Estoy en la redacción leyendo sobre Carlos Serrano Suárez, víctima de torturas durante el franquismo. A Serrano lo detuvieron con 17 años por su militancia antifranquista, fue trasladado a la antigua Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, donde fue torturado por la Brigada Político-Social antes de ser encarcelado en Carabanchel. Carlos Serrano Suárez declaró en la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid número 41, el 22 de junio de 2026, a las 10:30 de la mañana ante el juez Juan Carlos Peinado.. Seguir leyendo
Estoy en la redacción leyendo sobre Carlos Serrano Suárez, víctima de torturas durante el franquismo. A Serrano lo detuvieron con 17 años por su militancia antifranquista, fue trasladado a la antigua Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, donde fue torturado por la Brigada Político-Social antes de ser encarcelado en Carabanchel. Carlos Serrano Suárez declaró en la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Madrid número 41, el 22 de junio de 2026, a las 10:30 de la mañana ante el juez Juan Carlos Peinado.
Diego se acerca a mi sitio y me pregunta: “¿cuál es tu ‘plan A’?” y yo digo: “¿qué?” Y él insiste: “que cuál es tu ‘plan A’. Y pienso en Carlos Serrano Suárez y respondo: “no lo sé”. Me dice que todos tenemos un “plan A” y un “plan B” y que “mira Bad Bunny”. Y le digo que no. Que Bad Bunny no, por favor. Y él me interrumpe: “espera, espera, que esto no va de la Casita”. Diego me cuenta que, al parecer, el cantante puertorriqueño estuvo en Wimbledon, viendo el partido de Novak Djokovic, junto a su expareja, la modelo, empresaria e influencer Gabriela Berlingeri. “Bad Bunny ha vuelto con Gabriela” dice, “porque Gabriela es el ‘plan A’ de Bad Bunny”. “¡La novia del pueblo!”, grita Carla desde su sitio. “Todos tenemos un ‘plan A’, insiste, “podrías escribir sobre ello”.
Mi plan, en realidad, era dedicarle esta columna a esa pareja que trabaja en la glorieta de Ventas limpiando las lunas de los coches que paran en los semáforos: primero limpian y luego piden la moneda. Eso le pasó a Ana, que activó el limpiaparabrisas y la mujer debió de pensar que no quería que le enjabonase el cristal, pero luego le acabó dando la moneda.Y yo quería hacer como una analogía de eso ¿no? Del, aparentemente, infalible sistema de trabajar y luego pedir y de cómo podría hacer yo para limpiarle el despacho a cualquiera de mis jefes para que después se viesen obligados a darme la moneda.
¿Tiene sentido trabajar y luego pedir? ¿no dar amor y luego pedirlo? No sé. Tampoco quiero que mis exnovios y jefes piensen que me paso la jornada laboral pensando en el amor y no en la oveja gestada en una placenta artificial y los límites morales que supone el proyecto fetaLife, en los estudiantes que obtuvieron un cero en la prueba de euskera de la PAU y que ahora, con toda su cara, recurren ante la justicia la calificación, en la risa que me da el looksmaxxing o en Carlos Serrano Suárez y en cómo, esa misma mañana, Juan Carlos Peinado podría haberse levantado pensando en la importancia de la causa indudablemente histórica que tenía entre manos porque era la segunda vez en España que una víctima de torturas durante el franquismo iba a declarar ante un juez pero lo cierto es que Peinado se despertó preocupado por otro asunto ya que esa mañana dictó y notificó la citación a Begoña Gómez para que compareciera el 24 de junio y entregara su pasaporte porque llevaba ya varios días pensando en que la mujer del presidente del Gobierno podía darse a la fuga.
Y entonces le digo a Diego y a Carla que es como cuando aquel Nobel de literatura estuvo saliendo con cierta socialité hispano-filipina pero cuando la cosa empezó a ponerse chunga, volvió con quien sabía que lo cuidaría hasta el final. Que si el “plan A” no es un poco volver con quien sabes que te cambiará los pañales porque, alguna vez, te quiso de verdad. Porque creo que amar no tiene nada que ver con eso de ver a alguien por primera vez y pensar que es el amor de tu vida. Que Rayuela es un libro que ha envejecido fatal. Y les digo eso, le digo: “Diego, a los hombres, de repente, se os cae la ficha, porque no queréis tener novia hasta que, de repente, queréis tenerla y entonces elegís a la primera que se pone a tiro. No a la que mejor encaja con vosotros. Y la elegís, y la elegiréis cada día, aun sabiendo cada día, cada mes, cada año, que tú no soportas que ella pase las noches haciéndose la beauty routine y ella no soporta que tú pases las noches haciendo noséqué, porque no sabe que, en realidad, te drogas. No tú, Diego. Tú, hombre genérico. Y en vuestra boda el padrino hará un discurso diciendo eso de: ‘recuerdo la primera vez que la vio y dijo: me voy a casar con esa mujer’ y ella se reirá pensando que se casa por amor y no porque él se cansó de atenderse a sí mismo». Pero la pregunta en realidad es: ¿por qué Gabriela quiso volver con Bad Bunny? ¿cuál es el “plan A” de Gabriela?
Entonces, por contestarte, Diego, por orden de prioridades y planes sería: cobrar, el antifascismo, la pareja de la rotonda, los chavales de Bicimadness que son los mejores haciendo contenido sobre BiciMad y no quiero que se me olviden, lo de fetaLife, Bad Bunny, el looksmaxxing, Cortázar, el juez Peinado y ya, por último, esperar a que algún exnovio me llame en 20 años para preguntarme si puedo ir a limpiarle el culo. Porque iría, fijo que iría.
