Hamás ha anunciado este lunes la elección de Jalil Al Hayya como nuevo líder, concluyendo un largo proceso interno para suceder a Yahia Sinwar, el cerebro del ataque a Israel de octubre de 2023 que murió un año más tarde, combatiendo a las fuerzas israelíes dentro de Gaza. Un consejo de cinco miembros (Al Hayya, de 65 años, entre ellos) gobernaba desde entonces el movimiento islamista palestino. Hasta este lunes, cuando Hamás emitió un comunicado para dar a conocer que su Consejo General de la Shura —el órgano consultivo con ramas en Gaza, Cisjordania, la diáspora y las cárceles israelíes— regresaba a la fórmula de un único dirigente y había escogido a Al Hayya.. Seguir leyendo
Hamás ha anunciado este lunes la elección de Jalil Al Hayya como nuevo líder, concluyendo un largo proceso interno para suceder a Yahia Sinwar, el cerebro del ataque a Israel de octubre de 2023 que murió un año más tarde, combatiendo a las fuerzas israelíes dentro de Gaza. Un consejo de cinco miembros (Al Hayya, de 65 años, entre ellos) gobernaba desde entonces el movimiento islamista palestino. Hasta este lunes, cuando Hamás emitió un comunicado para dar a conocer que su Consejo General de la Shura —el órgano consultivo con ramas en Gaza, Cisjordania, la diáspora y las cárceles israelíes— regresaba a la fórmula de un único dirigente y había escogido a Al Hayya.
Miembro de Hamás desde su fundación, en 1987, ha venido ganando peso hasta liderar Gaza desde el exterior (reside en Doha) y el equipo negociador de los distintos altos el fuego. Es considerado un hombre más pragmático que ideológico, hábil negociador y próximo al régimen de Teherán. Israel ha matado a cuatro de sus siete hijos, casi siempre cuando trataba de asesinarlo a él. La última vez, en septiembre de 2025, justo cuando su delegación revisaba la propuesta de alto el fuego en Gaza impulsada por EE UU.
Nacido en Ciudad de Gaza en 1960, Al Hayya se sumó en los años ochenta a los Hermanos Musulmanes, de los que surgió Hamás en 1987. Era entonces un joven que compaginaba activismo político y estudios islámicos, en los que fue profundizando hasta doctorarse en estudios de los hadices, el relato de los dichos o hechos de Mahoma. Finalmente, se dedicó de lleno a la política y acabaría pasando tres años por las prisiones israelíes. Logró un escaño en 2006, cuando Hamás decidió participar (y ganó Al Fatah) en las últimas elecciones legislativas palestinas.
Al Hayya se ha impuesto al otro gran candidato al liderazgo: el exlíder Jaled Meshal, más moderado y cuestionado internamente, así como partidario de reforzar las alianzas con el Golfo o Turquía. Ahora, el Buró Político se reunirá en Estambul en los próximos días para formar comités y reestructurar los órganos de liderazgo del movimiento. Está prevista la disolución del consejo de cinco miembros, una vez cumplida su misión interina.
La elección de nuevo líder en Hamás es un proceso largo, porque implica escuchar a 50 miembros en distintos países e incluso a los encarcelados. Este, sin embargo, lo ha sido aún más, al verse afectado por los bombardeos israelíes en Gaza (que continúan a diario y han matado a un millar de personas en un año, pese a regir sobre el papel un alto el fuego) y a las guerras en Irán y en Líbano. Sinwar fue nombrado de urgencia en 2024, tras el asesinato en Teherán de Ismail Haniye por los servicios de inteligencia de Israel.
El nombramiento llega en un momento importante, con Hamás en pie, pero aislado y debilitado política y militarmente, y ante una encrucijada estratégica. El alto el fuego en Gaza impulsado por Donald Trump en octubre de 2025 estaba diseñado para avanzar en paralelo y por fases, pero su aplicación está prácticamente estancada desde que Hamás entregase en enero el último de los alrededor de 250 rehenes que había tomado en su ataque masivo.
Hamás (en el poder en Gaza desde 2007, cuando lo monopolizó por la fuerza, un año después de ganar las elecciones) controla hoy más del 30% del enclave. El resto está en manos del ejército israelí.
Recientemente anunció que pasaba el testigo de la administración de su día a día a un órgano tecnocrático, como prevé el plan de alto el fuego, pero no ha sucedido. La Junta de Paz de Trump rechazó la transición, insistiendo en un compromiso previo de desarme de Hamás, e Israel viene impidiendo entrar a Gaza a los miembros de la nueva administración. Tampoco han llegado a desplegarse la denominada Fuerza Militar de Estabilización o la nueva policía que figuran en el plan presentado con pompa en la última cumbre de Davos.
Mientras, el movimiento islamista se niega a entregar las armas (al menos las que define como defensivas) sin que Israel cumpla sus compromisos previos en el alto el fuego y ofrezca un horizonte de creación de un Estado palestino, que el Gobierno de Benjamín Netanyahu rechaza tajantemente.
Es en este contexto en el que la analista política palestina Reham Owda interpreta la elección de Al Hayya como un mensaje de que Hamás mantiene su compromiso con la lucha armada, rechaza el desarme y pretende preservar sus lazos con Teherán, que le ha aportado armas y fondos, pero a cuyo dictado no actúa y con el que acumula divergencias a lo largo de los años. “Las negociaciones relacionadas con el desarme probablemente enfrentarán dificultades y obstáculos significativos”, ha señalado Owda a la agencia Reuters.
Con Hamás sin signos de suavizar sus condiciones para el desarme y con un árbitro (el líder de la Junta de Paz, Nikolay Mladenov) más cercano a las posiciones de Israel, ya ha aumentado en los últimos meses el temor a una nueva ofensiva terrestre en la Franja. La piden las fuerzas de seguridad de Israel y podría mejorar las delicadas perspectivas de Benjamín Netanyahu en las elecciones de octubre, pero requiere la luz verde de Trump. Mientras, Israel impide la entrada de las viviendas temporales o de los materiales para reconstruir los cientos de miles de casas destruidas, y mordisquea poco a poco cada vez más parte de Gaza.
