Tenían un objetivo: 823 avales. Sin ellos, nada. Los han conseguido. Reyes Maroto, actual líder del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, y Enma López, portavoz adjunta y aspirante inesperada, han conseguido los respaldos suficientes de la militancia y se disputarán la candidatura a la alcaldía de la capital para las elecciones de 2027, según ha anunciado el partido a media tarde de este sábado.. Seguir leyendo
Tenían un objetivo: 823 avales. Sin ellos, nada. Los han conseguido. Reyes Maroto, actual líder del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, y Enma López, portavoz adjunta y aspirante inesperada, se disputarán la candidatura a la alcaldía de la capital para las elecciones de 2027. López anunció que daría la batalla a Maroto hace dos semanas y enfureció a la dirección federal del partido, que consideró que se había precipitado. Maroto, con el apoyo de la formación detrás, era hasta entonces la única candidata. La apuesta de Ferraz. Los últimos cinco días, las dos concejalas han recorrido los distritos de Madrid en busca del sí de los afiliados y este sábado a las 12.00 ha terminado la cruzada. Poco antes de acabar el plazo, las dos ediles han entregado los avales físicos metidos en cajas, a los que ha habido que sumar los electrónicos. Algunas voces dentro del partido creían que López, verso suelto, no lograría movilizar a la militancia. Ha dado la sorpresa. Ambas han superado el mínimo, según ha confirmado este sábado el partido, aunque todavía no se conocen los datos exactos porque sigue el recuento de los avales físicos. En el PSOE informan de que darán el resultado definitivo a lo largo de la tarde. Sí se saben los apoyos en línea, 587 López y 186 Maroto, que en sus redes ha dicho que ha obtenido en total más de 1.400 avales. Su compañera no se ha pronunciado aún. Empieza ahora la batalla por las primarias, que se celebran el 19 de julio.
Durante la próxima semana las dos candidatas estarán de campaña y el domingo 19 se celebrará la primera vuelta de las primarias. En la ciudad hay aproximadamente unos 5.400 afiliados y, si ninguna de las dos suma el 50% de los votos ese día, habrá una segunda vuelta el 26. Sea un fin de semana u otro, antes del cierre del curso político en la capital, el PSOE tendrá el nombre de quien dará la batalla en 2027 al actual regidor, José Luis Martínez-Almeida (PP), que ya confirmó su tercera candidatura a la alcaldía. En Más Madrid, partido que lidera la oposición, la aspirante será de nuevo Rita Maestre, después de obtener el 81,2% de los votos en las primarias de la formación.
“Hemos sumado una ola de ilusión gigantesca que estoy segura de que nos va a llevar a Cibeles”, ha dicho López antes de entregar los avales físicos, cuyo recuento sigue todavía. Media hora antes, Maroto también los ha entregado y ha comentado que los apoyos demuestran que “su candidatura tiene raíces” y “tiene equipo”. Preguntadas las dos ediles sobre si contarán la una con la otra una vez se sepa quién gana las primarias, la actual portavoz ha respondido que prefiere ir “partido a partido”. López, por su parte, sí ha señalado que contaría con Maroto en su equipo, según recoge Europa Press.
El camino hasta aquí ha sido intenso. Maroto parecía tener los apoyos asegurados, pero con López no estaba tan claro. La edil se lanzó con una campaña fuerte en redes, que recordaba en algunos aspectos, como la estética o el tono, a la del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Las percepciones dentro del PSOE se dividían en dos: quienes dudaban de su capacidad de convocatoria y quienes advertían de un cambio en la militancia socialista en Madrid.
La precampaña de ambas ha pivotado sobre un mensaje contrapuesto. Maroto se ha centrado en sus tres años como líder socialista en la capital. La exministra de Industria aterrizó en Cibeles en 2023 y logró revertir una tendencia de pérdida de escaños que se había ido agudizando. Quedó como tercera fuerza en la capital con 11 escaños. El año anterior, con Pepu Hernández como cabeza de lista, los socialistas obtuvieron ocho, la cifra más baja hasta la fecha. Este era el núcleo de su mensaje: que su propuesta remontó al partido en Madrid y los madrileños no quieren caras nuevas en cada periodo electoral.
El paso de López, en cambio, va en la dirección opuesta a cómo venía trabajando el PSOE. Los últimos candidatos a las elecciones autonómicas han sido apuestas de La Moncloa, como Óscar López en la Comunidad para las elecciones de 2027. En las elecciones de Aragón y Andalucía, esta estrategia no ha tenido buen resultado. El mensaje de la portavoz adjunta se ha centrado precisamente en eso, en que los militantes están cansados de que les coloquen al candidato ―así lo ha expresado en entrevistas― y hace falta un cambio en el enfoque del partido, al menos a nivel autonómico y local. “Está bien tener un compromiso personal de haberse quedado, pero esto va de otra cosa”, dijo en una entrevista en Cadena SER un par de días antes del recuento de los avales. El último alcalde socialista en la capital fue Juan Barranco en 1989.
El candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid será Óscar López. Silvia López Quivira, la militante de base de la agrupación de Chamartín que presentó su candidatura, no ha superado, como se preveía, la recogida de avales, una prueba de fuego que ha evidenciado su falta de fuerza orgánica. La abogada, que tenía enfrente al secretario general de la federación madrileña y ministro para la Transformación Digital, es decir, al aparato del partido, no ha logrado reunir el 12% de avales exigidos de un censo de unos 14.000 militantes. Si lo hubiera conseguido, la campaña de primarias se habría celebrado entre el 12 y el 18 de julio. La votación habría sido el día 19.
El PSOE se enfrenta al peso de la historia en una comunidad que no gobiernan desde 1995. Desde entonces se ha erigido en un bastión del PP, aunque la historia podría haber sido muy distinta de no ser por el tamayazo de 2003, decisivo para que Esperanza Aguirre y no Rafael Simancas fuese la presidenta regional tras una repetición electoral. Ángel Gabilondo ganó en 2019, pero Ciudadanos optó por mantener a los populares en el poder y gobernar en coalición con Isabel Díaz Ayuso (PP), que entonces debutaba y aún no se había convertido en uno de los referentes de la derecha enarbolando la bandera del antisanchismo.
