La profesora, intérprete y escritora Rosa Maria Duran, una de las figuras de referencia de la comunidad catalana exiliada en México, ha muerto a los 99 años. El Centro Nacional de las Artes de México ha comunicado este domingo su fallecimiento. Duran, nacida en Barcelona en 1927 y distinguida con la Creu de Sant Jordi en 2022, dedicó buena parte de su vida a mantener viva la lengua y la cultura catalanas y la memoria de quienes tuvieron que abandonar el país tras la Guerra Civil.. Seguir leyendo
La profesora, intérprete y escritora, distinguida con la Creu de Sant Jordi, dedicó su vida a preservar la cultura catalana y la memoria de los refugiados republicanos


La profesora, intérprete y escritora Rosa Maria Duran, una de las figuras de referencia de la comunidad catalana exiliada en México, ha muerto a los 99 años. El Centro Nacional de las Artes de México ha comunicado este domingo su fallecimiento. Duran, nacida en Barcelona en 1927 y distinguida con la Creu de Sant Jordi en 2022, dedicó buena parte de su vida a mantener viva la lengua y la cultura catalanas y la memoria de quienes tuvieron que abandonar el país tras la Guerra Civil.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha lamentado su muerte y ha recordado el encuentro que ambos mantuvieron en México en noviembre del año pasado, durante el viaje oficial del presidente catalán al país. “Tuve la ocasión de conocerla en México el año pasado y me conmovió su historia de desarraigo, compromiso y reconstrucción personal y colectiva”, ha señalado Illa en un mensaje en X. El president ha destacado que Duran dedicó su vida a “preservar y difundir la lengua, la cultura y la memoria del exilio, y a construir puentes entre Cataluña y México”.
Duran había relatado precisamente aquella experiencia del exilio durante la visita de Illa a México. En un acto celebrado en la Casa del Risco de Ciudad de México, uno de los lugares vinculados históricamente a la acogida de los refugiados españoles, resumió así su relación con los dos países: “Nuestras raíces están en Cataluña, pero nuestros frutos están en México”. Duran había abandonado Cataluña siendo una niña. Su familia se refugió primero en Montpellier tras la Guerra Civil y, con Europa sumida después en la Segunda Guerra Mundial, emprendió en 1942 el camino hacia México.
Durante aquel homenaje, Duran recordó la llegada de los refugiados catalanes a un país que les permitió reconstruir sus vidas. “Los catalanes que llegamos a México no nos morimos, veníamos del infierno, de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial”, explicó. Para ella, el exilio no había supuesto borrar una identidad para adoptar otra: “Las culturas no se anulan, las culturas se agregan”. México, defendió entonces Illa ante los hijos y nietos de los exiliados, “salvó vidas y gran parte de la cultura catalana”.
Duran estudió Letras Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), amplió sus estudios de posgrado en la Sorbona de París y trabajó como intérprete en Naciones Unidas. Su trayectoria y su labor para preservar la memoria del exilio y los vínculos culturales entre Cataluña y México fueron reconocidas en 2022 con la Creu de Sant Jordi.
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