El fútbol de agosto no es real. Se perciben sensaciones, no demasiadas, el mercado sigue abierto y sólo salva la esperanza de que llegue la guinda que todo lo cambie. Cada equipo tiene la suya. La desean el Valencia y el Celta, que no pasaron del empate sin goles en un duelo de fogueo. Lo único real e imperturbable fue Mestalla que, de nuevo, acaba enfadado. [Narración y estadísticas: 0-0]
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