Un padre llevaba años sin ver a sus dos hijas y pidió al juzgado que le permitiera dejar de pagarles la pensión de alimentos. Ellas tenían 20 y 23 años y, según él, habían rechazado cualquier relación desde 2019. Pero en el procedimiento aparecieron mensajes que apuntaban en otra dirección: una de las jóvenes había intentado escribirle y las comunicaciones no llegaban a su teléfono.. El hombre sostenía que sus hijas ya eran adultas y podían empezar a trabajar. También afirmaba que la falta de trato se debía exclusivamente a ellas. La madre defendió que ninguna de las dos era económicamente independiente y presentó conversaciones de WhatsApp para mostrar que el distanciamiento tenía más de una explicación.. La Audiencia Provincial de Baleares mantuvo la obligación de pago tras revisar lo ocurrido en la familia. En el divorcio de 2015 se había fijado una pensión mensual de 300 euros en favor de las hijas. Con el paso del tiempo, las visitas dejaron de estar organizadas mediante un régimen cerrado y los encuentros quedaron a lo que acordaran padre e hijas. La relación terminó por interrumpirse.. Los mensajes que llegaron al juicio. La crónica publicada por Menorca.info recoge que una de las hijas envió varios mensajes sin obtener respuesta. Según la representación de la madre, la aplicación mostraba que el padre no recibía esos mensajes, lo que apuntaba a que las había bloqueado. La Audiencia examinó esas conversaciones junto con el resto de pruebas; el bloqueo, por sí solo, no cuenta toda la historia familiar.. Las dos jóvenes declararon que no querían retomar el contacto con su padre, aunque mantenían una relación cercana con otros familiares de esa rama. El tribunal también tuvo en cuenta que él no acreditó intentos de acercamiento durante los cinco o seis años anteriores, ni por teléfono, ni por carta, ni mediante otras vías. De acuerdo con la información publicada, tampoco se comunicó con ellas en cumpleaños o fiestas.. Para pedir la extinción de una pensión alimenticia por falta de relación con hijos adultos, resulta decisivo comprobar a quién puede atribuirse esa ruptura. El juzgado de Familia consideró que el alejamiento se había deteriorado durante años y que el progenitor también había contribuido a él. La Audiencia compartió esa valoración y rechazó el recurso.. La mayoría de edad tampoco resolvía el caso. El padre añadió otro argumento: ambas hijas estaban cerca de terminar sus estudios o ya los habían terminado. Sin embargo, la madre sostuvo que todavía necesitaban ayuda económica. Los magistrados valoraron la situación de las dos jóvenes al examinar la petición, sin dar por hecho que cumplir veinte años o finalizar una etapa académica equivaliera a poder mantenerse por sí mismas.. En los litigios sobre la formación de hijos adultos, los jueces revisan los estudios y la necesidad económica con las pruebas de cada familia. Aquí el padre había pedido eliminar la pensión tanto por la edad como por la distancia personal. Ninguno de los dos argumentos bastó con lo acreditado en el procedimiento para modificar los pagos fijados tras el divorcio.. La Audiencia dejó en pie la obligación de seguir abonando la pensión. Su decisión se apoyó en lo que mostraban los mensajes, los años de ausencia y la situación de las hijas, sin atribuirles en exclusiva la ruptura. La petición del padre había llegado a los tribunales porque quería que esa falta de contacto tuviera también una consecuencia económica.
Un padre llevaba años sin ver a sus dos hijas y pidió al juzgado que le permitiera dejar de pagarles la pensión de alimentos. Ellas tenían 20 y 23 años y, según él, habían rechazado cualquier relación desde 2019. Pero en el procedimiento aparecieron mensajes que apuntaban en otra dirección: una de las jóvenes había intentado escribirle y las comunicaciones no llegaban a su teléfono.. El hombre sostenía que sus hijas ya eran adultas y podían empezar a trabajar. También afirmaba que la falta de trato se debía exclusivamente a ellas. La madre defendió que ninguna de las dos era económicamente independiente y presentó conversaciones de WhatsApp para mostrar que el distanciamiento tenía más de una explicación.. La Audiencia Provincial de Baleares mantuvo la obligación de pago tras revisar lo ocurrido en la familia. En el divorcio de 2015 se había fijado una pensión mensual de 300 euros en favor de las hijas. Con el paso del tiempo, las visitas dejaron de estar organizadas mediante un régimen cerrado y los encuentros quedaron a lo que acordaran padre e hijas. La relación terminó por interrumpirse.. Los mensajes que llegaron al juicio. La crónica publicada por Menorca.info recoge que una de las hijas envió varios mensajes sin obtener respuesta. Según la representación de la madre, la aplicación mostraba que el padre no recibía esos mensajes, lo que apuntaba a que las había bloqueado. La Audiencia examinó esas conversaciones junto con el resto de pruebas; el bloqueo, por sí solo, no cuenta toda la historia familiar.. Las dos jóvenes declararon que no querían retomar el contacto con su padre, aunque mantenían una relación cercana con otros familiares de esa rama. El tribunal también tuvo en cuenta que él no acreditó intentos de acercamiento durante los cinco o seis años anteriores, ni por teléfono, ni por carta, ni mediante otras vías. De acuerdo con la información publicada, tampoco se comunicó con ellas en cumpleaños o fiestas.. Para pedir la extinción de una pensión alimenticia por falta de relación con hijos adultos, resulta decisivo comprobar a quién puede atribuirse esa ruptura. El juzgado de Familia consideró que el alejamiento se había deteriorado durante años y que el progenitor también había contribuido a él. La Audiencia compartió esa valoración y rechazó el recurso.. La mayoría de edad tampoco resolvía el caso. El padre añadió otro argumento: ambas hijas estaban cerca de terminar sus estudios o ya los habían terminado. Sin embargo, la madre sostuvo que todavía necesitaban ayuda económica. Los magistrados valoraron la situación de las dos jóvenes al examinar la petición, sin dar por hecho que cumplir veinte años o finalizar una etapa académica equivaliera a poder mantenerse por sí mismas.. En los litigios sobre la formación de hijos adultos, los jueces revisan los estudios y la necesidad económica con las pruebas de cada familia. Aquí el padre había pedido eliminar la pensión tanto por la edad como por la distancia personal. Ninguno de los dos argumentos bastó con lo acreditado en el procedimiento para modificar los pagos fijados tras el divorcio.. La Audiencia dejó en pie la obligación de seguir abonando la pensión. Su decisión se apoyó en lo que mostraban los mensajes, los años de ausencia y la situación de las hijas, sin atribuirles en exclusiva la ruptura. La petición del padre había llegado a los tribunales porque quería que esa falta de contacto tuviera también una consecuencia económica.
