En las últimas 24 horas el fuego no ha avanzado, ha anunciado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a última hora de la tarde. Los grandes incendios forestales que arrasan las provincias de Ávila y la Comunidad de Madrid han frenado progresivamente gracias a unas labores de extinción especialmente complejas por las condiciones meteorológicas, que nunca han acompañado, la orografía y la influencia que ejercen unos focos sobre otros. Ya se han logrado estabilizar numerosos frentes clave y, por primera vez en varios días, una tregua: se han anunciado realojos y desconfinamientos en 26 municipios, incluyendo Toledo.. Seguir leyendo
Las próximas horas son cruciales para intentar estabilizar los grandes incendios forestales que arrasan las provincias de Ávila y la Comunidad de Madrid. Los fuegos, que se atacan desde hace días como uno solo y siguen activos, han frenado progresivamente su avance gracias a unas labores de extinción especialmente complejas por las condiciones meteorológicas, que nunca han acompañado, la orografía y la influencia que ejercen unos focos sobre otros. Ya se han logrado estabilizar varios frentes clave y, por primera vez en varios días, una tregua: se han anunciado realojos y desconfinamientos en 24 municipios, incluyendo Toledo. Aun así, el optimismo de las autoridades es cauto. Varias cabezas ―las partes frontales de los fuegos― siguen preocupando en algunos puntos concretos, donde se apaciguan y luego reactivan, y los esfuerzos de los bomberos se centran en ellas. Inquieta especialmente la situación en el pantano de San Juan, en Madrid, cercado por los dos incendios. La ventana para atajar los frentes se acortará a medida que avance el día y suban las temperaturas ―entre los 35 y 37 grados― y a partir del miércoles España entrará en una nueva ola de calor que lo dificultará todo.
La evolución, coinciden bomberos y autoridades, es lenta pero buena, y lo que más preocupa es el riesgo de reactivaciones, más alto cuanto más suben las temperaturas. “Se está trabajando de una forma denodada”, ha apuntado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Tras una noche “razonablemente positiva”, ha comentado, “están un poco más tranquilos”.
Los fuegos ―que obligaron al Gobierno a declarar la emergencia nacional― mantenían hasta ahora a unas 90.000 personas fuera de sus casas o confinadas en sus pueblos. La cifra se reducirá este martes: el Ministerio del Interior ha iniciado la desescalada y levantado, a partir de las 17.00, las órdenes de evacuación en ocho municipios de la Comunidad de Madrid y en cinco localidades de la provincia de Ávila.
“Después de días compartiendo noticias que eran duras, es satisfactorio poder transmitir este alivio para mucha gente. Es verdad que todavía es parcial. Nos quedan personas y confiamos en que pronto puedan volver a la normalidad”, así ha anunciado el delegado de Gobierno en Madrid, Francisco Martín, la buena noticia, que evidencia que los trabajos de extinción, que ya se valoraban como “positivos”, están logrando apaciguar las llamas en numerosos frentes. La decisión “se ha tomado con mucha responsabilidad y una vez se han garantizado las condiciones de seguridad para ese retorno”, ha señalado desde el puesto de mando en Navalcarnero. Marlaska, también allí, ha explicado que han aprobado los realojos atendiendo a tres factores: “La inexistencia de puntos calientes, que no hayan tenido reactivaciones durante las últimas 48 horas, y la seguridad de las vías públicas de tránsito”.
A lo largo de la tarde, unas 34.000 personas —20.000 evacuadas y 14.000 confiadas— regresarán a sus hogares en Madrid, según ha detallado el delegado. Y ha advertido: “Es el comienzo de empezar a encontrar soluciones para personas que se van a encontrar con muy malas noticias a su regreso a casa”. En Toledo, el Gobierno ha bajado a nivel 2 el incendio, por lo que Castilla-La Mancha asume la dirección de la extinción y ha retirado todas las medidas de restricción establecidas. Los 6.200 habitantes de los 11 municipios hasta ahora evacuados podrán volver por fin a sus hogares.

Entre las tres regiones que llevan seis días ardiendo, hay afectadas más de 77.000 hectáreas en un perímetro de 280 kilómetros. Solo en Ávila, son 50.000, por lo que ya es el mayor incendio y “el más agresivo” de la historia de España. Y en Madrid, la presidenta autonómica cifra la superficie afectada en aproximadamente 34.000 hectáreas, un dato superior a las 25.000 que ha mantenido Interior estos días. Si se mira España entera, las hectáreas forestales afectadas por los incendios desde principios de año son ya 173.651, casi seis veces más que en el mismo periodo el año pasado, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco).
Este martes, el Gobierno ha declarado afectadas por “episodios catastróficos” 211 zonas en 14 comunidades autónomas, incluidas las arrasadas por los incendios, como gravemente dañadas, y ha aprobado un decreto ley para ampliar la protección de los trabajadores y las empresas. “Podemos empezar a ver el final del túnel”, ha dicho el presidente, Pedro Sánchez, en el balance del curso político.
Una nueva ola de calor a la vuelta de la esquina, la cuarta del año, que entrará en España a partir del miércoles y se extenderá hasta el domingo. “Hoy ya hay avisos emitidos, de nivel amarillo, el mínimo, en Ávila y Madrid. Se esperan máximas de entre 35 y 38 grados. Mañana las temperaturas serán similares o en ligero ascenso”, informa Javier Armenteros, delegado de la Aemet en Madrid. Además, durante las horas centrales, la humedad será inferior al 20%. También se espera un viento sostenido de entre 10 y 15 kilómetros por hora y rachas máximas de 25. El miércoles, a partir de mediodía, girará a suroeste y se intensificará, con rachas de 30 a 40, lo que dificulta aún más la extinción.
En suma, ingredientes fatales para intentar contener dos incendios que están a punto de fusionarse en un megaincendio. No se ha producido por ahora “una convergencia absoluta y total de carácter explosivo”, añade el ministro Marlaska, y las conexiones entre ambos focos “han sido intermitentes”.
Los bomberos han aprovechado la bajada de temperatura y el aumento de la humedad para intentar estabilizar los fuegos y atajar, poco a poco, los focos más preocupantes, como el del Pantano de San Juan, en Madrid, o los de Mijares y Casillas, en Ávila, donde la evolución nocturna ha sido favorable. Los trabajos en la sierra oeste madrileña se centran en el entorno del río Cofio, uno de los puntos más críticos, y las labores “han sido positivas”, ha informado 112 Comunidad de Madrid. El delegado del Gobierno en la región indica que “se está trabajando de una manera muy intensa, con un despliegue extraordinario, para frenar ese frente y evitar que pueda llegar a la población de Valdemaqueda”. Por el momento, lo han logrado.
De hecho, este municipio de 870 habitantes fue el último en sumarse a la lista de pueblos desalojados y así va a seguir por ahora. “Es algo que no se había visto en la vida […] No nos podemos dormir. Con el cuchillo entre los dientes, es el momento de pararlo”, ha comentado el alcalde, Ricardo Meneses. A su lado, el regidor del municipio vecino de Robledo de Chavela, Fernando Casado, también un punto que fue crítico durante el fin de semana, ha resumido lo vivido: “Por la noche es un gatito que duerme. Durante el día es como un gran león. Se está haciendo muy duro para toda la comarca y estamos todos muy destrozados”.
Los bomberos han logrado contener el avance en estos frentes activos y se ha reducido la amenaza sobre la localidad. “Aun así, el incendio sigue activo y no está controlado, por lo que hoy los trabajos se centrarán en la vigilancia y el refresco de las zonas afectadas ante el empeoramiento previsto de las condiciones meteorológicas”, detalla la Delegación de Gobierno. En la región se mantienen evacuadas cuatro localidades y confinadas seis urbanizaciones y dos municipios.
Y en Ávila, los ojos puestos en los frentes suroeste, cercano a Madrid, y este. Allí el fuego se intensifica por momentos en zonas concretas y está más o menos estabilizado en otras. Es un trabajo quirúrgico, como el llevado a cabo en el alto de Mijares, en el Valle del Tiétar, que fue desalojado por completo. Los bomberos han trabajado en lo alto de las cumbres, donde había dos focos conflictivos desde el domingo.
Celebran que las condiciones por ahora han sido favorables y han podido acometer y estabilizar diversos flancos con focos complejos. “No salió llama del perímetro. Se va enfriando, no hizo viento”, indica uno de los trabajadores que ha pasado allí la noche. Ahora queda esperar al avance del día y el efecto de las previstas subidas de temperaturas y de viento, informa Juan Navarro. Este fuego ―por el que ya se ha detenido a una persona e investiga a otra por utilizar maquinaria donde no se podía y provocar la chispa que lo originó todo― tiene ya un perímetro aproximado de 160 kilómetros.

