Cuando escribí Cannibales en 1999 [traducido al español como La patera, Akal 2000], creía que estaba narrando una tragedia. Hoy me doy cuenta de que no conté más que el primer capítulo de una historia que está todavía escribiéndose. Las imágenes de Ceuta —esos miles de jóvenes corriendo hacia el mar para llegar a un puñado de metros de Europa— han despertado a los fantasmas de mi novela. Las mismas miradas. La misma hambre. La misma ilusión.. Seguir leyendo

Cuando escribí Cannibales en 1999 [traducido al español como La patera, Akal 2000], creía que estaba narrando una tragedia. Hoy me doy cuenta de que no conté más que el primer capítulo de una historia que está todavía escribiéndose. Las imágenes de Ceuta —esos miles de jóvenes corriendo hacia el mar para llegar a un puñado de metros de Europa— han despertado a los fantasmas de mi novela. Las mismas miradas. La misma hambre. La misma ilusión.
