El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aprobado este lunes una nueva batería de aranceles del 50% para determinados productos canadienses alegando “un trato discriminatorio de Canadá hacia los productos estadounidenses” el mismo día que comienza la segunda ronda de revisión del tratado comercial entre Estados Unidos, Canadá y México (T-MEC). A través de tres órdenes ejecutivas, el mandatario republicano ha establecido nuevos gravámenes a la importación del 50% sobre materiales de vehículos a motor, productos lácteos y bebidas alcohólicas. “Al hacerlo, el presidente compensa la carga y la desventaja que supone para el comercio estadounidense el trato discriminatorio de Canadá y crea igualdad de condiciones para exportaciones estadounidenses cruciales: automóviles, alcohol y productos lácteos”, señala la Casa Blanca.. Seguir leyendo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aprobado este lunes una nueva batería de aranceles del 50% para determinados productos canadienses alegando “un trato discriminatorio de Canadá hacia los productos estadounidenses”. A través de tres órdenes ejecutivas, el mandatario republicano ha establecido nuevos gravámenes a la importación del 50% sobre materiales de vehículos a motor, productos lácteos y bebidas alcohólicas. “Al hacerlo, el presidente compensa la carga y la desventaja que supone para el comercio estadounidense el trato discriminatorio de Canadá y crea igualdad de condiciones para exportaciones estadounidenses cruciales: automóviles, alcohol y productos lácteos”, señala la Casa Blanca.
La Casa Blanca indicó que los aranceles entrarán en vigor en 30 días y que abarcarían “productos que van desde el vino hasta los palos de hockey y el cemento”. A través de un comunicado, precisó que se excluirían otros productos como el pescado o los minerales críticos.
Se veía venir. El presidente de Estados Unidos ya había avisado tres días antes de la final del Mundial de fútbol, celebrada el pasado domingo, en la que España se proclamó campeona al derrotar a Argentina. Entonces, el cielo de Nueva York amanecía cubierto de humo como consecuencia de la decena de incendios que asolan la región de Ontario. “Responsabilizamos a Canadá por no mantener adecuadamente sus bosques y la maleza que contienen, lo que provoca que Estados Unidos sufra una invasión innecesaria de aire sucio, contaminado y nocivo, cuya calidad es peligrosa y totalmente inaceptable”, advirtió a través de su red social, Truth.
Durante el último encuentro del campeonato de fútbol celebrado en el Metlife de New Jersey, Trump volvió a la carga. Mientras ambos líderes disfrutaban del partido en el palco, el mandatario republicano advirtió a su vecino que tenía que poner fin a los incendios. “Le dije: ‘Tienes que impedir que estos incendios lleguen y, ya sabes, envenenen nuestro aire. Nuestro aire está envenenado’”, confesó el presidente después del partido. “Si podemos ayudarlos, los ayudaremos. Pero tal vez deberían pagar una indemnización o algo así, o deberíamos imponer aranceles. Porque fue terrible”, insistió Trump. “Me refiero a que hubo negocios que cerraron, en particular en Michigan”.
Aunque el ocupante del Despacho Oval aseguró tener “buena relación” con Carney, no ha dudado en aprobar nuevos aranceles de hasta el 50% para varios productos canadienses.
La nueva andanada de aranceles amenaza con desestabilizar el comercio en la región en un momento en que Estados Unidos, Canadá y México están negociando la actualización del Tratado Comercial entre los tres países (TMEC), el mayor acuerdo comercial de América Latina, que se firmó en 2020 bajo el primer mandato de Trump. En aquel momento, el magnate inmobiliario reconvertido a político dijo que era el mejor acuerdo comercial de la historia. Pero seis años después se muestra reacio a renovarlo y pone trabas a sus socios comerciales más cercanos.
Los expertos temen que la medida pueda desencadenar una nueva ola inflacionaria y una escalada de tensiones diplomáticas entre los dos vecinos, cuya relación no atraviesa el mejor momento. Hace unos meses, cuando visitó por primera vez la Casa Blanca de Trump, Carney se fue con mal sabor de boca tras escuchar al presidente republicano decir que Canadá debería convertirse en el estado 51 de Estados Unidos. “Hay sitios que simplemente no están en venta… [Canadá] no está en venta, y no lo va a estar jamás”, respondió el canadiense con rostro ensombrecido. Pero el republicano, que disfrutaba provocando a su invitado, respondió: “Nunca digas nunca”.
Aunque Trump admira a Carney, alaba su perspicacia e inteligencia, no le perdona que Canadá haya sido uno de los pocos países que le hayan plantado cara en su ofensiva comercial. “Es un buen hombre, pero puede ser muy desagradable”, dijo Trump de su vecino en referencia a su determinación para contrarrestar los aranceles estadounidenses. “Es un líder de talla mundial. Es un buen hombre, hace un gran trabajo y es un negociador tenaz”, remarcó. Canadá es, junto a China, uno de los pocos países que respondió contra los aranceles estadounidenses. Ottawa es, de hecho, el único miembro del G-20 que aún no ha alcanzado un acuerdo comercial con Washington.
Un alto funcionario de la Casa Blanca precisó que el presidente firmó tres órdenes ejecutivas para imponer los aranceles en virtud del artículo 338 de la Ley de Comercio de 1930. Varios legisladores demócratas propusieron el año pasado derogar dicho artículo, argumentando que Trump podría utilizarlo para desestabilizar la economía.
Un funcionario aseguró que Trump había solicitado a sus asesores que estudiaran la posibilidad de imponer aranceles adicionales a Canadá porque sus incendios forestales perjudican la calidad del aire en Estados Unidos, según AP.
