La bandera canadiense ondeará por primera vez en el foro de Eurovisión, el mayor concurso de música televisado del mundo, que organiza la Unión Europea de Radiodifusión (UER) desde 1956. Su participación en la próxima edición, que se celebrará en mayo de 2027 en Bulgaria, será el debut de un país americano en el certamen. Lo hará a partir de la ronda de semifinales. La inclusión de Canadá, el primer nuevo participante desde que se unió Australia en 2015, responde en gran medida a una visión que está privilegiando su Gobierno a raíz de cambios a escala global.
La bandera canadiense ondeará por primera vez en el foro de Eurovisión, el mayor concurso de música televisado del mundo, que organiza la Unión Europea de Radiodifusión (UER) desde 1956. Su participación en la próxima edición, que se celebrará en mayo de 2027 en Bulgaria, será el debut de un país americano en el certamen. Lo hará a partir de la ronda de semifinales. La inclusión de Canadá, el primer nuevo participante desde que se unió Australia en 2015, responde en gran medida a una visión que está privilegiando su Gobierno a raíz de cambios a escala global.
El pasado 1 de julio, la UER y CBC/Radio-Canadá anunciaron conjuntamente la noticia. Marie-Philippe Bouchard, presidenta y consejera delegada de la sociedad pública de radiotelevisión de Canadá en inglés y francés, indicó en un comunicado que esta decisión dará espacio al talento nacional “para mostrarse en uno de los escenarios globales con más historia”, añadiendo que los seguidores canadienses podrán “disfrutar de Eurovisión y votar como lo han hecho, pero ahora con la emoción extra de ver a su propio país representado”. Un detalle no menor: en la edición de este año, celebrada en Austria, los canadienses fueron terceros en la lista de votos en la categoría “resto del mundo”.

El 25 de junio, Canadá había dado un paso significativo. Ese día, CBC/Radio-Canadá se convirtió en miembro de pleno derecho de la UER, en el marco de la asamblea general de este organismo en Praga. De hecho, la institución canadiense ya pertenecía a la UER como ente afiliado desde la fundación de esta unión de difusores europeos en 1950. La cadena pública nació en 1936; primero a través de la radio y desde 1952 en las ondas televisivas, además de aparecer en la web en 1995. Sus servicios, objetivos y funcionamiento son muy parecidos, por citar dos casos, a los de la BBC británica y la ABC australiana.
También el 1 de julio, el Ministerio de la Cultura y la Identidad canadienses apuntó que la llegada a Eurovisión refleja el trabajo para establecer nuevas colaboraciones con actores de otras latitudes. Ese mismo día, en las celebraciones de la Fiesta Nacional de Canadá en Ottawa, Mark Carney expresó que “el mundo quiere más cultura canadiense”, subrayando la posición de importancia que ocupa el país como exportador musical y que, gracias a la participación en el festival europeo, crecerá aún más.
El primer ministro celebró con marcada alegría la llegada de Canadá al concurso. La reacción no fue sorprendente si se tienen en cuenta algunos elementos. De entrada, el presupuesto presentado por el Gobierno liberal en noviembre de 2025 mencionaba en una de sus páginas que CBC/Radio-Canadá recibiría 150 millones de dólares canadienses adicionales “para reforzar su mandato y explorar la participación de Canadá en Eurovisión”. A su vez, un reportaje emitido por CBC News, citando fuentes gubernamentales, afirmó que Mark Carney se había implicado personalmente en la estrategia para conseguir un sitio para Canadá en el certamen.
Puede que Carney sea un melómano o un impulsor de las alianzas televisivas. Sin embargo, la explicación más plausible sobre su férrea voluntad de que una canción canadiense suene en el concurso televisado en más de 50 países tiene que ver con asuntos geopolíticos. A este respecto, merece la pena recordar el discurso —muy aplaudido— que pronunció en el Foro Económico de Davos en enero, en el que afirmó que las potencias medias deben actuar de forma coordinada, bajo intereses y valores comunes, ante la presión comercial de Estados Unidos y el debilitamiento del antiguo orden mundial por la rivalidad entre actores sumamente poderosos.
En esta coyuntura, el premier canadiense ha buscado estrechar lazos con distintos países y regiones. Para él, uno de los puntos más importantes del mapa es Europa. Sus numerosos viajes a dicho continente y su acercamiento con liderazgos e instituciones de esa parte del mundo así lo indican. La llegada a Eurovisión, en un movimiento que los expertos en relaciones internacionales incluirían dentro del denominado “poder blando” (soft power), formaría parte de este plan.
Canadá participará por primera vez en la edición que se celebrará en Bulgaria. No obstante, cantantes del país norteamericano ya se han presentado en el festival, aunque bajo otras banderas. En 1988, antes de ser una estrella mundial, Céline Dion obtuvo la victoria para Suiza. Sherisse Laurence y Lara Fabian entonaron notas en representación de Luxemburgo en 1986 y 1988, respectivamente. Por su parte, Natasha St-Pier y La Zarra defendieron los colores franceses en 2001 y 2023.
CBC/Radio-Canadá aún no ha hecho públicos los criterios para seleccionar el tema musical que representará al país. También surge la pregunta respecto a qué ocurrirá si se da un triunfo canadiense en su primera participación en el festival, ya que la nación ganadora organiza la siguiente edición, salvo por causas de fuerza mayor que lo impidan. Tocaría ver, en este caso, cuál sería el horario de la retransmisión, afectado por las diferencias horarias con el viejo continente.
Feed MRSS-S Noticias
