Al ralentí avanza un Madrid que no se parece al Madrid que viene. Si fuera de ese modo, mal asunto. Para empezar, Mourinho apenas se levanta del banquillo. Nadie cree que vaya a quedarse sentado. Sin Courtois, Mbappé, Bellingham, Diomande, Cucurella o Tochuaméni, había espacio para las oportunidades y apenas aceleró en su busca Endrick, con una intensidad mayor que el resto, y Brahim, camino del primer gol en Riazor, un lugar de primera que regresa a Primera. No había mayor motivación en el duelo que para el Deportivo en su trofeo, el histórico Teresa Herrera, pero tuvo que conformarse con competir, que no es poco si enfrente está el Madrid, cualquier Madrid, incluso al paso de pretemporada.
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