Hubo un momento de la etapa, en las primeras estribaciones desde la salida de Chambèry, ya en plenos Alpes, en la que Isaac del Toro, cuarto de la general, se quedó varado en un pelotón que perdía tiempo mientras la batalla (con todos sus rivales por el podio), se desataba por delante. En ese momento, uno de los favoritos en apuros, el delfín de Pogacar, la duda se plantó en la carrera. Y, ante eso, todo se detuvo como un mar de repente en calma. [Narración y clasificaciones]
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