El bebé de seis semanas presuntamente maltratado por sus padres en Barcelona no presentaba signos de agresión sexual tres días antes de su ingreso en urgencias del Hospital Vall d’Hebron, según ha explicado este jueves ante el tribunal que investiga el caso su pediatra del Centro de Atención Primaria (CAP).. Seguir leyendo
Su testimonio refuerza la hipótesis de que las lesiones se produjeron durante el fin de semana previo a la hospitalización del menor

Agencias
El bebé de seis semanas presuntamente maltratado por sus padres en Barcelona no presentaba signos de agresión sexual tres días antes de su ingreso en urgencias del Hospital Vall d’Hebron, según ha explicado este jueves ante el tribunal que investiga el caso su pediatra del Centro de Atención Primaria (CAP).
Un traumatólogo, un radiólogo, la pediatra del pequeño y una enfermera del CAP han declarado hoy como testigos ante la Sección de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia del Tribunal de Instancia de Barcelona, que investiga a los progenitores por presuntos malos tratos y agresión sexual. Ambos fueron enviados a prisión provisional tras su detención el pasado mes de marzo, aunque la madre quedó posteriormente en libertad con cargos y medidas cautelares, mientras que el padre continúa en prisión preventiva. Los dos han negado haber maltratado al bebé.
Durante su declaración, la pediatra ha asegurado “al 100%” que en la revisión que realizó al menor el viernes 13 de marzo este no presentaba las lesiones anales que posteriormente fueron detectadas en el Hospital Vall d’Hebron. Según fuentes jurídicas, ese testimonio sitúa la aparición de esas lesiones, compatibles con una agresión sexual, durante el fin de semana previo a su ingreso. No obstante, serán el resto de las pruebas practicadas durante la instrucción las que deberán determinar qué ocurrió en esos días.
Los médicos del Hospital Vall d’Hebron ya ratificaron el pasado 11 de junio ante el tribunal que las lesiones anales que presentaba el bebé eran compatibles con una agresión sexual. Los facultativos, algunos con hasta 20 años de experiencia, aseguraron que se trataba de las lesiones de este tipo más graves que habían visto en su carrera profesional y descartaron la hipótesis planteada por la defensa de que pudieran deberse al tamaño de las heces o a una estimulación para facilitar la defecación.
La pediatra ha explicado este jueves que atendió al bebé en dos ocasiones antes de su ingreso hospitalario. La primera fue el 10 de marzo, cuando los padres acudieron al CAP porque el niño presentaba un hematoma. Ante esa situación, decidió derivarlo al Hospital de Sant Pau para la realización de pruebas, entre ellas una ecografía. Tras conocer los resultados, volvió a revisarlo el viernes 13 de marzo y ha insistido en que ese día el pequeño no presentaba ninguna fisura anal.
Las lesiones tampoco fueron detectadas el 16 de marzo, cuando el bebé ingresó en urgencias del Hospital Vall d’Hebron, ya que el equipo médico no pudo explorar correctamente la zona debido a las fracturas y lesiones que sufría en las extremidades. Fue al día siguiente, el 17 de marzo, cuando fueron localizadas.
La pediatra ha añadido que los progenitores le parecieron unos padres “completamente normales” y que el bebé estaba bien cuidado cuando acudía a la consulta. Por su parte, el traumatólogo y el radiólogo han admitido que, considerada de forma aislada, la fractura de fémur que presentaba el menor podría ser compatible con una caída. Sin embargo, han subrayado que el bebé presentaba además lesiones cerebrales, fracturas en las piernas y las costillas y la fisura anal, por lo que insistieron en la necesidad de valorar el conjunto de las lesiones.
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