H. P. Lovecraft se ha aparecido este mediodía en la Fabra i Coats de Barcelona, la fábrica de creación donde se desarrolla el Festival 42 de géneros fantásticos. Lo ha hecho para hablar largo y tendido de su obra en un acto sensacional de la Lovecraftcon, la convención lovecraftiana que se celebra en el marco del festival. Pese a que Lovecraft lleva muerto desde 1937, a nadie le ha parecido extraña la presencia del escritor. Claro que estamos en un festival de fantástico y no en balde HPL es el autor de Herbert West, reanimador —base de la película de culto Renimator sobre el científico resureccionista— y de la inmortal frase “que no está muerto lo que yace eternamente”.. Seguir leyendo
H. P. Lovecraft se ha aparecido este mediodía en la Fabra i Coats de Barcelona, la fábrica de creación donde se desarrolla el Festival 42 de géneros fantásticos. Lo ha hecho para hablar largo y tendido de su obra en un acto sensacional de la Lovecraftcon, la convención lovecraftiana que se celebra en el marco del festival. Pese a que Lovecraft lleva muerto desde 1937, a nadie le ha parecido extraña la presencia del escritor. Claro que estamos en un festival de fantástico y no en balde HPL es el autor de Herbert West, reanimador —base de la película de culto Renimator sobre el científico resureccionista— y de la inmortal frase “que no está muerto lo que yace eternamente”.
Lovecraft, en realidad el actor Carlos Ara con un traje antiguo que el propio escritor de Providence hubiera aprobado y alargando mucho la mandíbula para parecerse al autor de El horror de Dunwich, se ha mostrado locuaz aunque un poco despistado por el cambio de época; el lógico jet lag al venir del abismo de los tiempos y la somnolencia consustancial a un gran soñador con un pie en la ignota Kadath. La presencia de Lovecraft y su escalofriante manera de pronunciar “Cthulhu”, con gruñidos, ronquidos y como si sorbiera mocos, ha animado, ¡y de qué manera! el festival, que tiene lugar hasta el domingo a mediodía con un programa lleno de otros atractivos y la presencia de grandes nombres locales e internacionales del género fantástico.

La aparición de HPL se ha producido después de la muchísimo más canónica sesión Poe y Dunsany, las influencias de Lovecraft y el nacimiento del horror cósmico, a cargo de Mara Antón, Mónica Gutiérrez, Antonio Torrubia y Loredana Volpe; todos ellos, miembros del activo Club Lovecraft de la librería y templo (o antro) del vicio Gigamesh cuyo histórico dueño, Alejo Cuervo no ha querido perderse la Lovecraftcon aunque para ello haya tenido que dejar un rato la batalla de Bull Run y los juegos de estrategia sobre la Guerra de Secesión estadounidense, su actual pasión. Volpe, gran sacerdotisa del culto (literario) lovecraftiano, ha anunciado entonces la presencia de un “invitado inesperado y definitivo” en la siguiente sesión, aunque en realidad no había suspense dado que dicha cita estaba anunciada ya como “Entrevista a H. P. Lovecraft” (despertando la natural expectación).
Llegado el momento, Volpe ha parecido entrar en trance (¿hongos de Yuggoth?) y en estado digno de la bibliotecaria de la sección de libros prohibidos de la Universidad de Misktonic ha destapado a un personaje sentado en una butaca que ha resultado ser un individuo trajeado y oculto tras una máscara de criatura verde con tentáculos (Cthulhu, evidentemente). Retirada la máscara ha aparecido HPL y los presentes, pese a ser todos bastante curtidos en sustos, han pegado un respingo por el parecido con el difunto maestro. “¿Qué brujería es esta?”, han sido las primeras palabras de Lovecraft, seguidas de una melopea ininteligible para los no iniciados. Volpe y Mara Antón han conseguido reconducir la situación —“maestro muestre un poco de cordura”— hacia una entrevista —basada en buena parte en la nueva y excelente biografía La sombra de Lovecraft, de W. Scott Poole (Aristas Martínez, 2027, traducción de Javier Calvo)—.
Lovecraft, que se ha avenido a participar con la promesa de un helado y caramelos, se ha sorprendido de ser tan popular hoy y de que hubiera tanta gente con su cara estampada en la camiseta. Metido en faena, ha apuntado que la fama es vulgar, ha demostrado no saber de videojuegos y ha sentenciado que el terror es lo que no se muestra. Ha dicho que no es verdad que fuera misógino y ha recordado que siempre dependió de las mujeres, ya fuera su madre, sus tías o su esposa. Confrontado a un gran peluche de Cthulhu ha acabado enterneciéndose con el muñeco. Ha dicho que prefiere con mucho los gatos a los perros, que el Necronomicón “se nos fue un poco de las manos” y que “la humanidad no es un criterio válido”, y se ha quedado dormido y solo se ha despertado al decir Volpe que lo iban a llevar a comer pulpo gallego. “¡Pulpo!, ¡jamás!”.
Carlos Ara, actor habitual de la compañía lovecraftiana de Volpe, ha explicado luego a este diario que han trabajado el parecido con las fotos y que él no era lector habitual de Lovecraft pero que cada vez se siente más poseído por el escritor.

La siguiente sesión ha vuelto a ser normal, con tres invitados de excepción, Emilio Bueso, Javier Calvo e Iván Ledesma hablando de El legado de Lovecraft en el terror contemporáneo. Los tres han acordado que a nivel vital son todos lo antilovecraftiano porque no paran, son autónomos y amos de casa y están más cerca del aneurisma y del infarto que del aburrimiento existencial de HPL. Ledesma, que ha recordado cuando unas ancianas gallegas le hablaron de “las ranas del infierno”, dejándonos a todos con el mal cuerpo que es consustancial a una convención Lovecraft, ha explicado que llegó a HPL por Poe y que sus conceptos de la insignificancia de lo humano y lo irrelevante de todo lo que hacemos le pueden. Bueso ha recordado que el horror cósmico está detrás de todo lo que él hace, y que le atraen de Lovecraft ideas como que el conocimiento no es poder sino desesperación; “veo el telediario y me machaca más que abrir el Necronomicón”. “Nada te define más que tus miedos”, ha reflexionado.
Calvo, que ha renegado de August Derleth, el colaborador de HPL, al que ha acusado de “infectar de mediocridad” la obra de maestro, ha dicho que le fascinan de HPL su vida extraña y deprimente, ha anunciado que saca una novela propia, Demonología, en Anagrama en enero, y que en el primer semestre de 2027 publica con Aristas Martínez, donde ha traducido y editado tres volúmenes de cartas de Lovecraft —un trabajo definitivo para los interesados en el escritor—, un volumen también de cartas de Robert E. Howard, creador de Conan y amigo del soñador de Providence. “Si Lovecraft es friki, él friki y medio”, ha apuntado.
