Un reciente incidente ocurrido en una competición oficial de la disciplina HYROX en Pekín ha vuelto a situar en el centro del debate internacional la gestión de los problemas estomacales de los deportistas de alto rendimiento. La atleta australiana Joanna Wietrzyk, plusmarquista mundial del circuito, sufrió un episodio de incontinencia intestinal mientras competía; pese a llevar restos visibles de heces en sus piernas y seguir utilizando el equipamiento común de la prueba, continuó corriendo hasta hacerse con la victoria. Ante las críticas por la imagen proyectada y el uso del material compartido, el cofundador de la organización, Moritz Fürste, pidió disculpas públicas y anunció la creación de un protocolo para evitar futuros episodios.
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