La mañana del 30 de octubre de 2021 una ciclista fue embestida por un coche conducido por un joven ebrio en la carretera GIV-6703 que asciende hasta el santuario del Àngels, cerca de Girona. El impacto fue de tal magnitud que, tras chocar contra el parabrisas y destrozarlo, la mujer salió despedida, superó la valla de la carretera y quedó tendida en un terraplén, mientras que la bicicleta quedó colgada de las ramas de un árbol. El conductor, D. C. V., que iba acompañado por un amigo, no se detuvo para auxiliar a la mujer, que acabó falleciendo en el Hospital Josep Trueta. Este lunes empieza un juicio con jurado en el que la Fiscalía pide para él ocho años de prisión por un delito contra la seguridad vial y otro de omisión del deber de socorro agravado. Por ese mismo delito el ministerio fiscal reclama para el acompañante, J. V. P., una multa de 5.475 euros.. Seguir leyendo
La mañana del 30 de octubre de 2021 una ciclista fue embestida por un coche conducido por un joven ebrio en la carretera GIV-6703 que asciende hasta el santuario del Àngels, cerca de Girona. El impacto fue de tal magnitud que, tras chocar contra el parabrisas y destrozarlo, la mujer salió despedida, superó la valla de la carretera y quedó tendida en un terraplén, mientras que la bicicleta quedó colgada de las ramas de un árbol. El conductor, D. C. V., que iba acompañado por un amigo, no se detuvo para auxiliar a la mujer, que acabó falleciendo en el Hospital Josep Trueta. Este lunes empieza un juicio con jurado en el que la Fiscalía pide para él ocho años de prisión por un delito contra la seguridad vial y otro de omisión del deber de socorro agravado. Por ese mismo delito el ministerio fiscal reclama para el acompañante, J. V. P., una multa de 5.475 euros.
Los hechos ocurrieron después de que los dosjóvenes pasaran una noche de juerga en las Fires de Girona, en las que, según el escrito del fiscal, consumieron “importantes cantidades de alcohol”. En ese estado, decidieron subirse el coche, propiedad de la madre del acusado, y dirigirse a la carretera donde se produjo el accidente para “hacer curvas”. En la carretera regían señales de tráfico que limitaban la velocidad máxima a 40 kilómetros por hora, advertían de la existencia de curvas peligrosas y de la presencia de ciclistas que ascienden hasta el santuario, uno de los puntos donde mejor se puede ver la zona protegida de Les Gavarres.
Según. la Fiscalía, además de destrozar el parabrisas e impedir la conducción, el golpe hizo que el Volkswagen Golf que conducía D. C. V. se saliera de la carretera y chocara con la valla quitamiedos. Como consecuencia, la rueda delantera derecha quedó reventada, con el metal de la llanta tocando directamente el asfalto. Pese a ese estado, ambos jóvenes obviaron socorrer a la ciclista y retomaron la marcha durante 2,4 kilómetros, asegurándose la visibilidad sacando la cabeza por la ventanilla del coche. Fue así como llegaron hasta el aparcamiento de un restaurante, donde cambiaron la rueda, y conscientes de lo ocurrido circularon por una pista forestal en dirección contraria al accidente para evitar ser descubiertos.
D. C. V. declaró que el choque se produjo después de que el coche se saliera de la vía e impactara con el guardarraíl y que, si bien creía que había impactado con algo, no llegaron a imaginar que pudiera ser una persona que circulaba en bicicleta. Cuando el juzgado acordó su libertad provisional mostró arrepentimiento y pidió disculpas a la familia de la víctima.
Del auxilio de la ciclista se encargó un cazador que había escuchado el estruendo del impacto y se había dirigido al lugar del atropello. Fue él quien llamó a emergencias y quien permitió que la víctima fuera trasladada todavía con vida al hospital de Girona, donde falleció a causa del politraumatismo y las graves heridas en el interior del tórax sufridas por el golpe. La víctima estaba casada y tenía un hijo que entonces contaba seis años y que ha requerido de atención psicológica continuada por su miedo a perder también a su padre.
Cuando los jóvenes fueron detenidos, los mossos d’esquadra detectaron fácilmente que el conductor daba todas las muestras de haber ingerido importantes cantidades de alcohol. El control de alcoholemia realizado a las 8.57 fijaba 0,92 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, cuando actualmente el límite es de 0,25.
La acusación particular, ejercida por Miguel Capuz, coincide en las peticiones de la Fiscalía y reclama a Allianz, aseguradora que se ha personado en la causa, el pago de 250.000 euros para el hijo de la víctima. Este lunes está prevista la constitución del jurado, las cuestiones previas y la lectura de las conclusiones provisionales. Las sesiones se prolongarán hasta el próximo viernes.
