
Los Mossos d’Esquadra calculan que en Cataluña existen un millar de pandilleros, principalmente vinculados a tres bandas: Los Trinitarios, Barrio 18 y Los 300. Pero de estos, insiste el intendente de la jefatura de los Mossos, Toni Rodríguez, solo “entre 400 y 600″ tienen un arraigo sólido. Los datos son la conclusión de un estudio que iniciaron a mediados de 2024, y que ahora se materializa en un plan transversal contra las bandas juveniles, que tiene como objetivo abordar el problema, atajar los conflictos existentes y evitar su eclosión.
Los Mossos d’Esquadra calculan que en Cataluña existen un millar de pandilleros, principalmente vinculados a tres bandas: Los Trinitarios, Barrio 18 y Los 300. Pero de estos, insiste el intendente de la jefatura de los Mossos, Toni Rodríguez, solo “entre 400 y 600″ tienen un arraigo sólido. Los datos son la conclusión de un estudio que iniciaron a mediados de 2024, y que ahora se materializa en un plan transversal contra las bandas juveniles, que tiene como objetivo abordar el problema, atajar los conflictos existentes y evitar su eclosión.
“Desde hace más de un año, los incidentes [protagonizados por pandilleros] se van sucediendo de manera más continua”, explica el comisario Ramon Chacón, número dos de los Mossos. Pero insisten en que, en comparación con hace más de una década, cuando la violencia entre bandas llevó a más de una decena de homicidios y numerosos enfrentamientos, ahora no existe el mismo grado de implantación. “Tampoco tienen normas, ni simbología, ni una ocupación del espacio tan clara”, insiste el comisario, sobre la mutación de estos grupos. Los Mossos también han detectado otro cambio sustancial: a diferencia del pasado, ahora la mayoría de los detenidos son españoles.
“No existe un vínculo fuerte de nacionalidad”, desarrolla el comisario Chacón, que asegura que “antes el sentimiento de identidad se basaba en el adversario de otro país”. “Ahora, como la mayoría son nacionales, eso se desdibuja”, lo que, a su juicio, también comporta que el “fenómeno no se expanda tan rápidamente”. Desde diciembre de 2023, los Mossos han investigado tres homicidios que vinculan a bandas. En otros casos, como el crimen ocurrido el pasado 16 de octubre en el barrio de Roquetes de Barcelona, los detenidos están vinculados a bandas, pero la policía catalana duda sobre cómo catalogarlos, porque ni la víctima ni el enfrentamiento estaban relacionado con pandillas. Lo mismo que ocurrió en el asesinato en marzo de un joven en el parc de Les Planes en L’Hospitalet, o el de un joven, en septiembre del año pasado, que murió en un intento de robo, y en el que algunos de los detenidos tenía pasado con vinculaciones a bandas.
“No están tan organizados, pero tienen un gran componente de violencia”, explica la comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà. En poco más de un año, los Mossos han llevado a cabo tres investigaciones contra pandilleros: el caso Six, en el que los detenidos era Trinitarios, que usaban la “marca” para llevar a cabo robos muy violentos entre su propia comunidad con armas de fuego. Una derivada, el caso Seven, que llevó a la desarticulación de un grupo de traficantes de armas, cuyo líder dirigía el clan desde prisión y usaba a sus propias hijas. Y el caso Esparta, contra Los 300, una banda de nuevo cuño, que aplica también su territorialidad en el metro. Los Mossos calculan que existen, además de los clásicos, 34 grupos juveniles, aunque la mayoría con poco predicamento. Siete de ellos protagonizan el 80% de los incidentes.
“Los menores entran con 14 o 15 años”, explica Chacón, y son muchas veces utilizados por personas de 40 o 50, que tienen un pasado en bandas, y que han seguido su “carrera delincuencial”. Es el caso de uno de los detenidos del caso Six, Waltel Yasmani F., alias Pukita, que fue condenado en 2012 por marcar con un cuchillo una X en la espalda de un joven que quiso abandonar la banda. Ese tipo de situaciones, insisten los Mossos, de represalias a quien quiere dejar el grupo, o rituales de iniciación violentos no los han vuelto a encontrar. “Sí tenemos miedo de que cojan fuerza con las armas de fuego”, avisa el comisario Chacón.
Este mes de noviembre, los Mossos ponen en marcha su plan contra la proliferación de las bandas. El objetivo es trabajar con mesas territoriales, lideradas por la jefatura y la comisaría de Información, para obtener tanta inteligencia como sea posible. Con esos datos, esperan prevenir la captación de nuevos jóvenes, y actuar desde investigación contra los grupos ya existentes.
