El sentido común invita a pensar que aquellas familias propietarias de la casa en la que viven tienen más capacidad de ahorro que las que viven de alquiler. Al fin y al cabo, estas últimas deben pagar mensualmente una renta que los dueños de una vivienda no deben afrontar. Sin embargo, los datos aseguran lo contrario.. Según el análisis de BBVA Research «¿Quién ahorra en España? Heterogeneidad en la capacidad de ahorro de los hogares», los que viven de alquiler tienen una tasa de ahorro superior a la de aquellos que residen en una casa en propiedad.. Como desgrana el trabajo de las economistas Noelia Cámara y Sirenia Vázquez, el tamaño del hogar y el régimen de tenencia de la vivienda están estrechamente asociados con la capacidad de ahorro de las familias, y estas diferencias son considerablemente mayores en la parte inferior de la distribución condicional del ahorro. En lo que se refiere al régimen de tenencia de la vivienda, el informe asegura que, en comparación con los propietarios sin hipoteca, que constituyen la categoría de referencia, los hogares que alquilan su vivienda a precio de mercado presentan una tasa de ahorro 23,43 puntos porcentuales mayor en la especificación de referencia del análisis. La diferencia correspondiente a los hogares que pagan un alquiler inferior al precio de mercado es de 43,76 puntos porcentuales. Las estimaciones son menores para los propietarios con hipoteca (4,2 puntos porcentuales) y para los hogares que habitan su vivienda de forma gratuita (6,97 puntos porcentuales).. Posibles motivos. Aunque el informe, elaborado a partir del emparejamiento estadístico de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2024 y la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) de 2024, no entra en los motivos que explican estas diferencias, sus autoras aseguran a preguntas de este periódico que se pueden plantear «algunos mecanismos compatibles con el resultado, pero deben entenderse como hipótesis y no como conclusiones demostradas por el estudio».. Una posible explicación del resultado, según Cámara y Vázquez, es que los hogares que ya han terminado de pagar su hipoteca «han acumulado previamente un activo patrimonial importante, la vivienda, lo que puede reducir su necesidad de mantener niveles elevados de ahorro precautorio frente a determinados riesgos futuros. Por otro lado, una parte de los hogares que viven de alquiler puede estar ahorrando precisamente con el objetivo de reunir los recursos necesarios para acceder en el futuro a una vivienda en propiedad, por ejemplo para financiar la entrada de una hipoteca. Esa motivación de ahorro ya no existe para un hogar que ha terminado de pagar su vivienda», argumentan.. También es posible, añaden, que, una vez desaparece la cuota hipotecaria, «una parte del mayor margen disponible se traduzca en un aumento del consumo y no necesariamente en un incremento equivalente del ahorro. Es decir, tener menores compromisos financieros no implica automáticamente que toda esa diferencia se destine a ahorrar», añaden.. En cualquier caso, rematan ambas economistas, «es importante subrayar que el resultado podría no ser causal, sino una asociación estadística condicionada al resto de características del hogar. Las explicaciones anteriores son mecanismos plausibles que podrían contribuir al resultado, pero con los datos disponibles no podemos determinar cuál de ellos es el responsable».. El tamaño de los hogares también condiciona las posibilidades de ahorro. El régimen de tenencia no es el único factor vinculado al ahorro. El tamaño del hogar se asocia de forma negativa y estadísticamente significativa con la capacidad de ahorro en todas las especificaciones. En el modelo de referencia del análisis, un miembro adicional en el hogar se asocia con una tasa de ahorro 9,75 puntos porcentuales menor.. El documento también argumenta que, contrariamente a lo que se pueda pensar, un mayor nivel de renta no implica necesariamente un mayor ahorro. «La relación entre la renta del hogar y la capacidad de ahorro es marcadamente no lineal. En general, la capacidad de ahorro aumenta con la renta, pero el efecto estimado disminuye a medida que esta se incrementa. Este patrón no lineal es robusto frente al uso de formas funcionales alternativas e implica que la asociación entre un determinado aumento de la renta y la capacidad de ahorro suele ser mayor cuando el nivel inicial de ingreso es bajo que cuando es elevado», explican las economistas de BBVA Research. En otras palabras, abundan, «una misma mejora de ingresos puede marcar una diferencia mucho mayor para un hogar con pocos recursos que para otro con una situación económica más holgada» en términos de ahorro.. El informe asegura asimismo que la edad, por sí sola, explica menos las diferencias observadas en la capacidad de ahorro una vez se consideran los ingresos, el tamaño del hogar, la vivienda y la situación laboral. Del mismo modo, concluye que el desempleo no presenta una relación independiente y estable con el ahorro cuando se tienen en cuenta estas otras variables, lo que sugiere que buena parte de su efecto opera a través de la pérdida de renta.. Otra de sus conclusiones es que aunque el hogar mediano tiene una tasa de ahorro positiva, aproximadamente un tercio de los hogares registra ahorro negativo. Las autoras explican que la evidencia basada en estadísticos descriptivos no indica que el ahorro negativo observado se deba principalmente a hogares jubilados o de edad avanzada que estén desacumulando la riqueza previamente acumulada. El ahorro negativo, prosiguen, se asocia en mayor medida con «niveles más bajos de renta corriente y se observa en grupos heterogéneos en cuanto a su situación en el mercado laboral y su régimen de tenencia de la vivienda». Sin embargo, dado que no se dispone de información completa sobre la riqueza y el endeudamiento de los hogares, «no podemos identificar con precisión cómo financian un consumo superior a su renta corriente», concluye.
El sentido común invita a pensar que aquellas familias propietarias de la casa en la que viven tienen más capacidad de ahorro que las que viven de alquiler. Al fin y al cabo, estas últimas deben pagar mensualmente una renta que los dueños de una vivienda no deben afrontar. Sin embargo, los datos aseguran lo contrario.. Según el análisis de BBVA Research «¿Quién ahorra en España? Heterogeneidad en la capacidad de ahorro de los hogares», los que viven de alquiler tienen una tasa de ahorro superior a la de aquellos que residen en una casa en propiedad.. Como desgrana el trabajo de las economistas Noelia Cámara y Sirenia Vázquez, el tamaño del hogar y el régimen de tenencia de la vivienda están estrechamente asociados con la capacidad de ahorro de las familias, y estas diferencias son considerablemente mayores en la parte inferior de la distribución condicional del ahorro. En lo que se refiere al régimen de tenencia de la vivienda, el informe asegura que, en comparación con los propietarios sin hipoteca, que constituyen la categoría de referencia, los hogares que alquilan su vivienda a precio de mercado presentan una tasa de ahorro 23,43 puntos porcentuales mayor en la especificación de referencia del análisis. La diferencia correspondiente a los hogares que pagan un alquiler inferior al precio de mercado es de 43,76 puntos porcentuales. Las estimaciones son menores para los propietarios con hipoteca (4,2 puntos porcentuales) y para los hogares que habitan su vivienda de forma gratuita (6,97 puntos porcentuales).. Aunque el informe, elaborado a partir del emparejamiento estadístico de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2024 y la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) de 2024, no entra en los motivos que explican estas diferencias, sus autoras aseguran a preguntas de este periódico que se pueden plantear «algunos mecanismos compatibles con el resultado, pero deben entenderse como hipótesis y no como conclusiones demostradas por el estudio».. Una posible explicación del resultado, según Cámara y Vázquez, es que los hogares que ya han terminado de pagar su hipoteca «han acumulado previamente un activo patrimonial importante, la vivienda, lo que puede reducir su necesidad de mantener niveles elevados de ahorro precautorio frente a determinados riesgos futuros. Por otro lado, una parte de los hogares que viven de alquiler puede estar ahorrando precisamente con el objetivo de reunir los recursos necesarios para acceder en el futuro a una vivienda en propiedad, por ejemplo para financiar la entrada de una hipoteca. Esa motivación de ahorro ya no existe para un hogar que ha terminado de pagar su vivienda», argumentan.. También es posible, añaden, que, una vez desaparece la cuota hipotecaria, «una parte del mayor margen disponible se traduzca en un aumento del consumo y no necesariamente en un incremento equivalente del ahorro. Es decir, tener menores compromisos financieros no implica automáticamente que toda esa diferencia se destine a ahorrar», añaden.. En cualquier caso, rematan ambas economistas, «es importante subrayar que el resultado podría no ser causal, sino una asociación estadística condicionada al resto de características del hogar. Las explicaciones anteriores son mecanismos plausibles que podrían contribuir al resultado, pero con los datos disponibles no podemos determinar cuál de ellos es el responsable».. El tamaño de los hogares también condiciona las posibilidades de ahorro. El régimen de tenencia no es el único factor vinculado al ahorro. El tamaño del hogar se asocia de forma negativa y estadísticamente significativa con la capacidad de ahorro en todas las especificaciones. En el modelo de referencia del análisis, un miembro adicional en el hogar se asocia con una tasa de ahorro 9,75 puntos porcentuales menor.. El documento también argumenta que, contrariamente a lo que se pueda pensar, un mayor nivel de renta no implica necesariamente un mayor ahorro. «La relación entre la renta del hogar y la capacidad de ahorro es marcadamente no lineal. En general, la capacidad de ahorro aumenta con la renta, pero el efecto estimado disminuye a medida que esta se incrementa. Este patrón no lineal es robusto frente al uso de formas funcionales alternativas e implica que la asociación entre un determinado aumento de la renta y la capacidad de ahorro suele ser mayor cuando el nivel inicial de ingreso es bajo que cuando es elevado», explican las economistas de BBVA Research. En otras palabras, abundan, «una misma mejora de ingresos puede marcar una diferencia mucho mayor para un hogar con pocos recursos que para otro con una situación económica más holgada» en términos de ahorro.. El informe asegura asimismo que la edad, por sí sola, explica menos las diferencias observadas en la capacidad de ahorro una vez se consideran los ingresos, el tamaño del hogar, la vivienda y la situación laboral. Del mismo modo, concluye que el desempleo no presenta una relación independiente y estable con el ahorro cuando se tienen en cuenta estas otras variables, lo que sugiere que buena parte de su efecto opera a través de la pérdida de renta.. Otra de sus conclusiones es que aunque el hogar mediano tiene una tasa de ahorro positiva, aproximadamente un tercio de los hogares registra ahorro negativo. Las autoras explican que la evidencia basada en estadísticos descriptivos no indica que el ahorro negativo observado se deba principalmente a hogares jubilados o de edad avanzada que estén desacumulando la riqueza previamente acumulada. El ahorro negativo, prosiguen, se asocia en mayor medida con «niveles más bajos de renta corriente y se observa en grupos heterogéneos en cuanto a su situación en el mercado laboral y su régimen de tenencia de la vivienda». Sin embargo, dado que no se dispone de información completa sobre la riqueza y el endeudamiento de los hogares, «no podemos identificar con precisión cómo financian un consumo superior a su renta corriente», concluye.
