Las múltiples crisis y disrupciones geopolíticas ocurridas en los últimos años —la pandemia, la guerra de Ucrania, la guerra en Oriente Medio, pero también las interrupciones en las cadenas de suministro, los ciberataques o la guerra híbrida— han puesto sobre la mesa la debilidad de la Unión Europea en muchos ámbitos, especialmente en el de la seguridad. Y en este sentido, las empresas que se dedican a este ámbito tienen mucho que decir, entre ellas Indra, que tiene el objetivo de ganar escala y ser un referente para los proyectos de seguridad y defensa en España, pero también en Europa. “Hay coordinación en Europa, pero lo óptimo sería una unificación de las capacidades. Nos queda camino por recorrer”, ha expresado el presidente de Indra, Ángel Simón, en una conversación con el periodista de EL PAÍS Rafa de Miguel, titulada Economía de la Seguridad, en el marco de la primera jornada de la tercera edición del World in Progress (WIP), el foro internacional organizado por el grupo PRISA en Barcelona.. Seguir leyendo
Las múltiples crisis y disrupciones geopolíticas ocurridas en los últimos años —la pandemia, la guerra de Ucrania, la guerra en Oriente Medio, pero también las interrupciones en las cadenas de suministro, los ciberataques o la guerra híbrida— han puesto sobre la mesa la debilidad de la Unión Europea en muchos ámbitos, especialmente en el de la seguridad. Y en este sentido, las empresas que se dedican a este ámbito tienen mucho que decir, entre ellas Indra, que tiene el objetivo de ganar escala y ser un referente para los proyectos de seguridad y defensa en España, pero también en Europa. “Hay coordinación en Europa, pero lo óptimo sería una unificación de las capacidades. Nos queda camino por recorrer”, ha expresado el presidente de Indra, Ángel Simón, en una conversación con el periodista de EL PAÍS Rafa de Miguel, titulada Economía de la Seguridad, en el marco de la primera jornada de la tercera edición del World in Progress (WIP), el foro internacional organizado por el grupo PRISA en Barcelona.
Delegada durante décadas a la protección que ofrecía el paraguas de la OTAN, la seguridad es hoy una obsesión en los despachos europeos. Las crisis, las guerras y la percepción de que Estados Unidos ya no está tan dispuesta a socorrer a sus aliados europeos han hecho repensar todos los modelos, y la consigna ahora es avanzar hacia la autonomía estratégica que permita no depender ni de Estados Unidos ni de China. “La seguridad es un ámbito mucho más amplio que la defensa: es el espacio, el hiperespacio, los medios de pago, lo digital… Todo aquello que garantiza el funcionamiento de la sociedad y que garantiza las libertades y los derechos con los que hoy contamos”, ha recordado Simón, presidente de una compañía tecnológica que está en la clasificación de las 100 empresas más importantes de este sector en el mundo.
Simón accedió al cargo en abril de este año, y desde entonces ha continuado con la estrategia de Indra —una multinacional de capital privado pero que tiene una participación relevante del Estado mediante la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)— de buscar alianzas con empresas para erigirse como referente y liderar la transformación del sector a través de los contratos de defensa que se prevén para los próximos años. El objetivo, según ha repetido Simón en su intervención, es ganar escala para evitar ser dependientes de otros. “No somos autosuficientes en tecnología y tenemos dependencia económica con las cadenas de suministro y logísticas. Todo ello nos lleva a una dependencia geoestratégica. Esto nos hace ser terriblemente conscientes de que hay que actuar, también a nivel empresarial”, ha dicho Simón.
El presidente de Indra ha expresado que las empresas tienen en su mano dar pasos para mitigar esas dependencias, y que lo pueden hacer en colaboración con el Estado, que a su vez tiene que recabar la legitimidad social para llevar a cabo estos proyectos. “La sociedad española va entendiendo cada vez más que la seguridad forma parte de un modo de vida, y también la defensa. No habrá mantequilla si no construimos cañones”, ha dicho, defendiendo que la industria de la seguridad invierte un 10% de sus ingresos en innovación, y que esto genera puestos de trabajo de calidad que contribuyen al Estado del Bienestar.
Estos pasos serán por capas: primero a nivel nacional, pero cuando no se llegue, se dan a nivel europeo o con acuerdos con regiones con los que se comparten valores, como América Latina. “Iremos mejorando nuestra capaciadad conjunta, y la autonomía europea también irá mejorando. Europa en su conjunto es la segunda potencia en gasto de defensa, con 400.000 millones de euros”, ha recordado Simón. Solo así se conseguirá mayor autonomía en aspectos clave para toda la sociedad: el agua, la energía, los suministros, o la inteligencia artificial: “La defensa debería ser un bien público, al mismo nivel que las infraestructuras críticas y los servicios”.
