El turismo es uno de los pocos pilares de la economía española que mantiene su robustez. Mientras otros sectores oscilan al son de la coyuntura internacional, el turismo español sigue batiendo récords mes a mes y demostrando por qué es uno de los motores económicos del país. Las cifras de julio, el primer mes fuerte de la temporada alta de verano, lo corroboran. España recibió 11,5 millones de turistas extranjeros, un 4,6% más que en el mismo mes de 2025, y su gasto fue de 18.218 millones, un 10,9% más anual. Así, el séptimo mes del año batió récords tanto de llegadas de turistas como de gasto.. El acumulado del año refuerza la tendencia: 58,1 millones de turistas en los primeros siete meses, un 4,6% más, con un gasto de 82.054 millones de euros, un 7,8% superior al de 2025. Con este ritmo, el sector prevé superar los 100 millones de visitantes y los 145.000 millones de euros de gasto en 2026, después de que 2025 cerrara ya con 97 millones de turistas y 135.000 millones de euros.. Respecto a julio de 2018, tras la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, el número de turistas ha aumentado un 15% y su gasto se ha disparado un 55,08%, por el efecto de la inflación. En concreto, España recibió en julio de 2018 la visita de 10 millones de turistas internacionales y tuvieron un gasto de 11.747 millones de euros. En los siete primeros meses de 2018 el número de turistas que visitaron España se situó cerca de los 47,1 millones, su gasto fue de 50.691 millones.. El empleo acompaña. En julio, la afiliación turística creció un 3,7%, con 110.712 nuevos afiliados, hasta rozar los 3,1 millones de trabajadores. En 2018, el sector sumaba 2,5 millones de afiliados, también récord para un mes de julio en aquel momento. La diferencia entre ambos periodos arroja un aumento del 22,37% en los trabajadores del sector, un crecimiento que responde tanto a la fortaleza turística como al aumento de la población activa, con la incorporación de inmigrantes al mercado laboral.. Pero no todo han sido vientos favorables. 2020 quedó marcado por el desplome del 77,3% en las llegadas por la pandemia, apenas 17,9 millones, el mayor batacazo de la serie histórica. Más recientemente, la tensión bélica en Irán ha frenado las llegadas desde Oriente Medio y encarecido los vuelos, mientras la crisis reputacional de Ceuta y el cierre puntual del espacio Schengen con Italia han sumado ruido a la ecuación. A esto se añade un malestar creciente en los destinos más saturados como Cataluña, Baleares o Canarias, donde el lema «tourist go home» ha calado con fuerza por el impacto de la masificación en el precio de la vivienda.. El problema de la vivienda está ligado a la proliferación de los pisos turísticos, que en la última década han crecido un 400%, según Exceltur, golpeando especialmente a las zonas de mayor demanda. El Gobierno ha reaccionado con medidas como el registro único de alquiler de corta duración, aunque muchos coinciden en que llega tarde. Así el éxito del turismo español, lejos de generar consenso, profundiza cada verano la brecha entre quienes viven del turismo y quienes ya no pueden vivir en sus propios barrios.
El turismo es uno de los pocos pilares de la economía española que mantiene su robustez. Mientras otros sectores oscilan al son de la coyuntura internacional, el turismo español sigue batiendo récords mes a mes y demostrando por qué es uno de los motores económicos del país. Las cifras de julio, el primer mes fuerte de la temporada alta de verano, lo corroboran. España recibió 11,5 millones de turistas extranjeros, un 4,6% más que en el mismo mes de 2025, y su gasto fue de 18.218 millones, un 10,9% más anual. Así, el séptimo mes del año batió récords tanto de llegadas de turistas como de gasto.. El acumulado del año refuerza la tendencia: 58,1 millones de turistas en los primeros siete meses, un 4,6% más, con un gasto de 82.054 millones de euros, un 7,8% superior al de 2025. Con este ritmo, el sector prevé superar los 100 millones de visitantes y los 145.000 millones de euros de gasto en 2026, después de que 2025 cerrara ya con 97 millones de turistas y 135.000 millones de euros.. Respecto a julio de 2018, tras la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, el número de turistas ha aumentado un 15% y su gasto se ha disparado un 55,08%, por el efecto de la inflación. En concreto, España recibió en julio de 2018 la visita de 10 millones de turistas internacionales y tuvieron un gasto de 11.747 millones de euros. En los siete primeros meses de 2018 el número de turistas que visitaron España se situó cerca de los 47,1 millones, su gasto fue de 50.691 millones.. El empleo acompaña. En julio, la afiliación turística creció un 3,7%, con 110.712 nuevos afiliados, hasta rozar los 3,1 millones de trabajadores. En 2018, el sector sumaba 2,5 millones de afiliados, también récord para un mes de julio en aquel momento. La diferencia entre ambos periodos arroja un aumento del 22,37% en los trabajadores del sector, un crecimiento que responde tanto a la fortaleza turística como al aumento de la población activa, con la incorporación de inmigrantes al mercado laboral.. Pero no todo han sido vientos favorables. 2020 quedó marcado por el desplome del 77,3% en las llegadas por la pandemia, apenas 17,9 millones, el mayor batacazo de la serie histórica. Más recientemente, la tensión bélica en Irán ha frenado las llegadas desde Oriente Medio y encarecido los vuelos, mientras la crisis reputacional de Ceuta y el cierre puntual del espacio Schengen con Italia han sumado ruido a la ecuación. A esto se añade un malestar creciente en los destinos más saturados como Cataluña, Baleares o Canarias, donde el lema «tourist go home» ha calado con fuerza por el impacto de la masificación en el precio de la vivienda.. El problema de la vivienda está ligado a la proliferación de los pisos turísticos, que en la última década han crecido un 400%, según Exceltur, golpeando especialmente a las zonas de mayor demanda. El Gobierno ha reaccionado con medidas como el registro único de alquiler de corta duración, aunque muchos coinciden en que llega tarde. Así el éxito del turismo español, lejos de generar consenso, profundiza cada verano la brecha entre quienes viven del turismo y quienes ya no pueden vivir en sus propios barrios.
