Contó Lindsey Vonn poco después de pasar por quirófano que su cirujano, Tom Hackett, presente en la ladera de las Tofane durante los Juegos Olímpicos de invierno para monitorizar su ya de por sí maltrecha rodilla, le había salvado de que le amputaran la pierna tras el fatal accidente sufrido en la final olímpica de descenso. “Si no hubiera llegado con el ligamento roto a Cortina, Tom no hubiera estado allí y no podría haberme salvado de la amputación en el hospital”, celebró, agradecida por la casuística, la esquiadora estadounidense.. Seguir leyendo
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