La jubilación de quienes hoy trabajan se decidirá mucho antes del último día de empleo. El tiempo cotizado, el salario y la duración del retiro determinarán los ingresos disponibles cuando desaparezca la nómina. La pensión pública seguirá siendo la base de muchas economías familiares, aunque su peso puede cambiar para las próximas generaciones.. El aumento de la esperanza de vida alarga los años de cobro de la prestación. A la vez, el retiro del baby boom elevará el número de pensionistas durante las próximas décadas. Ese relevo demográfico afectará a la relación entre trabajadores y jubilados y al debate sobre los ingresos de la vejez.. Planificar la jubilación con tiempo no se limita a calcular cuándo se podrá dejar de trabajar. También exige pensar con qué recursos se afrontarán vivienda, salud y gastos cotidianos. Ahorrar durante la vida laboral permite repartir el esfuerzo, aunque cada hogar deberá decidir cuánto apartar y con qué producto.. Presión demográfica. En su hilo de X del 15 de septiembre, Gonzalo Bernardos parte de una comparación de la OCDE. En 2024, un trabajador español con salario medio y carrera completa cobraba una vez jubilado el 80,4% de su último salario. La cifra era del 42,1% en Alemania, del 52% en la media de la OCDE y del 54,5% en la Unión Europea.. La tasa bruta de reemplazo mide la relación entre el salario durante la vida activa y la prestación calculada para una carrera completa. No fija la pensión de cada persona, porque el resultado cambia con las cotizaciones, los años trabajados y las reglas aplicables, aunque permite contrastar sistemas bajo un supuesto común.. Bernardos utiliza esa diferencia para advertir de lo que puede ocurrir a quienes se jubilen más adelante. «Las pensiones públicas del futuro no serán tan generosas como las actuales», escribe, porque viviremos más años y se retirarán muchos más trabajadores, en especial la generación del baby boom, y añade que el poder adquisitivo de los futuros jubilados puede disminuir.. Ingresos complementarios. Preparar una renta adicional antes del retiro es la recomendación de Bernardos. «Deben ser previsores y conseguir una fuente adicional de renta», señala, y vincula esa previsión con ahorrar cada mes. Entre las opciones que menciona figuran el alquiler de una vivienda, los intereses de un depósito y el rescate de un plan de pensiones.. El economista admite que aumentar el ahorro no resulta sencillo. Plantea dos caminos: ingresar más, por ejemplo trabajando más horas, o reducir gastos. «No es fácil, pero si lo hicieron tus padres, tú también puedes», afirma. La construcción de un respaldo mediante ahorro e inversión depende de la capacidad de cada familia y del riesgo que asuma.. El momento de comenzar ocupa otra parte del argumento. Bernardos explica que el efecto acumulativo del ahorro puede ser mayor cuando las aportaciones empiezan a los 30 años y no a los 50. Durante más tiempo, los rendimientos pueden incorporarse al capital y generar nuevos rendimientos, de modo que empezar a los 30 deja más años de aportaciones.. También menciona que una gestión acertada puede hacer que los rendimientos superen al dinero aportado. «En los planes de pensiones, es importante el efecto bola de nieve», afirma, aunque el resultado dependerá del producto elegido y de su evolución. Bernardos sitúa los 30 años como referencia de su ejemplo, frente a los 50, cuando el tiempo de capitalización es menor.
La jubilación de quienes hoy trabajan se decidirá mucho antes del último día de empleo. El tiempo cotizado, el salario y la duración del retiro determinarán los ingresos disponibles cuando desaparezca la nómina. La pensión pública seguirá siendo la base de muchas economías familiares, aunque su peso puede cambiar para las próximas generaciones.. El aumento de la esperanza de vida alarga los años de cobro de la prestación. A la vez, el retiro del baby boom elevará el número de pensionistas durante las próximas décadas. Ese relevo demográfico afectará a la relación entre trabajadores y jubilados y al debate sobre los ingresos de la vejez.. Planificar la jubilación con tiempo no se limita a calcular cuándo se podrá dejar de trabajar. También exige pensar con qué recursos se afrontarán vivienda, salud y gastos cotidianos. Ahorrar durante la vida laboral permite repartir el esfuerzo, aunque cada hogar deberá decidir cuánto apartar y con qué producto.. Presión demográfica. En su hilo de X del 15 de septiembre, Gonzalo Bernardos parte de una comparación de la OCDE. En 2024, un trabajador español con salario medio y carrera completa cobraba una vez jubilado el 80,4% de su último salario. La cifra era del 42,1% en Alemania, del 52% en la media de la OCDE y del 54,5% en la Unión Europea.. La tasa bruta de reemplazo mide la relación entre el salario durante la vida activa y la prestación calculada para una carrera completa. No fija la pensión de cada persona, porque el resultado cambia con las cotizaciones, los años trabajados y las reglas aplicables, aunque permite contrastar sistemas bajo un supuesto común.. Bernardos utiliza esa diferencia para advertir de lo que puede ocurrir a quienes se jubilen más adelante. «Las pensiones públicas del futuro no serán tan generosas como las actuales», escribe, porque viviremos más años y se retirarán muchos más trabajadores, en especial la generación del baby boom, y añade que el poder adquisitivo de los futuros jubilados puede disminuir.. Ingresos complementarios. Preparar una renta adicional antes del retiro es la recomendación de Bernardos. «Deben ser previsores y conseguir una fuente adicional de renta», señala, y vincula esa previsión con ahorrar cada mes. Entre las opciones que menciona figuran el alquiler de una vivienda, los intereses de un depósito y el rescate de un plan de pensiones.. El economista admite que aumentar el ahorro no resulta sencillo. Plantea dos caminos: ingresar más, por ejemplo trabajando más horas, o reducir gastos. «No es fácil, pero si lo hicieron tus padres, tú también puedes», afirma. La construcción de un respaldo mediante ahorro e inversión depende de la capacidad de cada familia y del riesgo que asuma.. El momento de comenzar ocupa otra parte del argumento. Bernardos explica que el efecto acumulativo del ahorro puede ser mayor cuando las aportaciones empiezan a los 30 años y no a los 50. Durante más tiempo, los rendimientos pueden incorporarse al capital y generar nuevos rendimientos, de modo que empezar a los 30 deja más años de aportaciones.. También menciona que una gestión acertada puede hacer que los rendimientos superen al dinero aportado. «En los planes de pensiones, es importante el efecto bola de nieve», afirma, aunque el resultado dependerá del producto elegido y de su evolución. Bernardos sitúa los 30 años como referencia de su ejemplo, frente a los 50, cuando el tiempo de capitalización es menor.
