Permítanme empezar por algo ajeno a lo musical. Bruno Mars prohibió la entrada a fotoperiodistas al estadio. No es algo nuevo. Ocurrió en recitales celebrados en España de Harry Styles, Beyoncé, Sabrina Carpenter, Rosalía… Está pasando en el festival madrileño Mad Cool estos días, con Foo Fighters, Florence and the Machine, Lorde… A cambio, el equipo del artista proporciona imágenes a los medios. La consecuencia es que no permiten desarrollar su trabajo a los fotógrafos profesionales. Y el perjudicado no es otro que el lector, al que se le priva de información de calidad del medio al que está subscrito. Una derivada más que surge en el caso de Bruno Mars: estas imágenes controladas y aprobadas por el músico las envían “24 horas después del concierto”. Mientras, las redes sociales se llenan de vídeos y fotografías del recital captadas a tiempo real por los asistentes. Difícil de entender.
Me gustaría comenzar con un tema no relacionado con la música. Bruno Mars prohibió a los fotoperiodistas entrar en el estadio. Ya ha sido introducido. Durante recitales en España organizados por Harry Styles, Beyoncé, Sabrina Carpenter y Rosalía, ocurrió. Se llevará a cabo en el festival Mad Cool en Madrid, con actuaciones de Foo Fighters, Florence and the Machine y Lorde. El equipo del artista suministra imágenes a los medios de comunicación a cambio. Como resultado, los profesionales tienen prohibido procesar sus imágenes. La parte desafortunada en este escenario es el lector, a quien se le niega el acceso a información superior a través del canal al que está conectado. En el caso de Bruno Mars, surge una variante; las imágenes, autenticadas y gestionadas por el propio artista, se transmiten «24 horas después de la actuación». Mientras tanto, las plataformas de redes sociales están inundadas de videos e imágenes del considerando, tomadas en tiempo real por los presentes.
El cantante, que prohibió la entrada a los fotoperiodistas, presentó una entretenida actuación de soul-disco a 50.000 espectadores que se quitaron los calcetines de Fabian y Merino.
