“Con mis cicatrices de luchar mucho aquí estoy, con toda la ilusión y las ganas de cantar con vosotros”, comenzó una emocionada Amaia Montero en su regreso en directo con la banda de la que se separó hace casi 20 años. La Oreja de Van Gogh volvió a sonar en la noche del sábado con la vocalista con la que inició su exitosa andadura y alcanzó algunos de los mayores éxitos del pop español de comienzos de siglo. Más de 15.000 personas arroparon dos horas de concierto en Bizkaia con muchas de las clásicas canciones que marcaron una etapa del pop-rock español a comienzos del siglo.. Seguir leyendo
“Con mis cicatrices de luchar mucho aquí estoy, con toda la ilusión y las ganas de cantar con vosotros”, comenzó una emocionada Amaia Montero en su regreso en directo con la banda de la que se separó hace casi 20 años. La Oreja de Van Gogh volvió a sonar en la noche del sábado con la vocalista con la que inició su exitosa andadura y alcanzó algunos de los mayores éxitos del pop español de comienzos de siglo. Más de 15.000 personas arroparon dos horas de concierto en Bizkaia con muchas de las clásicas canciones que marcaron una etapa del pop-rock español a comienzos del siglo.. No faltó ninguno de los grandes himnos del repertorio de La Oreja de Van Gogh: Rosas, La playa, Muñeca de trapo o 20 de enero, el tema elegido para abrir un concierto que convirtió los primeros minutos el Bizkaia Arena en una extensión emocional de Donostia. El recital superó ampliamente la veintena de canciones, la mayoría de la etapa de Amaia al frente de la banda. Aun así, el grupo también reservó espacio para otras interpretadas hasta ese momento por Leire Martínez, como El último vals, Tan guapa o La niña que llora en tus fiestas. Su nuevo tema Todos estamos bailando la misma canción también tuvo su hueco.. “Esta es una vuelta de verdad”, continuó la cantante en una de las intervenciones más aplaudidas de la noche. “Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario. Estaba completamente perdida, irreconocible. Pasé un mismísimo infierno y no es una forma de hablar”, añadió Amaia, de 47 años, ante un público que respondió con aplausos y gritos. “Hubo demasiados días de oscuridad en los que pensé que todo había terminado, la vida, la música”, sentenció.. Tema tras tema, las expectativas de sus fanes se fueron cumpliendo en un concierto que terminó minutos antes de medianoche. Ya eran altas antes de comenzar, sobre todo, entre el público guipuzcoano. Maitane Vierbucher admitía que la nostalgia le había podido: “Los dos primeros discos los escuché muchísimo, luego ya me fui descolgando y ahora ha sido volver a cuando tenía 20 años”. Asegura que la banda le ha traído “buenísimos recuerdos de fiestas o del verano”. Sensación compartida con Elena Agirrezabal, de 26 años, que escuchaba sus discos “de cría” y que fue acompañada por su cuadrilla de amigas.. Ibon Delgado tuvo que coger un avión desde Manchester para llegar al Bizkaia Arena. “Es la banda con la que he crecido y había que apoyarles. Mi primer concierto fue con ellos y es la banda con la que he crecido”, explicaba. Para Ainhoa Zulueta, Araitz Peña e Irati Amezaga, de 29, 30 y 33 años, este concierto ha supuesto un reencuentro, a pesar de que no se conocían cuando sus CD sonaban en los viajes en coche durante las vacaciones. “Hemos conectado en la primera canción tanto con Amaia, como entre nosotras, aunque no nos conociéramos cuando estábamos en la escuela. Es una memoria colectiva”, resumían tras el concierto.. El esperado regreso de Amaia se produce casi dos décadas después de que la vocalista abandonara la banda en 2007, tras 11 años al frente del grupo y cuatro álbumes de estudio publicados. Los comunicados de las dos partes difundidos entonces calificaron la decisión de “difícil” después de una etapa “fascinante”, atribuyeron la ruptura a un “cúmulo de circunstancias” y negaron que existieran problemas personales entre la vocalista principal y el resto de integrantes, especialmente, con el guitarrista Pablo Benegas.. Estreno de Goikoetxea. Precisamente Benegas es quien no se ha subido, ni se subirá, al escenario durante esta gira. El músico ya explicó a EL PAÍS que no abandonaba la formación, aunque no participaría “en esta etapa”. El movimiento, anunciado en octubre del año pasado, fue inesperado por el peso creativo de Benegas dentro del repertorio de la formación donostiarra, del que es uno de sus principales compositores. Sus acordes los tocó anoche Imanol Goikoetxea, una de las incorporaciones para esta serie de conciertos. Nacido en Urdiain (Navara, 650 habitantes), Goikoetxea es un “viejo conocido” dentro de la industria musical con un currículum “muy sólido”, pese a mantener siempre un perfil discreto, tal y como lo define la propia banda. Su trayectoria está estrechamente ligada tanto a la escena vasca como al pop estatal y latinoamericano.. A lo largo de su carrera, ha formado parte de grupos emblemáticos como Gozategi y colaborado con artistas y bandas como Zetak, Hesian, Seiren u Onintze. Una de sus etapas más prolongadas ha estado vinculada a Álex Ubago. Durante 15 años ha sido el guitarrista de confianza del cantante donostiarra, acompañándole en algunas de sus giras más relevantes por España y Latinoamérica.. La apertura de la noche corrió a cargo de Veintiuno, formación toledana habitual de los circuitos de salas y festivales del pop-rock. Su energía y repertorio sirvieron para activar a un recinto que desde mucho antes del inicio del concierto principal ya funcionaba por su cuenta. Esa misma función recaerá en otras bandas y artistas invitados como Merino, Supercremalleras o Maren, incorporaciones todas que pretenden “ofrecer valor añadido con talento emergente”, según informa la banda.. Una gira por otras ciudades. Lo vivido esta noche en el Bilbao Exhibition Centre (como también se conoce al Bizkaia Arena) es solo el comienzo de la gira Tantas cosas que contar, título compartido con una de las canciones incluidas en el segundo álbum (El viaje de Copperpot, 2000) de La Oreja de Van Gogh. Su letra invita a “mirar ahora hacia atrás” y, precisamente, eso busca este simbólico tour marcado por la nostalgia. El grupo plantea a lo largo de dos horas un recorrido emocional por tres décadas de canciones que han acompañado a varias generaciones y que forman parte de la memoria colectiva. Sirve, también, como gran reencuentro con su público en el mismo año en el que la banda llega a la treintena.. Tras el arranque en Barakaldo, la gira —en la que participan cerca de 80 profesionales y que moviliza siete camiones tráiler— continuará durante los próximos meses por diferentes ciudades españolas, como San Sebastián, Albacete, Murcia, Sevilla, Pamplona, Gijón, Valencia o A Coruña, y con varias fechas en grandes recintos como el Movistar Arena de Madrid o el Palau Sant Jordi de Barcelona. Para quienes no han conseguido entrada este fin de semana en Bizkaia, la caravana recalará de nuevo en el mismo escenario el próximo 5 de diciembre.
El grupo donostiarra brilla ante un público entregado a sus más de 30 años de canciones más que populares
