La boyante industria de las baratijas hace su agosto en agosto. Millones de personas están en algún lado acordándose de alguien. Comprando un llavero o una camiseta que lo diga de forma literal. Los souvenirs tienen unas coordenadas geográficas concretas. Porque acordarse de alguien en Getafe no tiene el mismo mérito que hacerlo en Bali. Y decirlo en una carta no tiene el mismo valor que hacerlo en una camiseta. Sueño con encontrar un souvenir que dé la vuelta a esta idea y rece: “Estuve aquí y me olvidé de ti”. A fin de cuentas, uno se va de vacaciones para desconectar, no solo de un lugar, sino de la gente que lo habita.. Seguir leyendo

La boyante industria de las baratijas hace su agosto en agosto. Millones de personas están en algún lado acordándose de alguien. Comprando un llavero o una camiseta que lo diga de forma literal. Los souvenirs tienen unas coordenadas geográficas concretas. Porque acordarse de alguien en Getafe no tiene el mismo mérito que hacerlo en Bali. Y decirlo en una carta no tiene el mismo valor que hacerlo en una camiseta. Sueño con encontrar un souvenir que dé la vuelta a esta idea y rece: “Estuve aquí y me olvidé de ti”. A fin de cuentas, uno se va de vacaciones para desconectar, no solo de un lugar, sino de la gente que lo habita.
