Cataluña triunfa en PISA, liderando los resultados en ciencias y lectura. Sería un titular fantástico si no fuera porque las puntuaciones de los alumnos catalanes han sido invalidadas debido a un grave error durante la preparación de las pruebas, de las que se excluyeron uno de cada cuatro alumnos -se entiende que los más rezagados- superando el máximo permitido y alterando completamente a su favor los resultados. El Departamento de Educación todavía investiga cómo pudo suceder semejante error durante el proceso de gestión de las pruebas. Además, ya ha asegurado que no valorará los datos y le resta importancia al caso asegurando que Cataluña ya cuenta con datos suficientes de otras pruebas de evaluación -las impulsadas tanto por la Generalitat como por el Gobierno central- para conocer el estado de salud de su sistema educativo.. Seguir leyendo
Cataluña triunfa en PISA, liderando los resultados en ciencias y lectura. Sería un titular fantástico si no fuera porque las puntuaciones de los alumnos catalanes han sido invalidadas debido a un grave error durante la preparación de las pruebas, de las que se excluyeron uno de cada cuatro alumnos -se entiende que los más rezagados- superando el máximo permitido y alterando completamente a su favor los resultados. El Departamento de Educación todavía investiga cómo pudo suceder semejante error durante el proceso de gestión de las pruebas. Además, ya ha asegurado que no valorará los datos y le resta importancia al caso asegurando que Cataluña ya cuenta con datos suficientes de otras pruebas de evaluación -las impulsadas tanto por la Generalitat como por el Gobierno central- para conocer el estado de salud de su sistema educativo.
El origen del fiasco se sitúa a principios de 2025 cuando, durante la elaboración de las listas de alumnos que pasarían los exámenes en primavera, se excluyó a un 23% de ellos, fuera porque no conocían suficientemente la lengua o porque presentaban problemas de aprendizaje. La OCDE, organizador de las pruebas, fija un porcentaje máximo del 5% de exclusión, aunque en casos excepcionales y muy justificados acepta superar este umbral. En esta edición, ha sido el caso de Murcia, que excluyó el 12,7% de alumnos, pero sus resultados no se han invalidado. Según la OCDE los datos de esta región “pueden utilizarse para establecer comparaciones con otros territorios o con ediciones anteriores de PISA, siempre que se interpreten con la debida cautela por el posible riesgo de sesgo”. En el caso de Cataluña, con el 23,2% de exclusión el mensaje es claro y los organizadores aseguran que estos datos “no representan al conjunto del alumnado, por lo tanto, no pueden ser utilizados para comparaciones con otros territorios o con ediciones anteriores de PISA”.
De hecho, la OCDE ha decidido obviar los resultados y en su informe no hace ni una sola mención a Cataluña. Los datos de esta comunidad solo aparecen en las tablas de datos españoles, con la comparativa con otras comunidades, pero separada del resto y con una nota que informa de esta invalidación.
Por dejar constancia, con la muestra alterada Cataluña obtiene 502 puntos en la competencia científica, muy por encima de los 477 de hace tres años, lo que la situaría muy por encima del resto de comunidades (Madrid lidera la lista con 495 puntos, mientras que la media de España está en 477 y la media de la OCDE, en 482). En cuanto a las matemáticas, Cataluña tiene 474 puntos, solo cinco más que en la última edición, cosa que hace suponer que con una muestra válida los resultados catalanes en esta materia se habrían hundido, especialmente viendo la tendencia global del resto de comunidades. En esta materia, el ranquin también lo lidera Madrid (477), mientras que las medias españolas y de la OCDE se sitúan en 457 y 463, respectivamente. Y en lectura, la puntuación alterada catalana se eleva a 473 (11 más que en la última edición) y también liderando la lista que encabeza Asturias (471) y muy por encima de la media española (451) y de la OCDE (461). Cataluña protagonizó un desplome en los resultados de PISA 2022, siendo la comunidad que más caía en rendimiento y situándose casi a la cola de los tres ámbitos evaluados.
Las pruebas PISA (Programme for International Student Assessment) están impulsadas por la OCDE y son la mayor herramienta de evaluación internacional, ya que en ella participan 91 países, de modo que siempre despierta mucha expectación a nivel mundial. Se trata de unos exámenes que se realizan cada tres años (aunque ahora se cambiará la tendencia y el próximo será en 2029) entre los alumnos que hayan cumplido 15 años (los nacidos durante 2009), sea cual sea el curso escolar en que estén matriculados, aunque la inmensa mayoría estaban en 4º de ESO. En España, las pruebas la realizaron unos 30.000 alumnos de 1.000 centros, mientras que en Cataluña, que como otras comunidades paga por tener una muestra ampliada, se evaluaron 51 centros.
En la edición de 2025 -los exámenes se realizaron entre abril y mayo de ese año-, las pruebas se han centrado en la evaluación de las competencias de los alumnos en el ámbito científico. Con todo, también se mide las destrezas en los ámbitos habituales, como la lectura o las matemáticas.
A pesar del esfuerzo, las horas dedicadas y el dinero invertido, el resultado de las pruebas irán directamente a la basura. La Agencia de Evaluación y Prospectiva de Cataluña aseguró el viernes en un comunicado que tampoco realizará el informe detallado habitual en este tipo de casos, pero sí asegura que se podrán consultar los datos en bruto, que la OCDE publicará el martes para que los analistas puedan usarlos. Pero también incide en que “Cataluña dispondrá de datos suficientes” para que los centros y el Gobierno puedan diseñar sus programas, recordando que a finales de año se publicarán los resultados de las pruebas diagnósticas de la Generalitat y que el año próximo tendrán los datos de las pruebas internaciones PIRLS (lectura) y TIMSS (matemáticas).
