Que el área de servicios sociales comparta concejalía con las casas regionales, como sucede en el Ayuntamiento de Badalona, es un anticipo del mundo feliz que nos aguarda si las derechas extremas ganan en España y Feijóo coloca a Xavier García Albiol a liderar la lucha anti-okupación de viviendas, tal como prometió solemnemente. El caso es que las 15 casas regionales badalonesas puede que vayan como una seda, pero las políticas sociales brillan por su ausencia en el mayor municipio de Cataluña gobernado por el PP.. Seguir leyendo
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
El peso de las políticas sociales en Badalona recae en entidades, ante el abandono del Ayuntamiento de la ciudad
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Que el área de servicios sociales comparta concejalía con las casas regionales, como sucede en el Ayuntamiento de Badalona, es un anticipo del mundo feliz que nos aguarda si las derechas extremas ganan en España y Feijóo coloca a Xavier García Albiol a liderar la lucha anti-okupación de viviendas, tal como prometió solemnemente. El caso es que las 15 casas regionales badalonesas puede que vayan como una seda, pero las políticas sociales brillan por su ausencia en el mayor municipio de Cataluña gobernado por el PP.
Badalona colidera la lista de poblaciones catalanas en número de desahucios por habitante, pero la voluntad popular permite democráticamente y por mayoría absoluta que García Albiol no haga nada. Nada de nada. No hay ningún tipo de alternativa habitacional. Con más de 200.000 habitantes, la ciudad no cuenta siquiera con albergue municipal, tras el cierre de Can Bofí Vell en 2024. Y no es lo peor. Tampoco dispone de un simple comedor social y además negó la posibilidad hace tres años de que se abriera uno auspiciado por entidades. Es decir: no hace y no deja hacer.
El Ayuntamiento de la localidad abandonó en 2025 la mesa de sinhogarismo porque “se habían cumplido los objetivos”, a pesar de que 110 personas dormían ese año directamente en las calles. Cinco de ellos murieron el pasado invierno sin una simple muestra de condolencia del alcalde. ¡Para qué falsedades! En esa línea, los protocolos de actuación impuestos a los servicios sociales son tan restrictivos que hay escuelas y centros de atención primaria que cuando detectan problemas derivan a los afectados a entidades del tercer sector.
De la falta de políticas sociales dan idea algunas situaciones. Una pareja de 65 y 71 años, respectivamente, vive desde hace meses en una terraza gracias a los vecinos. Otra mujer de 67 años, que precisa de una máquina de respiración asistida, ha debido dejar la habitación, sin alternativa. En muchas ocasiones, son Cáritas o la Plataforma Sant Roc Som Badalona quienes pagan una solución a familias vulnerables. Mientras, el municipio dispone de 450 millones de euros de superávit que no gasta. Como si el motor de la maquinaria se hubiera gripado, el gobierno municipal solo es capaz de arrancar para poner luces festivas, árboles de Navidad altísimos e impulsar los populares tardeos.
El denostado decreto sobre la vivienda ha evitado desde su entrada en vigor –de la que hoy domingo se cumple justamente un mes– más de 30 desahucios en Badalona, según datos de quienes han acudido a la Plataforma Sant Roc Som Badalona. Solo se ha ejecutado un desahucio a petición de un particular, de acuerdo con lo previsto en el texto legal. Nada que ver con los tiques de pizza que dan derecho a allanamientos de morada, como sugería Feijóo. El decreto es un remiendo que hasta 2030 permite no destruir vidas de familias vulnerables por parte de grandes tenedores. ¿Qué piensan Feijóo, Albiol o Puigdemont de todo ello? ¿Lo revocará la derecha extrema si gobierna? ¿Tendrá Feijóo el valor de exportar el modelo badalonés a toda España? La solución el 29-N.
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