
Irene ha puesto un anuncio en redes donde busca compañero/a de piso preferiblemente vegetariano o vegano porque ella y sus convivientes no quieren que se cocine carne. El texto es breve, pero conciso, pero por si acaso, arranca su intervención en el programa Vamos a ver, de Telecinco, reiterando que no prohíbe la carne en casa, sino que se cocine en aras de la convivencia. Aun así, el rótulo la define como: “Irene: no quiere carnívoros en su casa”.
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Patricia Pardo sabe de tele y está más que acostumbrada a lidiar con situaciones como esta, por eso es lamentable su respuesta


Irene ha puesto un anuncio en redes donde busca compañero/a de piso preferiblemente vegetariano o vegano porque ella y sus convivientes no quieren que se cocine carne. El texto es breve, pero conciso, pero por si acaso, arranca su intervención en el programa Vamos a ver, de Telecinco, reiterando que no prohíbe la carne en casa, sino que se cocine en aras de la convivencia. Aun así, el rótulo la define como: “Irene: no quiere carnívoros en su casa”.
La presentadora, Patricia Pardo, está acompañada por varios tertulianos. Todos se llevan las manos a la cabeza cuando se repasan algunas de las respuestas recibidas. Se han perdido las formas, el respeto y el decoro. Vaya por dios, no se podía saber, viniendo de ese lugar tan amable que son las redes sociales. La entrevista va bien, Irene sonríe y tiene un discurso articulado para los dos o tres minutos de su intervención. Pardo empatiza con ella, pendiente de lo que toca y del siguiente tema metido en la escaleta del programa. Tiene una hora y cuarto incluidas las publicidades, y en esa ensalada tiene que haber de todo.
Irene aprovecha para comentar que lo que ha recibido en redes tiene poco que ver con su anuncio y más con el hecho de ser mujer y catalana. Pero la nave va, y Pardo, que sabe que ya está ese pescado vendido, le da las gracias porque toca pasar a otro asunto. Pero Irene pide la palabra, y lo que hace es acusar al programa de difundir aún más el discurso de odio cuando el verdadero problema es el precio de la vivienda y la especulación. Y es ahí donde se produce el error, en cómo se encaja el golpe. Pardo sabe de tele mucho más que yo y está más que acostumbrada a lidiar con situaciones como esta, por eso es lamentable que responda: “Chica, de verdad, qué mala leche Irene, sinceramente te lo digo. Qué poco nos conoces, qué poco respeto y qué poca gratitud demuestras”. Segundos de tele que podría haber aprovechado con un: “Muchas gracias, Irene, pero es que nos quedamos sin tiempo”. Así que Irene, sabedora de que se ha hecho un Calle 13, entrar en el sistema para explotarlo por dentro, sonríe satisfecha, menciona a Ana Rosa Quintana y se despide lanzando un beso. “A veces la vida te da lo que te mereces”, añade Pardo antes de hablar de Nicole Kidman. Qué importante es saber perder, y aún más encajarlo.
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