Tiene estos guiños la historia, de padre a hija, de Split 1990 a Birmingham 2026, de Antonio a Idaira, los Prieto. «El 10.000 se queda en casa», celebra ella, recién completada la carrera de su vida, «una medalla de chocolate que me sabe muy bien». Un cuarto puesto, el de ella, que emula al de Antonio Prieto, tres veces olímpico (10º en Seúl 88), uno de los mitos del fondo español. En los genes y en la mentalidad lo lleva ella.
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