En 785 se pusieron las primeras piedras de la Mezquita de Córdoba, un monumental edificio que tardaría en construirse dos siglos. La estructura fundamental permanecería prácticamente intacta hasta 1523, cuando bajo el dominio cristiano se inicia su mayor transformación, al erigir el crucero catedralicio que cambió su fisonomía. Pero aquella obra contó con algunos impedimentos por parte del Ayuntamiento.. Seguir leyendo
En 785 se pusieron las primeras piedras de la Mezquita de Córdoba, un monumental edificio que tardaría en construirse dos siglos. La estructura fundamental permanecería prácticamente intacta hasta 1523, cuando bajo el dominio cristiano se inicia su mayor transformación, al erigir el crucero catedralicio que cambió su fisonomía. Pero aquella obra contó con algunos impedimentos por parte del Ayuntamiento.
Ese punto es uno de los que la Plataforma Mezquita-Catedral introduce en la Audioguía Libre de la Mezquita de Córdoba —disponible de momento en castellano—,alternativa a la que ofrece la Iglesia católica, gestora del conjunto histórico. La guía, resultado de dos años de investigación y producción, se divide en diez capítulos, una introducción sobre la iniciativa y un bonus track con la declaración de la Unesco emitida cuando se incluyó en la lista de Patrimonio Mundial en 1984. Durante algo más de cincuenta minutos, explora su intrahistoria, recordando sus orígenes y otras polémicas decisiones, como la inmatriculación por parte de la Iglesia, aprovechando el resquicio que abrió la modificación de la Ley hipotecaria en tiempos del presidente José María Aznar.
“La Iglesia desarrolla un relato sin fundamento histórico. Es ridículo intentar aminorar el fundamento del monumento, que es la Mezquita de Córdoba y la cultura andalusí”, asegura Miguel Santiago, portavoz de la plataforma impulsora del proyecto, que planean traducir en el futuro al inglés y al francés para aumentar su alcance. “Nos molesta como ciudadanos que se nos quiera tomar el pelo, poniendo por delante del pasado andalusí el relato católico”, remarca. Sobre este punto alertaba el estudio emitido en 2024 por World Heritage Watch, entidad que asesora a la Unesco sobre el estado de los monumentos Patrimonio de la Humanidad, donde advertía que el Cabildo daba absoluta preeminencia a la condición católica del edificio, “negando los valores artísticos, históricos y culturales”.

La guía revela también curiosidades del monumento en sus diferentes etapas, acompañando al turista durante el recorrido. El capítulo ocho se detiene en el gran cambio del siglo XVI. Hasta entonces, desde la conquista de la ciudad en 1236 permaneció inalterable. El relato destaca que en esa fecha “el obispo Alonso Manrique idea una solución arquitectónica: una propuesta sorprendente para levantar la nueva Catedral en el corazón de la Mezquita”, incrustada en el antiguo templo. En este punto, señala que el obispo se encontró con un “escollo inesperado”: “En la primavera de 1523, el Ayuntamiento se opuso y el 29 de abril de ese año publica un edicto donde recuerda a la Iglesia católica que el templo islámico de Córdoba era único en el mundo, a la vez que le advertía de la inconveniencia de iniciar su demolición sin licencia de la reina”.
“La mayor parte de las ciudades españolas se lanzan a construir catedrales, en consonancia con el nuevo orden católico imperante”, señala la alocución. “Todas las mezquitas son destruidas y en su lugar se edifican majestuosos templos cristianos. Todas menos una, la Mezquita de Córdoba”. En este sentido, destaca que “la propia reina Isabel veta a finales del siglo XV una obra mayor en la Mezquita, según refleja un documento histórico conservado en el Archivo Municipal de Córdoba”.

En otro de los capítulos, recuerda que la Iglesia trató de despojar de su pasado islámico al monumento, suprimiendo el nombre Mezquita para ser solo la Catedral de Córdoba, un hecho que, defienden, logró revertir la propia plataforma, que acusa a la “jerarquía católica” de haber emprendido un “proyecto de revisionismo histórico” para apuntalar el proceso de inmatriculación por el que inscribió en el Registro de la Propiedad el monumento en marzo de 2006. De hecho, figura inscrita como “Santa Iglesia Catedral de Córdoba”, según consta en un informe jurídico elaborado por el propio Cabildo, con fecha 30 de septiembre de 2016. Al inicio, se recuerda que “el Estado si bien cedió el uso a la iglesia, nunca cedió su titularidad. El obispado no dispone de título de propiedad”, remarcando que el cambio de la ley hipotecaria en 2015 extinguió la posibilidad de revertir la situación.
La audioguía también revela otros detalles, como por qué el Mihrab de Al Hakam II estuvo escondido cuatro siglos detrás de un retablo y la razón por la que los obispos clausuraron casi todos los arcos del Patio de los Naranjos.
