Durante una gran parte de la legislatura, la ultraderechista Giorgia Meloni ha disfrutado de una estabilidad poco habitual en la política italiana. Al frente de una mayoría sólida, sin rivales capaces de disputarle el liderazgo de la derecha, y con la oposición dividida, la primera ministra ha logrado consolidarse tanto en Roma como en Bruselas. Sin embargo, en los últimos meses han comenzado a aparecer algunas grietas en su trono que amenazan con complicar la recta final de su mandato, que acaba en 2027. Para contrarrestar el desgaste, la dirigente ha vuelto a recurrir a la política migratoria aprovechando la crisis de Ceuta.. Seguir leyendo
Durante una gran parte de la legislatura, la ultraderechista Giorgia Meloni ha disfrutado de una estabilidad poco habitual en la política italiana. Al frente de una mayoría sólida, sin rivales capaces de disputarle el liderazgo de la derecha, y con la oposición dividida, la primera ministra ha logrado consolidarse tanto en Roma como en Bruselas. Sin embargo, en los últimos meses han comenzado a aparecer algunas grietas en su trono que amenazan con complicar la recta final de su mandato, que acaba en 2027. Para contrarrestar el desgaste, la dirigente ha vuelto a recurrir a la política migratoria aprovechando la crisis de Ceuta.
