El economista Santiago Niño Becerra ha recuperado en Twitter un episodio de la historia de Francia que combina inflación, descontento popular, una crisis política y un intento de restaurar la monarquía. La escena se remonta al otoño de 1795, cuando el Gobierno francés atravesaba una situación especialmente delicada y tuvo que hacer frente a una insurrección armada.
En su publicación, el economista establece un paralelismo entre las dificultades económicas y la inestabilidad política que se vivían entonces. Según explica, el Ejecutivo se encontraba en una posición «muy precaria» debido al fortísimo aumento de la inflación, que había provocado un «palpable descontento popular».
La crisis económica coincidía, además, con una reorganización de los partidarios de la monarquía. Seis años después del inicio de la Revolución francesa, los sectores monárquicos habían recuperado fuerza y buscaban volver al poder mediante actuaciones dentro de la Convención Nacional, el Parlamento de la época.
La inflación y el descontento popular, en el origen de la crisis
Niño Becerra señala que el Gobierno decidió modificar la composición de la Convención Nacional, una medida que terminó dejando a los monárquicos en minoría. Esta situación frustró sus aspiraciones políticas y contribuyó a que optaran por una vía mucho más radical.
«Pero el Gobierno modificó la composición de la cámara y los monárquicos quedaron en minoría», relata el economista en su hilo. Según su explicación, ese cambio fue el detonante de un alzamiento armado destinado a derrocar al Ejecutivo y reinstaurar el régimen monárquico.
La insurrección se produjo en un contexto de tensión política y económica. La inflación había alimentado el malestar de la población, mientras que los partidarios de la monarquía trataban de recuperar la influencia que habían perdido tras la Revolución.
El episodio, tal y como lo describe Niño Becerra, refleja cómo las dificultades económicas y las disputas por el poder coincidieron en un momento especialmente convulso para Francia.
Napoleón Bonaparte, el militar que frenó la insurgencia
Ante el levantamiento, el Gobierno encargó la operación para neutralizar a los insurgentes a Napoleón Bonaparte, que entonces era general de brigada de artillería.
El economista destaca que las fuerzas monárquicas superaban ampliamente en número a las gubernamentales. En concreto, los insurgentes contaban con una proporción de cinco a uno, una diferencia que hacía especialmente complicado frenar la rebelión.
Pese a esa inferioridad numérica, Bonaparte consiguió neutralizar el alzamiento gracias al uso de la artillería. Niño Becerra subraya así el papel decisivo que desempeñó el militar en la defensa del Gobierno revolucionario.
La conclusión del economista es contundente: «Napoleón salvó la Revolución». Con esta frase termina el hilo publicado en Twitter, en el que recuerda cómo un episodio marcado por la inflación, el descontento popular y la lucha por el poder terminó convirtiéndose en un momento clave para la trayectoria del futuro emperador francés.
El economista Santiago Niño Becerra mencionó en Twitter un incidente de la historia francesa que involucra inflación, disturbios públicos, una crisis política y un esfuerzo por revivir la monarquía. Volviendo al otoño de 1795, el gobierno francés se encontró con una difícil situación al lidiar con una rebelión respaldada por las armas. Las dificultades económicas de esa época son comparadas por el economista en su obra con la turbulencia política de la época. Afirmó que el ejecutivo se encontró en un estado «altamente inestable» debido al repentino aumento de la inflación, lo que llevó a una «evidente insatisfacción pública». Además, la crisis económica ocurrió simultáneamente con una reorganización de los partidarios de la monarquía. Aproximadamente seis años después del inicio de la Revolución Francesa, los defensores de la monarquía lograron recuperar la influencia y trataron de retomar el control a través de actividades dentro de la Convención Nacional, que era el órgano rector en ese período. El núcleo de la inestabilidad se debió al aumento de la inflación y la insatisfacción generalizada entre la población. Niño Becerra señala que el Gobierno decidió alterar la composición de la Convención Nacional, lo que resultó en que los monárquicos estuvieran en minoría. Sus ambiciones políticas fueron frustradas, lo que los llevó a adoptar un curso extremadamente radical. «Sin embargo, el gobierno cambió la composición de la asamblea, y los monárquicos ahora eran minoría», señala el economista. Según su relato, la introducción de esta alteración estimuló una revuelta con armas, diseñada para desmantelar la administración y restaurar la monarquía. Esta rebelión se materializó en medio de un telón de fondo de disturbios políticos y financieros. El descontento popular fue alimentado por la inflación, y aquellos que apoyaban a la monarquía intentaban reclamar su influencia perdida después de la Revolución. Según Niño Becerra, esta situación demuestra cómo las dificultades económicas y las disputas de poder ocurrieron simultáneamente durante un período particularmente inestable para Francia. Napoleón Bonaparte, el líder militar que detuvo el levantamiento.
