Un migrante de nacionalidad marroquí, de unos 55 años, ha fallecido este viernes tras desplomarse en la zona de las duchas de un asentamiento situado en la playa del Trampolín. Según fuentes policiales, los primeros indicios apuntan a que el hombre sufrió un infarto que habría provocado su muerte. No obstante, será la autopsia la que determine las causas del fallecimiento.. Seguir leyendo
Un migrante de nacionalidad marroquí, de unos 55 años, ha fallecido este viernes tras desplomarse en la zona de las duchas de un asentamiento situado en la playa del Trampolín. Según fuentes policiales, los primeros indicios apuntan a que el hombre sufrió un infarto que habría provocado su muerte. No obstante, será la autopsia la que determine las causas del fallecimiento.
A las 14.40 horas, el sobrino del hombre contactó con un miembro de la ONG alemana MISSION LIFELINE, que presta asistencia médica a los migrantes que llegaron a Ceuta desde el inicio de la crisis migratoria. El joven alertó de que su tío se encontraba en muy mal estado: permanecía tumbado en la zona de las duchas, con escalofríos y vómitos.
Los miembros del equipo de la ONG se desplazaron entonces hasta el lugar y comprobaron que el hombre respondía y tenía pulso. Lo sacaron de las duchas, lo sentaron en una zona próxima y avisaron a los servicios de emergencia. Durante los primeros 15 minutos, los integrantes de la organización atendieron al hombre mientras esperaban la llegada de la ambulancia. En ese momento, permanecía consciente.
Pasado ese tiempo, el hombre dejó de respirar. “Nuestro equipo trajo un desfibrilador de la furgoneta y empezó a practicarle la reanimación cardiopulmonar. Al cabo de un minuto, más o menos, volvieron a llamar a los servicios de emergencia para informar de la situación”, cuenta a EL PAÍS el presidente de MISSION LIFELINE, Nolte Bauer.
“La policía vino y unos minutos más tarde llegó una especie de vehículo similar a una ambulancia, pero sin ningún equipo médico. Lo describiríamos más bien como un vehículo de transporte. Sin medicamentos, ni equipo médico, ni nada por el estilo”, continúa Bauer.
Los miembros de la organización siguieron practicando las compresiones torácicas al hombre. A las 15.36, casi una hora después del primer aviso a los servicios de emergencia, llegó una segunda ambulancia, esta vez equipada con material médico, según el relato del presidente de la organización.
“Todavía le estaban practicando la reanimación cardiopulmonar, pero poco después de que llegara esta segunda ambulancia el hombre falleció”, asegura Bauer. El presidente de MISSION LIFELINE añade que el fallecido “había estado ingresado en el hospital un par de días antes, el 22 de septiembre, por diarrea”.
El hombre murió en el suelo, en las inmediaciones de unas duchas instaladas por el Gobierno en los alrededores de la playa del Trampolín, donde permanecen unos 3.000 migrantes marroquíes.
Bauer, que ha permanecido dos semanas en Ceuta, incide en la dureza de las condiciones en las que viven estas personas. “Miles de personas siguen viviendo en unas condiciones muy difíciles, con inseguridad alimentaria y una asistencia médica insuficiente. Estamos intentando cubrir esa brecha, que es muy, muy grande, porque los servicios sanitarios están desbordados. La Cruz Roja está haciendo todo lo que puede, pero tenemos que acudir nosotros con un camión medicalizado para atender precisamente este tipo de situaciones, además de las necesidades habituales”, señala.
La Policía Nacional ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias del fallecimiento. Por el momento, no se han avanzado más detalles sobre las causas de la muerte. Los primeros indicios apuntan a una muerte por causas naturales, aunque será la autopsia la que determine finalmente qué provocó el fallecimiento.
