El economista Santiago Niño Becerra ha analizado la situación del sector agrario y ganadero, poniendo de relieve las dificultades económicas a las que se enfrentan los productores frente a los costes y la competencia exterior. Tal como ha hecho citando publicaciones al respecto en sus últimos tweets, «el precio que se paga al productor, es decir, al agricultor o al ganadero, que responde a diferentes lógicas, a menudo no sube tanto como en el supermercado ni como los costes de producción demandarían«.
La evolución de los precios y el desequilibrio en origen
El análisis del economista subraya que los ingresos que perciben los profesionales del campo no logran acompañar el ritmo de incremento de los costes de producción ni se equiparan a las subidas que experimentan los alimentos en los lineales de los comercios. Esta dinámica sitúa a los agricultores y ganaderos en una posición de gran vulnerabilidad económica ante la falta de correspondencia en las lógicas de fijación de precios.
La presión de las importaciones y las exigencias exteriores
En este sentido, la publicación citada argumenta que «la competencia de productos provenientes de países de fuera de la Unión Europea, con exigencias fitosanitarias inferiores y costes mucho más bajos, acaba de rematar un sector que no puede más«. Esta situación evidencia el delicado equilibrio que atraviesan los profesionales agrarios, atrapados entre el incremento de sus costes, los precios en origen y la presión competitiva extracomunitaria.
El economista Santiago Niño Becerra ha analizado la situación del sector agrario y ganadero, poniendo de relieve las dificultades económicas a las que se enfrentan los productores frente a los costes y la competencia exterior. Tal como ha hecho citando publicaciones al respecto en sus últimos tweets, «el precio que se paga al productor, es decir, al agricultor o al ganadero, que responde a diferentes lógicas, a menudo no sube tanto como en el supermercado ni como los costes de producción demandarían«.
La evolución de los precios y el desequilibrio en origen
El análisis del economista subraya que los ingresos que perciben los profesionales del campo no logran acompañar el ritmo de incremento de los costes de producción ni se equiparan a las subidas que experimentan los alimentos en los lineales de los comercios. Esta dinámica sitúa a los agricultores y ganaderos en una posición de gran vulnerabilidad económica ante la falta de correspondencia en las lógicas de fijación de precios.
La presión de las importaciones y las exigencias exteriores
En este sentido, la publicación citada argumenta que «la competencia de productos provenientes de países de fuera de la Unión Europea, con exigencias fitosanitarias inferiores y costes mucho más bajos, acaba de rematar un sector que no puede más«. Esta situación evidencia el delicado equilibrio que atraviesan los profesionales agrarios, atrapados entre el incremento de sus costes, los precios en origen y la presión competitiva extracomunitaria.
