Skip to content
Zócalo Público | Toda la actualidad nacional en un sólo sitio
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Economía
  • Deporte
  • Cultura
  • Tecnología y Ciencia
  • Entretenimiento
Zócalo Público | Toda la actualidad nacional en un sólo sitio
Zócalo Público | Toda la actualidad nacional en un sólo sitio
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Economía
  • Deporte
  • Cultura
  • Tecnología y Ciencia
  • Entretenimiento
  • Contacto
Zócalo Público | Toda la actualidad nacional en un sólo sitio
  Economía  Nuevas competencias, nuevas fronteras: el futuro ya no entiende de espacios estancos
Economía

Nuevas competencias, nuevas fronteras: el futuro ya no entiende de espacios estancos

27 de marzo de 2026
More stories

Naturgy refuerza a Reynés y el gasoducto con Argelia: «Tenemos asegurado el suministro»

24 de marzo de 2026

Hacienda persigue los alquileres ilegales de balcones particulares en Semana Santa: cobran hasta 9.000 euros

1 de abril de 2026

El presidente de Adif rechaza haber ocultado pruebas de Adamuz y asegura: «Decir que la vía estaba rota es mentira»

24 de marzo de 2026

Las ovejas españolas vuelven a conquistar los mercados marroquíes

1 de abril de 2026

Durante mucho tiempo, las profesiones se han construido sobre la idea de frontera. Cada una con su ámbito de actuación, sus competencias definidas y su espacio propio. Un modelo que ha aportado orden, seguridad jurídica y especialización.. Pero ese modelo, sin desaparecer, está evolucionando.. Hoy las fronteras profesionales ya no son líneas nítidas, sino espacios que se difuminan. Áreas de intersección donde confluyen conocimientos, funciones y responsabilidades de distintas disciplinas. Y es precisamente en esos espacios donde están surgiendo muchas de las nuevas actividades económicas y profesionales.. La realidad en la que operan ciudadanos y empresas ha cambiado profundamente. Los problemas ya no se presentan de forma aislada, encuadrados en una única categoría. Al contrario, son cada vez más complejos, más híbridos y más interconectados. Crear una empresa, gestionar una relación laboral, acceder a una ayuda pública o adaptarse a una nueva regulación implica, al mismo tiempo, componentes jurídicos, económicos, administrativos y, cada vez más, tecnológicos.. Ante esta realidad, la respuesta no puede ser compartimentar más, sino comprender mejor.. No se trata de cuestionar el valor de las profesiones tradicionales, que siguen siendo esenciales. Se trata de asumir que, junto a ellas, están emergiendo nuevas funciones que no encajan plenamente en una única categoría clásica. Funciones que se sitúan en ese espacio intermedio entre varias profesiones y que requieren una visión más transversal.. En este contexto, el concepto de competencia adquiere un significado distinto. Ya no basta con definir quién puede hacer qué en términos abstractos. Es necesario preguntarse quién está realmente capacitado para resolver un problema concreto con garantías de calidad, responsabilidad y eficacia.. La calidad del servicio se convierte así en el verdadero eje del sistema.. Porque lo relevante no es tanto el origen profesional de quien interviene, sino su capacidad para ofrecer una solución adecuada, integrada y segura. Y eso exige formación continua, conocimiento multidisciplinar y una clara orientación al servicio.. Las nuevas formas de trabajar y de hacer negocios están acelerando este proceso. La digitalización, la automatización de trámites, la inteligencia artificial y la relación cada vez más intensa con las Administraciones públicas están generando nuevos espacios de actuación profesional. Espacios que no sustituyen a los existentes, pero sí los complementan y los transforman.. En ellos, la colaboración entre perfiles distintos deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.. Frente a esta realidad, el reto no es levantar nuevas barreras, sino definir marcos que garanticen la calidad sin impedir la evolución. Sistemas que permitan ordenar estas nuevas actividades, establecer estándares y asegurar la responsabilidad de quienes intervienen, sin bloquear la innovación ni la adaptación a las nuevas demandas sociales.. Ahí es donde cobra sentido hablar de modelos más abiertos, basados en la confianza, la capacitación y el control efectivo de la actividad, más que en la delimitación rígida de competencias.. Algunas figuras profesionales han sabido desarrollarse precisamente en esos espacios de intersección, aportando valor al conectar ámbitos distintos y facilitando la relación entre ciudadanos, empresas y Administraciones. Su papel no es sustituir a otras profesiones, sino complementar su actuación y hacer posible una respuesta más ágil y eficiente.. En este contexto de transformación, resulta difícil comprender determinadas inercias que parecen ir en dirección contraria. No se entiende que, en un momento en el que las fronteras profesionales se difuminan y las actividades se desarrollan cada vez más en espacios compartidos, existan intentos de apropiación exclusiva de procedimientos que, en la práctica, han sido construidos y ejercidos de forma conjunta por distintas profesiones.. Tampoco parece coherente que, desde el propio ámbito público, se impulsen nuevas figuras profesionales con reservas de actividad rígidas, en un entorno en el que la liberalización, la competencia y la apertura configuran ya el nuevo orden profesional. Lejos de aportar claridad o calidad, estas dinámicas corren el riesgo de introducir rigideces innecesarias, limitar la capacidad de adaptación del sistema y, en última instancia, dificultar la respuesta eficaz a las necesidades reales de ciudadanos y empresas.. Y por si el lector no sabe de qué estoy hablando pondré tres claros ejemplos. Dos de ellos nacen de los proyectos de ley gubernamentales: el anteproyecto de ley que crearía los agentes de igualdad y la Orden Ministerial para la creación del nuevo registro de extranjería. El otro ejemplo es la petición de los abogados de convertirse en el único colectivo habilitado para los trámites de extranjería.. En el fondo, asistimos a un cambio silencioso pero profundo: el paso de un modelo basado en la pertenencia a una profesión a otro centrado en la capacidad de aportar soluciones.. Y ese cambio no debería entenderse como una amenaza, sino como una oportunidad.. Una oportunidad para reforzar la calidad del servicio, para mejorar la atención a ciudadanos y empresas y para construir un sistema profesional más flexible, más colaborativo y más adaptado a la realidad actual.. Porque el futuro de las profesiones no se decidirá en las fronteras que se tracen, sino en la capacidad de quienes las ejercen para entender un mundo que, cada vez más, se sitúa precisamente entre ellas.

 

​ 

Durante mucho tiempo, las profesiones se han construido sobre la idea de frontera. Cada una con su ámbito de actuación, sus competencias definidas y su espacio propio. Un modelo que ha aportado orden, seguridad jurídica y especialización.. Pero ese modelo, sin desaparecer, está evolucionando.. Hoy las fronteras profesionales ya no son líneas nítidas, sino espacios que se difuminan. Áreas de intersección donde confluyen conocimientos, funciones y responsabilidades de distintas disciplinas. Y es precisamente en esos espacios donde están surgiendo muchas de las nuevas actividades económicas y profesionales.. La realidad en la que operan ciudadanos y empresas ha cambiado profundamente. Los problemas ya no se presentan de forma aislada, encuadrados en una única categoría. Al contrario, son cada vez más complejos, más híbridos y más interconectados. Crear una empresa, gestionar una relación laboral, acceder a una ayuda pública o adaptarse a una nueva regulación implica, al mismo tiempo, componentes jurídicos, económicos, administrativos y, cada vez más, tecnológicos.. Ante esta realidad, la respuesta no puede ser compartimentar más, sino comprender mejor.. No se trata de cuestionar el valor de las profesiones tradicionales, que siguen siendo esenciales. Se trata de asumir que, junto a ellas, están emergiendo nuevas funciones que no encajan plenamente en una única categoría clásica. Funciones que se sitúan en ese espacio intermedio entre varias profesiones y que requieren una visión más transversal.. En este contexto, el concepto de competencia adquiere un significado distinto. Ya no basta con definir quién puede hacer qué en términos abstractos. Es necesario preguntarse quién está realmente capacitado para resolver un problema concreto con garantías de calidad, responsabilidad y eficacia.. La calidad del servicio se convierte así en el verdadero eje del sistema.. Porque lo relevante no es tanto el origen profesional de quien interviene, sino su capacidad para ofrecer una solución adecuada, integrada y segura. Y eso exige formación continua, conocimiento multidisciplinar y una clara orientación al servicio.. Las nuevas formas de trabajar y de hacer negocios están acelerando este proceso. La digitalización, la automatización de trámites, la inteligencia artificial y la relación cada vez más intensa con las Administraciones públicas están generando nuevos espacios de actuación profesional. Espacios que no sustituyen a los existentes, pero sí los complementan y los transforman.. En ellos, la colaboración entre perfiles distintos deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.. Frente a esta realidad, el reto no es levantar nuevas barreras, sino definir marcos que garanticen la calidad sin impedir la evolución. Sistemas que permitan ordenar estas nuevas actividades, establecer estándares y asegurar la responsabilidad de quienes intervienen, sin bloquear la innovación ni la adaptación a las nuevas demandas sociales.. Ahí es donde cobra sentido hablar de modelos más abiertos, basados en la confianza, la capacitación y el control efectivo de la actividad, más que en la delimitación rígida de competencias.. Algunas figuras profesionales han sabido desarrollarse precisamente en esos espacios de intersección, aportando valor al conectar ámbitos distintos y facilitando la relación entre ciudadanos, empresas y Administraciones. Su papel no es sustituir a otras profesiones, sino complementar su actuación y hacer posible una respuesta más ágil y eficiente.. En este contexto de transformación, resulta difícil comprender determinadas inercias que parecen ir en dirección contraria. No se entiende que, en un momento en el que las fronteras profesionales se difuminan y las actividades se desarrollan cada vez más en espacios compartidos, existan intentos de apropiación exclusiva de procedimientos que, en la práctica, han sido construidos y ejercidos de forma conjunta por distintas profesiones.. Tampoco parece coherente que, desde el propio ámbito público, se impulsen nuevas figuras profesionales con reservas de actividad rígidas, en un entorno en el que la liberalización, la competencia y la apertura configuran ya el nuevo orden profesional. Lejos de aportar claridad o calidad, estas dinámicas corren el riesgo de introducir rigideces innecesarias, limitar la capacidad de adaptación del sistema y, en última instancia, dificultar la respuesta eficaz a las necesidades reales de ciudadanos y empresas.. Y por si el lector no sabe de qué estoy hablando pondré tres claros ejemplos. Dos de ellos nacen de los proyectos de ley gubernamentales: el anteproyecto de ley que crearía los agentes de igualdad y la Orden Ministerial para la creación del nuevo registro de extranjería. El otro ejemplo es la petición de los abogados de convertirse en el único colectivo habilitado para los trámites de extranjería.. En el fondo, asistimos a un cambio silencioso pero profundo: el paso de un modelo basado en la pertenencia a una profesión a otro centrado en la capacidad de aportar soluciones.. Y ese cambio no debería entenderse como una amenaza, sino como una oportunidad.. Una oportunidad para reforzar la calidad del servicio, para mejorar la atención a ciudadanos y empresas y para construir un sistema profesional más flexible, más colaborativo y más adaptado a la realidad actual.. Porque el futuro de las profesiones no se decidirá en las fronteras que se tracen, sino en la capacidad de quienes las ejercen para entender un mundo que, cada vez más, se sitúa precisamente entre ellas.

 

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
La construcción de vivienda protegida se desploma un 23% en 2025 y agrava la crisis habitacional
La Justicia lo confirma: no puedes trabajar si no han pasado al menos doce horas desde tu última jornada laboral
Noticias similares
Economía

El efecto Semana Santa deja el mejor marzo en creación de empleo, con 211.510 afiliados más, pero el paro solo baja en 22.934 personas

6 de abril de 2026 6529
Economía

José Elías, empresario: “Incluso teniendo tu puesto de trabajo, tu destino es ser pobre”

6 de abril de 2026 5607
Economía

Planas y Montero «torean» a los agricultores al cambiar las condiciones de las ayudas por las inundaciones

6 de abril de 2026 9778
Economía

El petróleo vuelve a superar los 110 dólares tras el nuevo ultimátum de Trump a Irán

6 de abril de 2026 3784
Entradas Relacionadas
Letrame Grupo Editorial

Opiniones Editorial Española Letrame y la autopublicación de no ficción en 2026

6 de abril de 2026 4124
Nacional

Luis Arroyo, gurú de la comunicación política: “No es tan complicado que en España haya una república”

6 de abril de 2026 796
Nacional

Un joven de 20 años, herido por arma blanca en en el distrito madrileño de Latina

6 de abril de 2026 5532
Internacional

Última hora de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, en directo | Pakistán entrega a Irán y EE UU un plan para el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, según Reuters

6 de abril de 2026 9791
Deporte

La exhibición de Aday Mara dispara sus opciones en el draft de la NBA y le hace soñar con seguir haciendo historia

6 de abril de 2026 2826
    2025 © Zocalopublico.com | Todos los Derechos Reservados
    • Contacto
    • Sobre Nosotros
    • Aviso Legal
    • Política de Privacidad
    • Política de Cookies