Fue un placer ver nadar a Luca Hoek junto a su ídolo, David Popovici, calle con calle, en las eliminatorias y en las semifinales de los 100 libre. Dos estetas dentro de dos torpedos. Y viceversa. Dos delfines estilizados, soberbios en el nado subacuático y elegantes en cualquier circunstancia. Ambos, junto a Kristof Milak y Egor Kornev, ya habían bajado de los 48 segundos en las series mañaneras, en las que César Castro (49.14) y Miguel Pérez-Godoy (48.74) naufragaron.
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