Entre el juego y el gol, todos eligen el gol. La diferencia es que Mourinho lo dice, con esa irreverencia que forma parte de un encanto ahora encanecido. No es lo mismo. El gol materializa las victorias, es cierto, pero el camino hasta el gol es el juego, algún tipo de juego, no necesariamente el que marca la ortodoxia de la posesión e irrita al Politburó del Bernabéu. De otra forma, ganar sólo es posible si alguien escribe el fútbol con renglones torcidos, como le ocurrió a Inter en el Bernabéu. Cuando tiró los borrones para corregirse, ya había perdido.
Noticias de Deportes
