The concept of travel, whether to distant lands, within oneself, or to explore literary and cinematic universes, has been a constant theme in the latest edition of 080 Barcelona Fashion, which ended on Friday with David Catalán’s show, inspired by the vintage lifesaver visual universe. Un tema al que no se le ha prestado atención para una pasarela en la Marina Seca de Port Vell. Esto concluye una semana que reunió a 18.500 participantes en varios lugares, como el Área Abierta y el recientemente introducido Festival Plec, que atrajo a 3.000 personas. Durante un período de cuatro días, se llevaron a cabo 26 desfiles en los que se exhibieron marcas nacionales de renombre, y el invitado internacional de honor fue el diseñador de moda parisino Louis Gabriel Nouchi. Para más información, consulte las fuentes pertinentes.
La idea del viaje, ya sea a países lejanos, hacia el interior de uno mismo o a explorar universos literarios y cinematográficos, ha sido una constante en la última edición de la 080 Barcelona Fashion, que ha terminado este viernes con el desfile de David Catalán, inspirado en el universo visual de los salvavidas vintage. Una temática que le ha ido que ni pintada para una pasarela instalada en la Marina Seca del Port Vell. Termina así una semana que ha reunido a 18.500 asistentes en los diferentes espacios, contando también el Open Area y el nuevo Festival Plec, que ha contado con 3.000 asistentes. Durante cuatro días, se han visto 26 desfiles de marcas nacionales y el invitado internacional ha sido el parisino Louis Gabriel Nouchi.
La idea del tránsito inauguró la pasarela catalana el primer día con la colección 080 Reborn, un viaje entre culturas y países a través de ropa reciclada que nos llevó a soñar hasta con Mongolia, con un vestido artesano que pudo ser originario de la India, pero los estilistas Fermin+Gilles lo encontraron en una planta de reciclaje de ropa. No es el único tesoro que han recuperado, llevan ya cinco años creando fantasías para un desfile que pone en valor la importancia de vestir también con ropa usada para frenar el consumo.
La reivindicación de dar una vida más larga a la ropa también estuvo en el desfile de Louis Gabriel Nouchi, que rebuscó en su archivo para presentarse por primera vez en Barcelona, con una colección que tira de su sastrería sensual para hombre jugando con referentes de las películas de Pedro Almodóvar, del que es súperfan. Era el diseñador invitado y no defraudó con su viaje hacia la cultura española, representada con peinetas, mantillas y claveles.

Lo de L’Amar fue un viaje muy distinto. La colección Desertores se inspira en la España de los años treinta y cuarenta, en los periodos de guerra y entreguerras, donde la fragilidad y la resistencia convivían en un mismo paisaje, e intelectuales y conservadores se arriesgaron para poner a salvo el arte. Por eso, muchos de los diseños remiten a los carteles de propaganda de la Guerra Civil, ahora en archivos de museos como el Prado o el MNAC, o a obras tan importantes como el Guernica de Picasso.
La literatura siempre da buenos resultados y más cuando trae amores imposibles. Así ha sido en Bibencia, que ha releído la historia de Romeo y Julieta fijándose en la joven noble de Verona como una mujer que se empodera para decidir su camino. Esto se traslada en diseños románticos y delicados que incorporan prendas y largos de streetwear más contemporáneos. Compte Spain recurr a la belleza de lo monstruoso a partir del libro ‘La Bella y la Bestia’, de Jean Cocteau.

Más profundos han sido otros viajes. SKFK ha explorado el alma de la cultura rural vasca con una colección que sigue los valores medioambientales de la marca y sus particulares prendas; Benavente ha observado las paredes desconchadas para crear un mundo donde el pasado cuenta tanto que hasta ha recuperado tejidos de anteriores colecciones; Crypta, debutante con estudio en Barcelona, recorre al desgaste del cuerpo para crear prendas que lo apuestan todo a los tejidos. Los materiales también fueron protagonistas en el desfile de Sohuman.
Las coordenadas de estilo que más se han repetido en la pasarela han sido volúmenes exagerados, sobre todo en hombros y abrigos; sensualidad desbocada con transparencias, encajes y aperturas por doquier; muchos flecos, cintas o cuerdas para dar movimiento a las siluetas; y también color y estampados. En Barcelona, salvo alguna excepción más comercial, los diseñadores arriesgan.

Festival Plec, una escapada de las revistas a los pódcast
El viaje más nuevo de esta edición ha sido el del Festival Plec, que llevó a los asistentes a los años noventa y dos mil, momento de explosión de las revistas de moda y cultura más alternativas que ha tenido (y todavía tiene) la ciudad. La exposición de revistas de la colección del editor de moda Luis Venegas, fundador de Candy, brindó un baño de nostalgia a los más veteranos que asistieron también a la charla entre Yolanda Muelas, editora de Metal y Acero, y Edu García Llamas, fundador de Fucking Young y Vein.
Todo esto ocurría en los Tinglados el primer día de festival, que era el segundo de la pasarela, un proyecto ideado para fomentar la cultura de moda, que contó con una perfomance de Mabel Olea y una sesión de música de Bengala. En la segunda jornada, se celebró la cultura del pódcast con una sesión conjunta de Ràdio Noia y Vestir Santes, ambas de Radio Primavera Sound y cerró la fiesta Miqui Puig a los platos. Por primera vez, la pasarela se trasladó también a diferentes barrios de la ciudad con una pantalla gigante que permitió seguir los desfiles desde las plazas. Un paso más para que la semana de la moda retumbé más allá del puerto.

