El parqué español ha vivido una jornada de escaso fuelle, con un Ibex 35 que ha cerrado prácticamente plano pero cediendo terreno por debajo de la cota de los 20.000 puntos ante la clara ausencia de catalizadores. La corriente vendedora ha sido la tónica generalizada en el Viejo Continente, aunque la peor parte se la ha llevado Wall Street, donde los recortes han sido sensiblemente más pronunciados.. Dentro del selectivo nacional, Naturgy ha encabezado los avances con subidas superiores al 2%, impulsada por la puesta en marcha de su nueva planta piloto para generar gas renovable a partir de biomasa y residuos industriales. Solaria y Repsol también han cotizado en verde, viéndose esta última favorecida por el encarecimiento del crudo. En el lado opuesto, el lastre ha venido de la mano del sector siderúrgico, con Acerinox y ArcelorMittal perjudicadas por la presión sobre sus costes energéticos y la recogida de beneficios tras sus últimas alzas. A estas caídas se han sumado títulos de peso como IAG y Banco Santander, que han registrado retrocesos por encima del 2%.. Al otro lado del Atlántico, la renta variable ha sufrido un severo varapalo, con el Nasdaq 100 cediendo más de un punto porcentual debido al repunte de las rentabilidades de la deuda soberana. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años ha marcado máximos no vistos desde 2007, presionado por los temores inflacionistas, el desequilibrio fiscal y las abultadas emisiones de deuda corporativa vinculadas a la inteligencia artificial. Esta tensión se ha contagiado a Europa, donde el interés del bono alemán al mismo plazo ha escalado a niveles de 2011. El mercado refleja así un claro recelo hacia la sostenibilidad de las cuentas públicas y el apalancamiento del sector tecnológico, que se está elevando, mientras que el empinamiento de la curva de tipos sugiere que los inversores descuentan un entorno de precios altos a largo plazo en lugar de un crecimiento derivado de la IA.. En los mercados de materias primas, el barril de Brent se ha afianzado por encima de los 90 dólares, acumulando en lo que va de agosto un precio medio un 2% superior al de julio que amenaza con tensionar la inflación global. En este contexto de aversión al riesgo, tanto el oro como la plata han cotizado a la baja, mientras que el dólar no ha logrado capitalizar la fortaleza mostrada por los activos energéticos.
El parqué español ha vivido una jornada de escaso fuelle, con un Ibex 35 que ha cerrado prácticamente plano pero cediendo terreno por debajo de la cota de los 20.000 puntos ante la clara ausencia de catalizadores. La corriente vendedora ha sido la tónica generalizada en el Viejo Continente, aunque la peor parte se la ha llevado Wall Street, donde los recortes han sido sensiblemente más pronunciados.. Dentro del selectivo nacional, Naturgy ha encabezado los avances con subidas superiores al 2%, impulsada por la puesta en marcha de su nueva planta piloto para generar gas renovable a partir de biomasa y residuos industriales. Solaria y Repsol también han cotizado en verde, viéndose esta última favorecida por el encarecimiento del crudo. En el lado opuesto, el lastre ha venido de la mano del sector siderúrgico, con Acerinox y ArcelorMittal perjudicadas por la presión sobre sus costes energéticos y la recogida de beneficios tras sus últimas alzas. A estas caídas se han sumado títulos de peso como IAG y Banco Santander, que han registrado retrocesos por encima del 2%.. Al otro lado del Atlántico, la renta variable ha sufrido un severo varapalo, con el Nasdaq 100 cediendo más de un punto porcentual debido al repunte de las rentabilidades de la deuda soberana. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años ha marcado máximos no vistos desde 2007, presionado por los temores inflacionistas, el desequilibrio fiscal y las abultadas emisiones de deuda corporativa vinculadas a la inteligencia artificial. Esta tensión se ha contagiado a Europa, donde el interés del bono alemán al mismo plazo ha escalado a niveles de 2011. El mercado refleja así un claro recelo hacia la sostenibilidad de las cuentas públicas y el apalancamiento del sector tecnológico, que se está elevando, mientras que el empinamiento de la curva de tipos sugiere que los inversores descuentan un entorno de precios altos a largo plazo en lugar de un crecimiento derivado de la IA.. En los mercados de materias primas, el barril de Brent se ha afianzado por encima de los 90 dólares, acumulando en lo que va de agosto un precio medio un 2% superior al de julio que amenaza con tensionar la inflación global. En este contexto de aversión al riesgo, tanto el oro como la plata han cotizado a la baja, mientras que el dólar no ha logrado capitalizar la fortaleza mostrada por los activos energéticos.
