Kazumasa Katsuta es el gran coleccionista asiático de Joan Miró y patrón de la Fundación de Barcelona desde 1999. Esta estrecha vinculación ha hecho posible el acuerdo para que 37 obras del pintor se incorporen durante diez años al museo de Barcelona, tras una negociación que se ha gestado los últimos dos años. De este depósito, seis pinturas no se han visto antes en España, y de éstas, cinco ya se han incorporado al recorrido expositivo. Una de las más importantes es Pintura-poema (Bonheur d’aimer ma brune), un óleo sobre tela de 1925 que muestra el espíritu más experimental del artista. La presentación ha coincidido con la reciente incorporación en la dirección de Maribel López, que antes de terminar el año presentará las principales líneas de su mandato.. Seguir leyendo
Kazumasa Katsuta es el gran coleccionista asiático de Joan Miró y patrón de la Fundación de Barcelona desde 1999. Esta estrecha vinculación ha hecho posible el acuerdo para que 37 obras del pintor se incorporen durante diez años al museo de Barcelona, tras una negociación que se ha gestado los últimos dos años. De este depósito, seis pinturas no se han visto antes en España, y de éstas, cinco ya se han incorporado al recorrido expositivo. Una de las más importantes es Pintura-poema (Bonheur d’aimer ma brune), un óleo sobre tela de 1925 que muestra el espíritu más experimental del artista. La presentación ha coincidido con la reciente incorporación en la dirección de Maribel López, que antes de terminar el año presentará las principales líneas de su mandato.
En representación de Kazumasa Katsuta, que tiene 87 años, han viajado hasta Barcelona sus dos hijos Akiko y Toshiya, que han asegurado que su padre siente una gran pasión por Miró desde hace muchos años, motivo por el que ha reunido una de las colecciones privadas más importantes de obras del artista. “Mi padre ha querido trasladar estas obras a la fundación de Barcelona porque considera que el mismo Miró querría que estuvieran aquí”, ha expresado Akiko, llegada desde Japón, un país que fascinó a Miró.

El préstamo incluye varias obras que ya han formado parte de las exposiciones alguna vez que permiten completar y ampliar el relato de la trayectoria artística de Miró. Según la jefa de colecciones, Teresa Montaner, los trabajos son un impulso a “seguir investigando” la obra mironiana y un par de ellas formarán parte de la exposición que preparan para otoño de 2027 dedicada a las obras hechas sobre masonite (conglomerado de madera), de las cuales hizo al menos cincuenta.
Pintura-poema (Bonheur d’aimer ma brune) es importante, según Montaner, porque hasta ahora la Fundación no contaba con ninguna obra que incluya la traza caligráfica de Miró, mostrando una etapa muy experimental que vivió justo al regresar de París en 1925, después de conocer el surrealismo y de su exitosa exposición individual en la Galerie Pierre. Sobre fondo marrón, dos figuras de formas blancas y sinuosas se dan un beso, mientras que de un círculo amarillo salen unas líneas negras que apuntan a un verso, que puede traducirse como ‘la suerte de amar a mi morena’. Representa un momento de acercamiento a la poesía y al amor.

Entre las que no se habían visto, la especialista en Miró también ha destacado la pintura El cielo entreabierto nos devuelve la esperanza, de 1954, una pieza que tiene mucho que ve con la carpeta Círculos, que se incorporó recientemente a la colección permanente y muestra el interés del pintor por la astronomía. Gracias a la cesión de Mujer, pájaro II (1973) se ha podido completar un tríptico de tela del cual la Fundación ya tenía Mujer, pájaro I y Mujer, pájaro III. Además, se puede ver por primera vez Paisaje en la noche (1966-1974), un homenaje a su maestro Modest Urgell, o Canción sobre fondo blanco (1966).
De las 37 obras cedidas, que permiten reseguir diferentes etapas del artista, también hay esculturas como Monumento a la maternidad (1962) o Torso de mujer (1967), además de una curiosa pieza de barro llamada Arquitectura, de 1962. Las ocho piezas que todavía no se pueden ver son obras hechas en papel “porque este material tiene tiempos de exposición más limitados”, aclara Montaner. Todas estas obras de la colección Katsuta se han incorporado a los ejes expositivos actuales bajo el epígrafe de Abierto y Cerrado y Ritmo, de modo que se pueden leer como una nueva capa en el relato de la Fundación, pero también tienen “un valor extraordinario” por si mismas.
En la presentación, Maribel López se ha referido a la fundación como Arco, en un lapsus entendible por su anterior liderazgo de la feria madrileña y su reciente aterrizaje en la Fundación Miró, donde se incorporó hace apenas dos semanas. Sobre este acuerdo, la presidenta del patronato de la Fundación, Sara Puig, ha querido destacar la colaboración de Rosa Maria Malet, directora durante treinta años y miembro de la fundación, y Jaume Freixa, patrón emérito. El mayor depositario de la Fundación es la familia Miró, de quienes hay 139 obras sin contar documentos y libros.

