La marcha como tabla de salvación, como resguardo y también como reivindicación del atletismo español. La especialidad que nunca falla, campeonato a campeonato, asidero de medallas nacional. Y nadie como María Pérez, una estrella planetaria. En Birmingham añadió otro oro a su colección, el segundo continental, el que no se colgaba desde 2018. Doble medallista olímpica y doble campeona mundial tanto en Tokio como en Budapest, la granadina dominó el enrevesado circuito en el corazón de la ciudad al ritmo de Miguel Ángel López, su gran amigo, con el que cabalgó para tumbar a su gran rival y compañera de entrenamientos, la italiana Antonella Palmisano.
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