El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, tampoco acudió este lunes al Senado para explicar la situación en Ceuta. La escenografía y el trasfondo se repitieron de nuevo como hace cinco días, cuando fue citado el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Una silla vacía, la del ministro; la presidenta de la comisión, en este caso la popular Pilar Rojo, denunciando la marginación de la Cámara alta en su función del control al Gobierno; y los senadores de tres grupos de la derecha parlamentaria, PP, Junts y Vox, repitiendo la misma pregunta sin posibilidad de respuesta ante el eco vacío dejado en la sala por Albares: “¿Qué falló el 30 de julio que no falló el 15 de agosto?”. Los senadores del PSOE tampoco asistieron.. Seguir leyendo
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, tampoco acudió este lunes al Senado para explicar la situación en Ceuta. La escenografía y el trasfondo se repitieron de nuevo como hace cinco días, cuando fue citado el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Una silla vacía, la del ministro; la presidenta de la comisión, en este caso la popular Pilar Rojo, denunciando la marginación de la Cámara alta en su función del control al Gobierno; y los senadores de tres grupos de la derecha parlamentaria, PP, Junts y Vox, repitiendo la misma pregunta sin posibilidad de respuesta ante el eco vacío dejado en la sala por Albares: “¿Qué falló el 30 de julio que no falló el 15 de agosto?”. Los senadores del PSOE tampoco asistieron.
El PP no ceja en su empeño de que varios ministros del Gabinete de Pedro Sánchez se presenten este mes de agosto en el Senado para ser interrogados sobre el origen y las consecuencias de esta crisis que ha provocado la entrada masiva y sin control en Ceuta el pasado 30 de julio de unas 80.000 personas. El pasado 12 de agosto fue citado Marlaska, este lunes Albares y este martes lo será la responsable de Defensa, Margarita Robles. El Gobierno, a través de su secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, ha aclarado que los ministros comparecerán en el Congreso a finales de mes y cuando dispongan de más información. El Ejecutivo sostiene que el Congreso es una cámara prevalente sobre el Senado, algo que no está jurídicamente tan claro en lo que respecta al control de sus miembros por la oposición y que el PP utiliza a su antojo político porque disfruta allí de mayoría absoluta.
La presidenta de la Comisión de Exteriores del Senado, Pilar Rojo, esperó hasta seis minutos “de cortesía” sobre las 11.00 para constatar, como se había avanzado desde el Gobierno, que Albares no se presentaría a la convocatoria. El PP quiso justificar la premura de la citación en la mala imagen de España y la de Unión Europea en el ámbito internacional ofrecida por lo ocurrido en Ceuta el 30 de julio y que Rojo tachó de nuevo como “invasión”.
La senadora popular incidió en denunciar con “preocupación” la ausencia de Albares de la Cámara como otro paso más del Ejecutivo de Sánchez en su estrategia de abandono y marginación del Senado “sin justificación alguna” y sin cumplir lo que entiende como una “obligación legal” marcada por el artículo 110 de la Constitución y el 66.2 del Reglamento de esa institución. Rojo fue la primera que anticipó que ahora la Mesa de la Cámara alta, controlada por el PP, podría estudiar acciones contra Albares.
El portavoz del PP, el senador José Antonio Monago, abundó sobre las consecuencias políticas de la silla vacía dejada por Albares, pero obvió ese desplante para formularle al ministro ausente una cadena de preguntas que su partido viene formulando hace días. La fundamental, que reiteró una y otra vez y que luego secundaron también los senadores de Junts y Vox, hizo referencia a las diferencias entre lo que ocurrió en Ceuta el 30 de julio y lo visto en esa ciudad autónoma el pasado 15 de agosto: “Si se pudo evitar el 15 de agosto, ¿por qué no se hizo el 30 de julio?”.
Monago subrayó ahí que Marruecos sí fue capaz el 15 de agosto de evitar “otra avalancha masiva” y “exhibió su capacidad para controlar la frontera cuando decide hacerlo”, por lo que exigió a Albares, Sánchez y el Gobierno central que expliquen las diferencias entre ambas actuaciones del país vecino. El senador del PP requirió a Albares saber qué falló el 30 de julio y ahí concatenó todo tipo de interrogantes sobre lo que el ministro supo, preguntó o no a su homólogo marroquí con el que dice tener tanta interlocución, lo que les transmitió o no el CNI, para acabar con la presunción de que el Gobierno español pueda estar negociando a cambio con Rabat para que no se vuelvan a repetir las escenas vistas en la frontera con Ceuta de aquella aciaga jornada.
El senador del PP aceptó ahí que sí hubo un “éxito preventivo” ante los avisos de incursiones previstas el 15 de agosto, pero rechazó que eso se pueda catalogar como una “demostración de eficacia” por parte del Gobierno español y también negó que ahora se pueda o deba hablar de vuelta a la normalidad. Los populares quieren conocer “cifras y datos” de todo lo relacionado con esa entrada masiva, con cuántos inmigrantes llegaron, volvieron, se quedaron, son menores o solicitantes de asilo.
Las posiciones del PP fueron secundadas, con matices, por Junts y Vox. El senador de Junts, Eduard Puyol, se mostró especialmente duro con la ausencia de Albares ante la evidencia del problema surgido en Ceuta, que entiende no es un asunto local, sino europeo, y que por tanto trasciende e importa a los nacionalistas y separatistas catalanes. Puyol, de hecho, aprovechó para destacar que su partido, “al que no le gusta nada el Estado español”, era el único que representaba de verdad en la sesión a los catalanes y ahí arremetió contra el Gobierno de Sánchez por no saber gestionar o hacerlo con “buenismo” el tema de la inmigración y mostrar a todo el mundo que la frontera de Ceuta fue “desbordada” y se quedó “vulnerable” por su culpa.
Fue tal el empuje del nacionalista catalán Puyol al defender la soberanía española de Ceuta que se sintió obligado a matizar que no era “una defensa patriótica” local, sino una inquietud por la inseguridad y el miedo que las imágenes de las entradas de miles de inmigrantes han podido ocasionar y por las consecuencias que ese descontrol pueda conllevar más tarde en territorios como Cataluña.
El senador de Vox, Javier Alonso, denunció que no acudieran a la sesión los parlamentarios socialistas, de los que presumió que estaban más interesados en el eclipse solar, y reclamó al Gobierno del “traidor Sánchez” que le “ponga los puntos sobre las íes” a Marruecos, un país que situó en el mapa internacional como un “narcoestado” al nivel de Venezuela. Vox volvió a insistir en que, ante la premeditada inacción que atribuyen en esta crisis al presidente Sánchez, debería ser procesado por traición.
