Pedro Sánchez es un político que piensa todo en términos políticos y lo enmarca en la gran batalla política del momento, entre el mundo de Donald Trump y sus aliados y el que representa el presidente español. Con esa lógica, el presidente ha aprovechado la resolución de la crisis y una simbólica comparecencia final con el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, para reforzar ese combate ideológico. “Este mundo no necesita más egoísmo ni más miedo, necesita países solidarios. Por eso, en cuanto recibimos la solicitud, comunicamos a la OMS que España cumpliría”, ha arrancado Sánchez.. Seguir leyendo
Pedro Sánchez es un político puro que piensa todo en términos políticos y lo enmarca en la gran batalla política del momento, entre el mundo de Donald Trump y sus aliados y el que representa el presidente español. Con esa lógica, el presidente ha aprovechado la resolución de la crisis y una simbólica comparecencia final con el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, para reforzar ese combate ideológico. “Este mundo no necesita más egoísmo ni más miedo, necesita países solidarios. Por eso, en cuanto recibimos la solicitud, comunicamos a la OMS que España cumpliría”, ha arrancado Sánchez.
Hasta la sala estaba engalanada de forma no casual para integrarse en esa batalla que libra el presidente español contra Trump y sus aliados españoles de Vox —Santiago Abascal ha llamado estos días “antro globalista” a la OMS—. A los lados de Sánchez y Adhanom, había dos pantallas con uno de los lemas que más repite el Gobierno: “España cumple”, con los logos del Gobierno de España y de la OMS juntos. El presidente y su equipo habían pensado así la escenografía para lanzar el mensaje claro de que esto ha salido bien no solo porque España tenga una sanidad y unos técnicos del máximo nivel, sino también porque ha hecho una apuesta política por el multilateralismo, por la ONU y por la OMS, y eso funciona.
El contraste es total con Argentina, el lugar donde es probable que se contagiara el paciente cero que llevó el virus al barco, y que este 17 de marzo consumó su salida de la OMS anunciada un año antes por su presidente, Javier Milei, que ha seguido los pasos de Donald Trump, ambos muy enfrentados con Sánchez.
Sánchez se había mantenido en silencio durante toda la crisis, y ha evitado chocar con el presidente canario, Fernando Clavijo, incluso en la rueda de prensa de hoy, pero el presidente ha estado detrás de todos los movimientos de estos días y ha querido aprovechar la rueda de prensa con mensajes muy positivos del líder de la OMS para reivindicar uno de los ejes de su política durante los ocho años que lleva en La Moncloa. Esto es: el multilateralismo, la defensa de los organismos internacionales y un mundo basado en reglas y en cooperación entre países.
En plena campaña electoral de las andaluzas, con muy malas expectativas para el PSOE, Sánchez intenta convencer al máximo número posible de ciudadanos de que la apuesta por el mundo de Trump, de Vox y de una parte de la derecha europea y española, que también apuesta por mensajes trumpistas, ultranacionalistas, que apelan al miedo, es un error. Y para ello ha ofrecido un dato importante: los millones de españoles que viajan al extranjero cada verano y esperan que, si tienen un problema, se les trate como ha hecho España con las 150 personas afectadas por este brote.
“España está comprometida con el multilateralismo, recibe ayuda cuando la necesita y ayuda cuando se lo piden. Este verano 6 millones de españoles viajarán al extranjero y sabrán que su seguridad y salud estarán protegidas no solo por las leyes internacionales, sino también por la legitimidad de haberlas aplicado cuando otros pedían ayuda”, clamaba Sánchez mientras el líder de la OMS aplaudía su “impresionante liderazgo” y aplaudía la respuesta de los españoles y en especial de los canarios. “En momentos difíciles, el mundo necesita este tipo de compasión que ha demostrado el Gobierno y España. Este es el modelo a seguir, espero que en este mundo tan dividido otros países aprendan de la solidaridad de España”, insistía.
Sánchez ya no quiere ni polemizar con el canario Clavijo. Ni siquiera ha aprovechado la oportunidad de burlarse de él por la idea de los ratones nadadores que ha hecho daño a la imagen del presidente canario. Cuando le preguntaron por eso, tanto Sánchez como Adhanom evitaron la cuestión, ni siquiera como ironía, y el presidente español prefirió apelar al Papa, al que también intenta usar a su favor en su batalla ideológica contra la ultraderecha, especialmente en una cuestión muy sensible como la inmigración.
El presidente cree que la batalla política del hantavirus está completamente ganada, como prueba el hecho de que el PP haya rebajado sus críticas y cambiado el foco de la campaña andaluza, pero pretende ir más allá. Por eso dice que la crisis de este barco no se olvidará fácilmente. Sánchez intenta aprovecharla al máximo para señalar que, al contrario de lo que dice la oposición, España no es un caos, sino un país que funciona y ofrece buena imagen internacional en crisis como esta. “Debemos sentir el orgullo de ser españoles, porque España cumple con los suyos y con el resto del mundo. España es un país comprometido con el derecho internacional. Un país que sabe que una crisis de salud no atiende a fronteras. Un mundo mejor es posible. Necesitamos más ciencia y más conciencia”, remata el presidente, que vive pensando en política y aprovecha cada resquicio para intentar conectar con unos ciudadanos progresistas desmovilizados y con otros sectores que pueden pensar que España es ese país que se hunde del que habla la oposición.
