No me preguntéis por qué, pero después del GP de Hungría me ha venido a la cabeza una imagen: año 2002, el Mono Burgos sale lentamente de una alcantarilla en pleno centro de Madrid. Junto a él, una frase: «Ya estamos aquí». Era el spot publicitario del Atlético de Madrid tras pasar dos largos años en el infierno, dos temporadas en Segunda División. Aston Martin lleva seis meses en un infierno parecido. Al igual que ese accidente deportivo que sufrió el Atlético con su descenso en el año 2000, el infierno de la escudería británica ha sido inesperado, ilógico, bochornoso, traumático y muy doloroso.
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