El guitarrista flamenco Pepe Habichuela (José Antonio Carmona Carmona) ha fallecido a los 82 años en Madrid, donde residía, tras una enfermedad que lo tenía apartado de los escenarios desde el verano de 2024, cuando acumuló sus últimos reconocimientos: homenajes en las Noches del Botánico de Madrid, en el Festival Flamenco On Fire de Pamplona y Castillete de Oro del Festival de La Unión, entre otros. En ellos recibió de forma unánime el cariño y el respeto que se había granjeado tras una vida plenamente dedicada al arte y al instrumento que representaba, la sonanta, del que era una leyenda viva. Medalla al Mérito en las Bellas Artes en 2018 y Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio este mismo año, la trayectoria de Habichuela es rica en experiencias y grabaciones: su toque recorre más de medio siglo y es exponente de la evolución de las seis cuerdas en este tiempo, con relevantes innovaciones técnicas y armónicas.. Seguir leyendo
El guitarrista flamenco Pepe Habichuela (José Antonio Carmona Carmona) ha fallecido a los 82 años en Madrid, donde residía, tras una enfermedad que lo tenía apartado de los escenarios desde el verano de 2024, cuando acumuló sus últimos reconocimientos: homenajes en las Noches del Botánico de Madrid, en el Festival Flamenco On Fire de Pamplona y Castillete de Oro del Festival de La Unión, entre otros. En ellos recibió de forma unánime el cariño y el respeto que se había granjeado tras una vida plenamente dedicada al arte y al instrumento que representaba, la sonanta, del que era una leyenda viva. Medalla al Mérito en las Bellas Artes en 2018 y Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio este mismo año, la trayectoria de Habichuela es rica en experiencias y grabaciones: su toque recorre más de medio siglo y es exponente de la evolución de las seis cuerdas en este tiempo, con relevantes innovaciones técnicas y armónicas.. Nacido en Granada en 1944, era heredero en tercera generación de una saga de guitarristas que había iniciado su abuelo, continuado su padre y habrían de proseguir y ampliar sus hermanos Juan (fallecido en 2016), Luis y Carlos. Curtido en las Cuevas del Sacromonte de su ciudad natal, siempre reconoció que la fuerza de su rasgueo era consecuencia de su afán por hacerse oír entre palmas, cante y baile, pero esa será solo una de las muchas aportaciones que la disciplina le debe. De Granada marchó a Madrid en 1964 convocado por su hermano mayor, Juan, ya instalado en la capital. Ya no dejaría de trabajar, primero en los tablaos del foro y, con el tiempo, en las grabaciones de los cantaores más relevantes del momento, Juanito Valderrama, Fosforito o Fernanda y Bernarda de Utrera, entre otros muchos, tantos que en pocos años había acumulado más de medio centenar de colaboraciones en discos de otros artistas.. El encuentro y la sociedad con su paisano Enrique Morente constituye un auténtico punto de inflexión no solo en su carrera o en la del cantaor, sino en la historia del flamenco contemporáneo. Tras muchas tardes de cómplice y colaborativo estudio, publican dos obras, en el mismo año de 1977, con la novedad, para ese tiempo, de que ambos aparecen firmados por ambos artistas. Homenaje a Don Antonio Chacón y Despegando fueron dos registros arriesgados, en tanto innovaban y no se atenían a la tendencia dominante del momento.. Su carrera en solitario se haría de esperar, y no porque no estuviera preparado para ello. El momento llegaría en 1983, coincidiendo con la creación del sello Nuevos Medios (NN.MM) de Mario Pacheco, quien lo invitaría a inaugurar la serie Los jóvenes flamencos. Aunque el guitarrista se resistió, con el paso del tiempo resultó de justicia poética que lo hiciera, porque, de alguna manera, él, con su abierta mentalidad, ejercería de patriarca involuntario del flamenco que habría de venir y que esa discográfica difundiría, especialmente, el grupo Ketama, en el que militaron su hijo, el guitarrista Josemi Carmona, y sus sobrinos Juan y Antonio. Su primera obra, A Mandeli, es un trabajo que, además de mantener su fuerza y frescura pasados los años, recogería, en formato solista, parte de las innovaciones que había ido incorporando a la sonanta.. Su segunda grabación, Habichuela en rama (1997), se presenta ya producida por su hijo Josemi, con el que registraría también el exitoso Yerbagüena (NN.MM. 2001) y todas las restantes. Ese trabajo fue resultado de su encuentro con la formación Bollywood Strings de India, que no era el primero que había mantenido con otras músicas y culturas: en 1983 había colaborado con el trompetista precursor del freejazz Don Cherry, quien dejó la conocida sentencia: “La guitarra de Pepe suena como un árbol que llora”. En 1992, dentro de la VII Bienal de Sevilla tocaría con la banda del baterista, también de jazz, Max Roach, y, ya en 2010 registraría el disco Hands, junto al contrabajista inglés Dave Holland.. Es de subrayar que, en todas esas experiencias, como en toda su obra, el toque de Pepe Habichuela ha permanecido siempre fiel a la raíz, en ese difícil equilibrio que supone ejercer la libertad sin perder la esencia flamenca.. “Toco como quiero, por tientos en acorde de minera o por soleá en el de granaína, pero lo importante es que suene a lo que estás tocando, a soleá, a granaína, aunque lo hagas en otro tono”. Esa declaración suya pertenece a la larga conversación mantenida sobre su toque con el también guitarrista, productor y escritor José Manuel Gamboa, que el pasado año publicó la biografía Pepe Habichuela. Now or Never. Con Amparo Bengala y Josemi Carmona. Su mujer y su hijo son también protagonistas de ese trabajo, de la misma forma que lo son de su larga carrera creativa, a la que han acompañado de manera cómplice y amorosa.
El artista ha fallecido a los 82 años en Madrid. Innovador de las seis cuerdas, fue patriarca involuntario del flamenco moderno, especialmente del grupo Ketama, en el que militó su hijo
