La convivencia con los vecinos puede llegar a resultar algo compleja; por ello, la Ley de Propiedad Horizontal establece una serie de normas y obligaciones que deben cumplir todos los propietarios que se encuentren residiendo en un edificio dividido en diferentes viviendas. Disposiciones tan importantes como si se establece un piso de alquiler turístico o se monta un negocio en su interior.. Sin embargo, también establece una serie de normas que regulan cómo deben comportarse en las zonas comunes. Estas, según las define el artículo 396 del Código Civil, son cualquier parte de un edificio o urbanización que pertenece a todos los propietarios y que no es de uso privado o privativo. Entre estos elementos se encuentran la escalera, los pasillos, el ascensor o el portal, entre otros.. Debido a que se tratan de zonas del edificio que pertenecen a todos los propietarios, ninguno podrá hacer una alteración de estas sin el consentimiento de la comunidad de vecinos, como recuerda el artículo 397 del Código Civil. Aunque esta modificación vaya a resultar beneficiosa para el resto. Sin embargo, el desconocimiento de las normas o un uso inadecuado de los elementos comunes suelen ser algunos de los problemas más comunes en los edificios.. En el estatuto de la comunidad suelen aparecer las normas de uso. En primer lugar, es importante tener en cuenta que todos los propietarios tienen derecho al uso y disfrute de las zonas comunes, aunque establece que este no puede causar perjuicio al resto de vecinos. Según establece el artículo 7.2 de la LPH, se puede considerar un uso indebido aquellas que «contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas», quedando completamente prohibidas.. Sin embargo, el encargado de disponer unas normas concretas de uso de los elementos comunes, tales como la escalera, los pasillos o el propio ascensor, es la comunidad de vecinos. Los propietarios pueden regular en los estatutos de la comunidad el comportamiento y uso que se debe dar a dichas zonas, como, por ejemplo, establecer un horario de uso concreto o restringir ciertas conductas que puedan llegar a resultar molestas.. Los vecinos tienen la obligación de contribuir a su mantenimiento y limpieza. Asimismo, al pertenecer a todos los propietarios y según lo dispuesto en el artículo 9e de la LPH, estos tienen la obligación de contribuir «a los gastos generales para el adecuado sostenimiento del inmueble, sus servicios, cargas y responsabilidades que no sean susceptibles de individualización», así como contribuir a que se mantengan limpias y cuidadas.. Por ello, en caso de que la comunidad llegue a un acuerdo por votación mayoritaria y lo registre en un acta oficial, firmada por el presidente y el secretario, los propietarios podrán estar obligados a llevar a cabo labores de limpieza en las zonas comunes. Asimismo, otro punto que pueden decidir las comunidades es la decoración de elementos como el portal o la escalera. Los vecinos no podrán colocar la ornamentación que deseen, sino que deberán pedir permiso a la comunidad.. Habitualmente, es el estatuto de la comunidad el que establece las normas tanto estéticas como de materiales que se pueden utilizar tanto en las obras que afecten a la fachada del edificio como al resto de elementos comunes. Es por ello que, antes de llevar a cabo reformas de este tipo, será necesario consultar con la comunidad y que esta dé su aprobación.. ¿Cómo solucionar este tipo de conflictos?. Entre los conflictos más habituales que se suelen dar entre propietarios debido a los elementos comunes se encuentra la ocupación indebida. Esta ocurre cuando un vecino decide utilizar una zona del pasillo, escalera o garaje, por ejemplo, para colocar objetos personales. Sin embargo, no es la única que suele darse en los edificios de viviendas.. También es bastante común que surjan disputas por una monopolización de ciertos espacios, como las piscinas o jardines, haciendo que el resto de propietarios no puedan disfrutar de ellas de manera equitativa; o que causen daños en las instalaciones debido a un uso indebido de estas. Este tipo de conflictos debe solucionarse en un orden establecido.. En primer lugar, deberá tratarse en las reuniones de vecinos, con el objetivo de solucionar el conflicto de la manera más rápida posible. En caso de que este proceso no funcione, será necesario que el administrador de fincas intervenga. En los conflictos más graves, el propietario que haya causado daños a las zonas comunes o malestar a sus vecinos podrá enfrentarse a sanciones económicas o, incluso, restricciones temporales del uso de dichos elementos.
La convivencia con los vecinos puede llegar a resultar algo compleja; por ello, la Ley de Propiedad Horizontal establece una serie de normas y obligaciones que deben cumplir todos los propietarios que se encuentren residiendo en un edificio dividido en diferentes viviendas. Disposiciones tan importantes como si se establece un piso de alquiler turístico o se monta un negocio en su interior.. Sin embargo, también establece una serie de normas que regulan cómo deben comportarse en las zonas comunes. Estas, según las define el artículo 396 del Código Civil, son cualquier parte de un edificio o urbanización que pertenece a todos los propietarios y que no es de uso privado o privativo. Entre estos elementos se encuentran la escalera, los pasillos, el ascensor o el portal, entre otros.. Debido a que se tratan de zonas del edificio que pertenecen a todos los propietarios, ninguno podrá hacer una alteración de estas sin el consentimiento de la comunidad de vecinos, como recuerda el artículo 397 del Código Civil. Aunque esta modificación vaya a resultar beneficiosa para el resto. Sin embargo, el desconocimiento de las normas o un uso inadecuado de los elementos comunes suelen ser algunos de los problemas más comunes en los edificios.. En el estatuto de la comunidad suelen aparecer las normas de uso. En primer lugar, es importante tener en cuenta que todos los propietarios tienen derecho al uso y disfrute de las zonas comunes, aunque establece que este no puede causar perjuicio al resto de vecinos. Según establece el artículo 7.2 de la LPH, se puede considerar un uso indebido aquellas que «contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas», quedando completamente prohibidas.. Sin embargo, el encargado de disponer unas normas concretas de uso de los elementos comunes, tales como la escalera, los pasillos o el propio ascensor, es la comunidad de vecinos. Los propietarios pueden regular en los estatutos de la comunidad el comportamiento y uso que se debe dar a dichas zonas, como, por ejemplo, establecer un horario de uso concreto o restringir ciertas conductas que puedan llegar a resultar molestas.. Los vecinos tienen la obligación de contribuir a su mantenimiento y limpieza. Asimismo, al pertenecer a todos los propietarios y según lo dispuesto en el artículo 9e de la LPH, estos tienen la obligación de contribuir «a los gastos generales para el adecuado sostenimiento del inmueble, sus servicios, cargas y responsabilidades que no sean susceptibles de individualización», así como contribuir a que se mantengan limpias y cuidadas.. Por ello, en caso de que la comunidad llegue a un acuerdo por votación mayoritaria y lo registre en un acta oficial, firmada por el presidente y el secretario, los propietarios podrán estar obligados a llevar a cabo labores de limpieza en las zonas comunes. Asimismo, otro punto que pueden decidir las comunidades es la decoración de elementos como el portal o la escalera. Los vecinos no podrán colocar la ornamentación que deseen, sino que deberán pedir permiso a la comunidad.. Habitualmente, es el estatuto de la comunidad el que establece las normas tanto estéticas como de materiales que se pueden utilizar tanto en las obras que afecten a la fachada del edificio como al resto de elementos comunes. Es por ello que, antes de llevar a cabo reformas de este tipo, será necesario consultar con la comunidad y que esta dé su aprobación.. ¿Cómo solucionar este tipo de conflictos?. Entre los conflictos más habituales que se suelen dar entre propietarios debido a los elementos comunes se encuentra la ocupación indebida. Esta ocurre cuando un vecino decide utilizar una zona del pasillo, escalera o garaje, por ejemplo, para colocar objetos personales. Sin embargo, no es la única que suele darse en los edificios de viviendas.. También es bastante común que surjan disputas por una monopolización de ciertos espacios, como las piscinas o jardines, haciendo que el resto de propietarios no puedan disfrutar de ellas de manera equitativa; o que causen daños en las instalaciones debido a un uso indebido de estas. Este tipo de conflictos debe solucionarse en un orden establecido.. En primer lugar, deberá tratarse en las reuniones de vecinos, con el objetivo de solucionar el conflicto de la manera más rápida posible. En caso de que este proceso no funcione, será necesario que el administrador de fincas intervenga. En los conflictos más graves, el propietario que haya causado daños a las zonas comunes o malestar a sus vecinos podrá enfrentarse a sanciones económicas o, incluso, restricciones temporales del uso de dichos elementos.
