La decisión tomada el martes por Emiratos Árabes Unidos (EAU) de suspender todas las transacciones financieras y económicas con Irán hasta nuevo aviso, alegando una escalada militar por parte de Teherán con una amenaza con misiles, ha vuelto a centrar la atención en las tensas relaciones entre el principal productor de petróleo árabe del Golfo y la República Islámica. Emiratos, estrecho aliado de Washington y potencia regional, fue el Estado del Golfo más afectado durante las primeras fases de la guerra de Oriente Próximo, desatada el pasado 28 de febrero con el ataque de EE UU e Israel contra Irán.
La decisión tomada el martes por Emiratos Árabes Unidos (EAU) de suspender todas las transacciones financieras y económicas con Irán hasta nuevo aviso, alegando una escalada militar por parte de Teherán con una amenaza con misiles, ha vuelto a centrar la atención en las tensas relaciones entre el principal productor de petróleo árabe del Golfo y la República Islámica. Emiratos, estrecho aliado de Washington y potencia regional, fue el Estado del Golfo más afectado durante las primeras fases de la guerra de Oriente Próximo, desatada el pasado 28 de febrero con el ataque de EE UU e Israel contra Irán.
La medida de EAU de romper las relaciones comerciales se produjo después de que su Ministerio de Defensa afirmara que había detectado dos misiles balísticos lanzados desde Irán, un incidente que supuso la primera vez en meses que los residentes recibían alertas telefónicas advirtiendo de posibles amenazas. El último ataque registrado en territorio emiratí fue el del 4 de mayo contra el puerto de Fujairah, un importante centro de exportación de petróleo.
En un comunicado, el ministerio afirmó que, según sus evaluaciones, los misiles tenían como objetivo el “tráfico marítimo”. Ambos misiles cayeron al mar, según indicó. EAU también envió el martes una alerta telefónica a los residentes en la que se indicaba que la situación era segura y que la población debía reanudar sus actividades normales tras la advertencia anterior.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán rechazó la acusación de que sus misiles tenían como objetivo el tráfico marítimo, calificándola de “infundada”.
Dubái, el principal núcleo comercial de EAU, es uno de los principales pilares económicos de Teherán. La funcionaria emiratí Afra Al Hameli, directora del Departamento de Comunicaciones Estratégicas del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha afirmado que su país está comprometido con el diálogo y la cooperación para promover la paz, la estabilidad y la prosperidad en la región. Al Hameli ha señalado que, a la luz de las escaladas regionales que socavan la paz y la seguridad regionales e internacionales, se han suspendido todos los intercambios comerciales y las transacciones financieras con Irán.
Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de Emiratos, afirmó en una publicación en X que los rumores sobre la “concesión de facilidades financieras a Irán” son “falsos y forman parte de campañas mediáticas desesperadas”.
Abu Dabi se vio arrastrado a la guerra más amplia en la región que comenzó en febrero con los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Las ofensivas de Teherán en territorio de los EAU cesaron en mayo, mientras que persistieron en los vecinos Kuwait y Baréin y continuaron también los ataques en el mar contra sus buques.
Este mes, la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi (ADNOC), uno de los mayores productores de energía del mundo, afirmó que se estaba viendo muy afectada por lo que describió como ataques no provocados contra su personal y sus activos, al tiempo que intentaba seguir satisfaciendo las necesidades de sus clientes en un “entorno excepcionalmente difícil”. ADNOC afirmó en un comunicado que varios de sus buques habían sido atacados con misiles y drones desde el inicio del conflicto, mientras transitaban por el estrecho de Ormuz.
El lanzamiento de misiles, del que Emiratos culpó a Irán, se produjo lunes, cuando expiró el plazo de 60 días para las conversaciones de paz entre EE UU e Irán sin que se lograra ningún avance, lo que aumentó los temores de una nueva escalada del conflicto y ha interrumpido el tráfico marítimo que pasa por Ormuz desde febrero, sacudiendo los mercados mundiales. Irán no ha reivindicado la autoría de los ataques contra los buques de la ADNOC.
La Guardia Revolucionaria iraní ya había amenazado anteriormente con tomar medidas contra los buques que transitaran por el estrecho si estaban vinculados a los adversarios de Teherán o no cumplían con las directivas iraníes.
