Marruecos ha derivado la actual crisis migratoria de Ceuta, el mayor conflicto bilateral con España desde el incidente del islote Perejil, en 2002, hacia una reivindicación de autoridad sobre las ciudades autónomas norteafricanas. De la reclamación inicial de devolución de los menores que se encuentran en territorio ceutí, en medio de acusaciones por el cambio de reglas en la devolución en caliente de sin papeles a causa de una sentencia del Tribunal Supremo, Rabat ha pasado a desenterrar el hacha diplomática de la reclamación unilateral de soberanía. Una concentración de protesta ante la Embajada de España en la capital simbolizó este miércoles la primera manifestación antiespañola en suelo marroquí desde el inicio de la crisis, hace ya más de un mes.. Seguir leyendo
Marruecos ha derivado la actual crisis migratoria de Ceuta, el mayor conflicto bilateral con España desde el incidente del islote Perejil, en 2002, hacia una reivindicación de autoridad sobre las ciudades autónomas norteafricanas. De la reclamación inicial de devolución de los menores que se encuentran en territorio ceutí, en medio de acusaciones por el cambio de reglas en la devolución en caliente de sin papeles a causa de una sentencia del Tribunal Supremo, Rabat ha pasado a desenterrar el hacha diplomática de la reclamación unilateral de soberanía. Una concentración de protesta ante la Embajada de España en la capital simbolizó este miércoles la primera manifestación antiespañola en suelo marroquí desde el inicio de la crisis, hace ya más de un mes.
“¡No a la colonización!”. “¡Ceuta y Melilla son de Marruecos!”, coreaban junto con cánticos nacionalistas apenas una decena de personas. Secundaron la marcha convocada por la Liga Marroquí para la Defensa de los Derechos Humanos, una organización vinculada al Partido Istiqlal, conservador y nacionalista, miembro de la coalición de Gobierno. La Liga acababa de presentar pocas horas antes un informe sobre la crisis migratoria en la que se acusa a las autoridades españolas de haber ignorado los ataques a los migrantes marroquíes en Ceuta y dado amparo a grupos extremistas que los perpetraron y políticos radicales que los incitaron.
La movilización discurrió pacíficamente por la calle en la que se encuentran la sede de la legación diplomática y la residencia del embajador de España en Rabat, encuadrada por un despliegue de varias decenas de miembros de las fuerzas de seguridad con vehículos y material antidisturbios. Ambos lados de la vía habían quedado cortados al tráfico por retenes policiales, mientras la vigilancia de los servicios de seguridad españoles se mantenía dentro de lo habitual, con solo algunos agentes de paisano siguiendo de cerca el pequeño cortejo con discreción.
Los organizadores de la protesta reclaman la creación de una comisión internacional de investigación supervisada por Naciones Unidas sobre la avalancha migratoria de los días 30 y 31 de julio, en los que más de 70.000 personas irrumpieron en Ceuta. El presidente de la Liga Marroquí de Defensa de los Derechos Humanos, Adil Tchikitu, ha solicitado además “la participación de organizaciones de la sociedad civil española” en la investigación de esta “crisis humanitaria a gran escala”, informa la agencia Efe.
En vísperas electorales
La concentración de protesta se produce cuando solo quedan tres semanas para las elecciones legislativas en Marruecos, marcadas por una creciente reivindicación de soberanía sobre las ciudades autónomas españolas norteafricanas. En unos comicios dominados por la apatía ciudadana, la crisis migratoria parece haber dinamizado la campaña gracias al revulsivo de la deriva nacionalista hacia la reivindicación de la soberanía de Ceuta y Melilla, que junto al Sáhara Occidental forman parte del núcleo identitario del país magrebí.
En su informe sobre la situación de los migrantes en Ceuta, la Liga alerta del creciente discurso de odio y xenofobia que los marroquíes perciben en la ciudad autónoma y el resto de la sociedad española. Un diagnóstico que coincide con las advertencias que lanzan analistas diplomáticos en Rabat ante un eventual estallido marroquí de respuesta. La misma ONG de filiación nacionalista ha denunciado el “uso excesivo de la fuerza” contra los migrantes, tanto por las fuerzas de seguridad españolas como por las marroquíes, que incluye “golpes, patadas, pedradas y tratos crueles o degradantes”.
La reivindicación de la soberanía de Ceuta y Melilla se impuso al término de la marcha a las peticiones de identificación y repatriación de las víctimas mortales (estimadas en al menos 141 por ONG marroquíes), así como la localización del paradero de decenas de jóvenes dados por desaparecidos cuando intentaban entrar a nado en territorio español durante la avalancha de finales de julio. Representantes de ONG de izquierdas que se solidarizaron con la Liga en contra de los malos tratos a los migrantes, como la Asociación Marroquí para los Derechos Humanos y ATTAC Marruecos, resaltaron que las reclamaciones sobre las dos ciudades españolas no constaban en la convocatoria de protesta frente a la embajada española.
Como resume el analista Ali Anouzla, editor de la plataforma de medios progresistas en línea Lakome, “la cuestión sobre la recuperación de Ceuta y Melilla ha regresado al corazón del debate político y mediático marroquí (…) ante una opinión pública que rechaza que se encuentren bajo soberanía española”. El debate ha alcanzado ya el protagonismo de ministros como el de Justicia y Asuntos Islámicos, estrechamente vinculados al palacio real, pero aún no se ha manifestado de forma explícita en el Ministerio de Asuntos Exteriores, que maneja las cuestiones sobre soberanía, bajo la dirección del rey Mohamed VI por prerrogativa constitucional. “Una hipótesis es que se trate de una retórica destinada principalmente al público marroquí para crear un clima de movilización nacional y reavivar el sentimiento patriótico”, concluye Anouzla, “tras las imágenes de un éxodo masivo que han golpeado la sensibilidad del público y empañado la imagen del país en el exterior”.
