A España la encumbraron para ser campeona de Europa dos jugadores: Lamine Yamal y Nico Williams. O esa es la sensación que quedó porque, en realidad, aunque ellos aparecieron constantemente brillando en el ataque, los goles decisivos los marcaron Mikel Merino, Dani Olmo y Oyarzabal. «Espera, que contra Francia tendremos algo que decir», vaticinaba Nico en la zona mixta, liberado tras «un año de miseria» y volver a jugar en la victoria ante Bélgica. Lamine Yamal, elegido otra vez mejor jugador de un partido en el que no marcó ni asistió, le restaba importancia a no ver puerta. «No me frustra. Gané la Europa con un gol. Si somos campeones del mundo, nadie me va a decir si marqué o no. Mientras vayamos pasando rondas, yo estoy muy contento», resumió.
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