Un informe del Centro Omega de Estudios Económicos y Geopolíticos pone de manifiesto la brecha existente entre el crecimiento económico de Marruecos y su impacto en la vida cotidiana de los hogares. El informe subraya que el aumento del producto interior bruto en Marruecos no se traduce, al mismo ritmo, en ingresos estables, capacidad de ahorro ni una mejora tangible del nivel de vida.. El informe, consultado por Yabiladi, indica que la comparación de las cuentas regionales de 2024 con los resultados de la encuesta sobre la situación económica de los hogares en el segundo trimestre de 2026 muestra que la riqueza generada sigue llegando a los hogares de forma desigual, según los sectores, las regiones y las categorías sociales.. El informe subraya que el ritmo de crecimiento no refleja ni su calidad ni su capacidad para generar empleos estables. El crecimiento impulsado por la construcción y las obras públicas puede seguir siendo cíclico, mientras que el impulsado por la pesca y la agricultura, es vulnerable a los riesgos climáticos y a las fluctuaciones del mercado. Por el contrario, el crecimiento diversificado, basado en la industria y los servicios, ofrece un mayor potencial de productividad y empleo.. Las regiones de Casablanca-Settat, Rabat-Salé-Kénitra y Tánger-Tetuán-Alhucemas representaron por sí solas el 58,4% del PIB nacional. Drâa-Tafilalet y las tres regiones del sur, en conjunto, contribuyeron con tan solo el 7,8%, a pesar de las elevadas tasas de crecimiento registradas por algunas de ellas.. El informe advierte que esta concentración hace que la economía nacional dependa del desempeño de un número limitado de centros logísticos. Cualquier perturbación que afecte a la industria de Casablanca, al corredor de servicios entre Rabat y Kenitra o a las actividades logísticas en Tánger podría repercutir en toda la economía.. En el segundo trimestre de 2026, el 78,3% de los hogares declaró que su nivel de vida se había deteriorado en los doce meses anteriores, frente al 5,2% que informó de una mejora. El 51% preveía que este deterioro continuaría.. El saldo relativo a la capacidad de ahorro se situó en -80,9 puntos: solo el 2,6% de los hogares pudo ahorrar, mientras que el 38,7% recurrió a sus ahorros o tuvo que endeudarse para cubrir sus gastos. El 65,3% consideró que las condiciones eran desfavorables para la compra de bienes duraderos, y el 57,2% anticipó un aumento del desempleo.. El informe explica esta paradoja señalando que el PIB no se corresponde con la renta disponible de los hogares, además de la dependencia de ciertas actividades del capital en lugar del trabajo. Asimismo, indica que el aumento del 8,7% del PIB a precios corrientes, en comparación con un crecimiento real del 4,4%, refleja en parte el efecto de los precios.. El aumento del gasto familiar no siempre se traduce en un aumento del consumo real. Los costes de la vivienda, el transporte y los servicios, sumados a la disminución del ahorro y el endeudamiento, permiten que el gasto se mantenga a pesar del deterioro de la seguridad financiera.. El informe propone medir la transferencia de riqueza a los hogares mediante indicadores regionales relacionados con la renta disponible, el ahorro, la deuda familiar, los costes de vivienda y transporte, los salarios medios y el porcentaje de empleos estables.. Concluye que el indicador decisivo en el futuro no será solo la participación de cada región en el PIB, sino la proporción de riqueza convertida en salarios, empleos, cualificaciones, empresas locales, servicios públicos y la capacidad de ahorrar y mejorar el nivel de vida.
Un informe del Centro Omega de Estudios Económicos y Geopolíticos pone de manifiesto la brecha existente entre el crecimiento económico de Marruecos y su impacto en la vida cotidiana de los hogares. El informe subraya que el aumento del producto interior bruto en Marruecos no se traduce, al mismo ritmo, en ingresos estables, capacidad de ahorro ni una mejora tangible del nivel de vida.. El informe, consultado por Yabiladi, indica que la comparación de las cuentas regionales de 2024 con los resultados de la encuesta sobre la situación económica de los hogares en el segundo trimestre de 2026 muestra que la riqueza generada sigue llegando a los hogares de forma desigual, según los sectores, las regiones y las categorías sociales.. El informe subraya que el ritmo de crecimiento no refleja ni su calidad ni su capacidad para generar empleos estables. El crecimiento impulsado por la construcción y las obras públicas puede seguir siendo cíclico, mientras que el impulsado por la pesca y la agricultura, es vulnerable a los riesgos climáticos y a las fluctuaciones del mercado. Por el contrario, el crecimiento diversificado, basado en la industria y los servicios, ofrece un mayor potencial de productividad y empleo.. Las regiones de Casablanca-Settat, Rabat-Salé-Kénitra y Tánger-Tetuán-Alhucemas representaron por sí solas el 58,4% del PIB nacional. Drâa-Tafilalet y las tres regiones del sur, en conjunto, contribuyeron con tan solo el 7,8%, a pesar de las elevadas tasas de crecimiento registradas por algunas de ellas.. El informe advierte que esta concentración hace que la economía nacional dependa del desempeño de un número limitado de centros logísticos. Cualquier perturbación que afecte a la industria de Casablanca, al corredor de servicios entre Rabat y Kenitra o a las actividades logísticas en Tánger podría repercutir en toda la economía.. En el segundo trimestre de 2026, el 78,3% de los hogares declaró que su nivel de vida se había deteriorado en los doce meses anteriores, frente al 5,2% que informó de una mejora. El 51% preveía que este deterioro continuaría.. El saldo relativo a la capacidad de ahorro se situó en -80,9 puntos: solo el 2,6% de los hogares pudo ahorrar, mientras que el 38,7% recurrió a sus ahorros o tuvo que endeudarse para cubrir sus gastos. El 65,3% consideró que las condiciones eran desfavorables para la compra de bienes duraderos, y el 57,2% anticipó un aumento del desempleo.. El informe explica esta paradoja señalando que el PIB no se corresponde con la renta disponible de los hogares, además de la dependencia de ciertas actividades del capital en lugar del trabajo. Asimismo, indica que el aumento del 8,7% del PIB a precios corrientes, en comparación con un crecimiento real del 4,4%, refleja en parte el efecto de los precios.. El aumento del gasto familiar no siempre se traduce en un aumento del consumo real. Los costes de la vivienda, el transporte y los servicios, sumados a la disminución del ahorro y el endeudamiento, permiten que el gasto se mantenga a pesar del deterioro de la seguridad financiera.. El informe propone medir la transferencia de riqueza a los hogares mediante indicadores regionales relacionados con la renta disponible, el ahorro, la deuda familiar, los costes de vivienda y transporte, los salarios medios y el porcentaje de empleos estables.. Concluye que el indicador decisivo en el futuro no será solo la participación de cada región en el PIB, sino la proporción de riqueza convertida en salarios, empleos, cualificaciones, empresas locales, servicios públicos y la capacidad de ahorrar y mejorar el nivel de vida.
